María José Delgado, estudiante de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid.
Entrar a Medicina desde la privada tras pasar por Derecho y Fisioterapia: "Creía que no iba a estar a la altura"
María José Delgado, estudiante de tercero, trasladó su expediente a la Complutense de Madrid por dos razones: era su sueño y evitar el desembolso económico anual de sus padres
Y además: "Por no estudiar Medicina en la pública nadie puede cortarte los sueños"
Un año en Derecho y otros dos en Fisioterapia no bastaron para apagar la vocación de María José Delgado por la Medicina. Tras quedarse a las puertas de entrar con un 13,1 en Selectividad y abandonar ambos grados, siguió el consejo de un profesor y apostó por la universidad privada para iniciar su carrera en el sector sanitario. Tres años después de tomar esa decisión, ha logrado trasladar su expediente a la pública para terminar su formación donde siempre quiso: la Universidad Complutense de Madrid.
El cambio, sin embargo, parecía imposible: las plazas son muy limitadas y hay que ser un estudiante brillante para optar al cupo. Al hablar con sus compañeros, siempre escuchaba las mismas palabras: "es imposible". A eso se le sumaba el desgaste tanto económico y mental que suponía cada curso en la privada. "Recuerdo ir a exámenes pensando que, si suspendía, tendrían que pagar más de 300 euros en una nueva matrícula", ha afirmado a Redacción Médica.
Compaginar los exámenes de la privada con el traslado a la pública
La presión financiera y el empeño por llegar a la pública llevaron a Delgado a sumirse en los procedimientos para trasladar su expediente. "Lo más complicado fue compaginar los exámenes con la presión de todo el tema burocrático", ha explicado. No obstante, su esfuerzo tuvo recompensa, y de las 25 plazas disponibles, ella fue una de las elegidas.
Pese al éxito, el temor inicial era quedarse atrás frente a sus nuevos compañeros. "Creía que el nivel iba a ser increíblemente alto y que yo no podría alcanzarlo", ha incidido. La realidad fue distinta: la base adquirida en la privada le ha permitido seguir el ritmo sin problemas y confirmar una certeza: el médico en el que uno se convierte no depende del centro educativo, sino del tipo de estudiante que seas.