Sanidad privada

“Hay que reformar la Ley General de Sanidad; no se puede pagar el ibuprofeno a todo el mundo”

En esta transformación, la privada jugará un papel fundamental, pasando de ser un “complemento” a un “suplemento” de la pública, según el director de HM Hospitales

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Cristina Alcalá / Imagen: Miguel Fernández de Vega. Madrid

La sanidad necesita reformar su Ley General, aprobada en 1986, para integrar pero, sobre todo, priorizar hasta dónde puede llegar el sistema. Así lo considera Juan Abarca Cidón, director general de HM Hospitales y miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad en el Acto de Clausura del Programa de Gestión y Desarrollo Directivo del Sector Farmacéutico organizado por el Instituto de Formación Cofares y la Fundación Lafer.

“No se puede seguir pagando el ibuprofeno a todo el mundo, pero claro, como estamos en el país de la demagogia”, ha asegurado Abarca. En su opinión, la sanidad debería seguir la estela de la educación y experimentar una profunda reforma que le permita adaptarse al futuro, donde el sector privado pase de ser un “complemento” a un “suplemento” de la pública. “El sistema tiene que girar en torno al paciente y éste tiene que elegir si quiere atención pública o privada”.

El director de HM Hospitales ha hecho balance de la sanidad en España desde su puesta en marcha como sistema público y universal a mediados del siglo pasado hasta la actualidad, así como las perspectivas que se le presentan en el futuro. En la actualidad, la privada supone el 2,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), el 30 por ciento del gasto sanitario del país y genera 250.000 empleos directos.

“La sanidad privada es más eficiente respecto a la gestión pública convencional”, ha insistido Abarca Cidón, quien no es muy positivo con el futuro de este sistema dentro de unos años, tal y como ha reconocido en la sede de la CEOE. Según su consideración, un nuevo Gobierno formado por grupos de izquierdas no beneficia completamente a la privada. Por un lado, el pacto de PSOE y Ciudadanos recoge concertar “lo menos posible” en sanidad, y cuando no hay alternativa, hacerlo preferiblemente con entidades sin ánimo de lucro. Pero no solo eso. La irrupción de nuevas formaciones –como la de Podemos- apuestan por un sistema únicamente público, donde ni siquiera el modelo Muface tenga cabida.

El boticario: mitad sanitario, mitad empresario

Por su parte, Manuel Lamela, presidente de la Fundación Lafer, ha querido destacar la doble faceta que tiene el farmacéutico del futuro: la sanitario y la de empresario. En su opinión, este profesional tiene que velar por la calidad y la seguridad de los medicamentos que dispensa a sus pacientes, sin olvidar que su botica es una empresa y requiere la misma gestión que cualquier otra entidad con ánimo de lucro. “La farmacia también tiene que gestionarse con criterios empresariales, ya que el farmacéutico no es solo un dispensador de fármacos”.

César Antón, director general del Imserso, también ha estado presente en la clausura, y ha destacado la importancia que dan los pacientes y sus familiares al farmacéutico, ya que consideran que es esencial la gestión que realiza de su salud.

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