Luis Mora, director general de Pharmamar.
"El acceso es una barrera muy difícil de superar desde la perspectiva de una compañía que ha realizado una inversión importante"
Luis Mora, director general de PharmaMar, concede una entrevista a Redacción Médica en la que repasa los 40 años de historia de la compañía y en la que analiza los principales retos de la industria farmacéutica, desde las barreras de acceso a los medicamentos innovadores hasta la financiación, la regulación y la necesidad de impulsar la inversión en I+D en España.
Y además: PharmaMar, empresa española que más invierte en I+D por ingresos y empleado
Cuatro décadas después de apostar por el mar como fuente de nuevos tratamientos contra el cáncer, PharmaMar mira al futuro con la ambición de multiplicar su dimensión internacional. La compañía, fundada en 1986 sobre una idea que entonces podía parecer arriesgada, ha convertido aquella apuesta científica en una trayectoria que incluye medicamentos como Yondelis y Zepzelca, y aspira a que sus nuevos compuestos lleguen también al mercado durante los próximos años.
"El éxito consistiría en conseguir que nuestros compuestos en desarrollo lleguen al mercado", afirma Luis Mora, director general de PharmaMar, en una entrevista con Redacción Médica. La compañía espera contar con entre tres y cuatro productos comercializados en paralelo durante los próximos cinco años y trabaja en nuevas oportunidades para ampliar las indicaciones de sus tratamientos actuales. Entre sus proyectos figuran dos nuevos compuestos que forman parte de una cartera con la que aspira a reforzar su posición en Oncología.
Sin embargo, el crecimiento no depende únicamente de la capacidad investigadora. Luis Mora sitúa el acceso a los medicamentos innovadores entre los grandes desafíos del sector y advierte de los retrasos que generan los procesos de financiación y reembolso en Europa, así como de las diferencias entre comunidades autónomas en España. En esta entrevista, repasa los hitos que han marcado los 40 años de PharmaMar, las perspectivas de su cartera clínica y las condiciones que, a su juicio, necesita la industria biofarmacéutica española para transformar la ciencia en nuevos tratamientos para los pacientes.
Luis Mora, director general de PharmaMar.
PharmaMar ha cumplido 40 años de historia apostando por una vía de investigación que en sus inicios podía parecer arriesgada: buscar en el mar nuevas moléculas con potencial antitumoral. ¿Cuál ha sido el punto de inflexión que convirtió aquella hipótesis científica en un modelo de negocio viable?
El hito más importante fue la aprobación de Yondelis por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en 2007, nuestro primer medicamento para el sarcoma de tejidos blandos. Desde nuestra fundación, en 1986, habíamos investigado para descubrir nuevas moléculas de origen marino y compuestos para tratar el cáncer. La aprobación europea supuso la validación de ese trabajo.
Además, fue la primera vez que una empresa española conseguía una autorización por procedimiento centralizado y que una agencia del medicamento aprobaba un producto de origen marino para tratar el cáncer. Fue un antes y un después para PharmaMar y para la industria española.
¿Dónde reside actualmente la principal ventaja competitiva de PharmaMar? ¿Hasta qué punto sigue siendo el mar un territorio por explorar para encontrar nuevos tratamientos contra el cáncer?
Nuestra idea fundacional fue descubrir nuevas moléculas en el mar. De ahí nuestro concepto del mar como fuente de fármacos, una apuesta basada en razones biológicas y evolutivas.
El mar sigue siendo un territorio prácticamente inexplorado. Contamos con la mayor colección del mundo de muestras marinas, tanto de macroorganismos como de microorganismos, con más de 550.000 organismos diferentes. Sin embargo, apenas hemos arañado la superficie de lo que puede ofrecernos la naturaleza.
Estamos encontrando estructuras químicas completamente distintas de las conocidas y compuestos con mecanismos de acción que no habíamos observado fuera de esta fuente. Es el caso de los inhibidores de la transcripción o de la tubulina, que actúan de formas diferentes a las conocidas. Por eso, el mar sigue siendo una fuente de sorpresas y nuevas moléculas.
La compañía ha puesto sus tratamientos a disposición de más de 150.000 pacientes en más de 70 países. ¿Qué balance hace de estas cuatro décadas y qué necesidades médicas no cubiertas considera prioritarias?
