Estudiantes de Medicina.

Estudiantes de Medicina.

Estudiantes

El error a pie de cama, una oportunidad para el estudiante de Medicina bien supervisado

La identificación y corrección de equivocaciones aumenta con la presencia del docente durante la práctica clínica

Publicada

"Equivocarse es de sabios", reza un dicho popular. Un lema que se puede aplicar también en el grado en Medicina. Precisamente, un grupo de investigadores de la Universidad Técnica de Múnich (Alemania) han radiografiado la presencia del error estudiantil durante la enseñanza clínica y ha alcanzado una conclusión parecida a la del refranero. Eso sí, el fallo solo es útil cuando el alumno lo comete acompañado por su profesor.

Para llegar a esta afirmación, el equipo científico realizó un estudio observacional basado en los vídeos de 36 sesiones de enseñanza clínica de Medicina Interna, Neurología y Traumatología. En total, 78,4 horas de grabación. A partir de su análisis, se identificaron los errores cometidos por los estudiantes. Estos fueron clasificados por tipología y contenido del aprendizaje, además de anotar las reacciones del profesor y su presencia o la del paciente en el momento de la equivocación.

Los autores de la investigación, publicada en la revista BMC Medical Education, emplearon un método estadístico para determinar la frecuencia de errores por hora y su distribución en el contenido del aprendizaje. A continuación, los fallos se asociaron al comportamiento de los docentes tras observar el descuido de su alumno.

Casi cinco errores por hora

Los resultados de la investigación determinaron que el estudiantado erraba un promedio de 4,9 veces por hora. De esta forma, los fallos son un componente habitual del aprendizaje clínico.

La mayoría de equivocaciones se produjeron durante la exploración física, la presentación de casos, el razonamiento clínico y las preguntas de conocimientos teóricos. Según el tipo de contenido, el error varió, por lo que los problemas de memorización fueron más comunes en la teoría, mientras que los errores de aplicación práctica predominaron en el ejercicio de sus futuras competencias asistenciales.

Hay que destacar que la presencia delpaciente no alteró significativamente la forma en la que los docentes respondían a los errores. El estudio reveló que la retroalimentación, el nivel de explicación o el tiempo concedido para enmendar el fallo prácticamente no se modificaban.

Importancia del docente

Por otro lado, los investigadores confirmaron que el profesorado estuvo presenteel 72 por ciento del tiempo en el que los estudiantes exploraban al paciente. En concreto, este fragmento temporal fue en el que más errores se detectaron y corrigieron y, por ende, el momento de mayor aprendizaje para el futuro médico.

De esta forma, los investigadores han insistido en la importancia de que el profesor acompañe al alumno en las sesiones prácticas en hospital o centro de Atención Primaria. Solo ellos pueden convertir al error en un elemento de valor formativo. Así, los científicos han señalado la necesidad de aumentar la supervisión en la enseñanza clínica, proporcionar una retroalimentación estructurada y detallada, favorecer un entorno en el que el estudiante pueda equivocarse sin miedo y formar a los docentes en estrategias para conseguir que el fallo sea una oportunidad de aprendizaje.