Nuestros medicamentos comercializados están dirigidos a enfermedades con necesidades médicas no cubiertas, como el sarcoma de tejidos blandos, el cáncer de ovario, el mieloma múltiple y el cáncer de pulmón de célula pequeña. Son patologías muy agresivas que siguen necesitando nuevos tratamientos.
Nuestra contribución clínica desde 2007 ha sido relevante. La aprobación más reciente que hemos obtenido corresponde a un medicamento cuyo principio activo es la lurbinectedina, para el cáncer de pulmón de célula pequeña. Estamos muy satisfechos y orgullosos de esta aprobación, que cuenta también con la designación de medicamento huérfano, concedida a tratamientos dirigidos a enfermedades poco frecuentes y asociada a importantes necesidades médicas no cubiertas.
Luis Mora: "El mar sigue siendo una fuente de sorpresas y nuevas moléculas"
Desarrollar un medicamento exige años de investigación, inversiones millonarias y asumir un riesgo elevado de fracaso. ¿Cómo se mantiene el compromiso inversor en I+D cuando los resultados tardan tanto en llegar?
Nuestro sector exige inversiones constantes en investigación y desarrollo para disponer de nuevos medicamentos en el futuro. Hay un dicho que lo resume: lo que no investigas hoy no cura mañana.
Es cierto que los plazos son largos, las inversiones elevadas y los riesgos aumentan a medida que avanza la investigación, porque cada etapa implica más capital comprometido. Si el desarrollo fracasa, las pérdidas pueden ser muy importantes. Pero hemos demostrado, como otras compañías, que esta actividad puede ser rentable no solo económicamente, sino también para la sociedad y los pacientes.
Es un sector especialmente atractivo porque, al final, contribuyes a ayudar a una persona a tratar su enfermedad. Ese es el objetivo fundamental de las compañías farmacéuticas.
Zepzelca es uno de los activos estratégicos de PharmaMar, especialmente tras los avances de su utilización en combinación con inmunoterapia para el cáncer de pulmón microcítico. ¿Qué potencial tiene este medicamento y qué hitos marcarán su evolución?
Zepzelca, cuyo principio activo es la lurbinectedina, se aprobó por primera vez en segunda línea de tratamiento en Estados Unidos, en 2020, mediante un procedimiento acelerado. Hacía muchos años que no se producía una innovación en esa línea. Posteriormente, llegó la aprobación en primera línea en combinación con inmunoterapia y, finalmente, también obtuvo la autorización en Europa.
La indicación aprobada en Europa corresponde al tratamiento de mantenimiento en primera línea. Cuando se diagnostica esta enfermedad, el paciente recibe inicialmente una combinación de tres medicamentos. Después, si procede, se inicia el mantenimiento para prolongar el tiempo durante el que se mantiene la respuesta al tratamiento. Es en esta fase donde se utiliza la lurbinectedina en combinación con inmunoterapia.
Luis Mora: "Zepzelca es un ejemplo de cómo ampliar las indicaciones de un medicamento"
Los resultados del ensayo se presentaron el año pasado en el Congreso Americano de Cáncer, en Chicago. Los oncólogos que expusieron los datos afirmaron que podían cambiar el paradigma del tratamiento del cáncer de pulmón. El estudio mostró una reducción del 46% en el riesgo de progresión o muerte y del 27% en el riesgo de muerte. Para nosotros fue un orgullo ver esa presentación y comprobar la relevancia de los resultados.
Además, Zepzelca tiene otras oportunidades de desarrollo. Hemos finalizado el reclutamiento de un ensayo para el tratamiento en primera línea del leiomiosarcoma, un subtipo de sarcoma que representa aproximadamente entre el 25% y el 30% de estos tumores. El estudio evalúa el medicamento en combinación con doxorrubicina.
Hace más de 50 años que no se produce un avance en primera línea para esta enfermedad. Estamos esperanzados y esperamos disponer de los datos preliminares en la primavera del próximo año. Si son positivos, presentaremos el año que viene un nuevo expediente para solicitar su autorización.
También estamos recibiendo propuestas de investigadores para estudiar Zepzelca en otros subtipos de cáncer de pulmón y en fases distintas del tratamiento. La trayectoria de un medicamento no termina con su primera aprobación: todavía puede tener un recorrido importante.
El acceso a los medicamentos innovadores sigue siendo uno de los grandes debates del sector. ¿Qué barreras dificultan que estos tratamientos lleguen a los pacientes que los necesitan?
El acceso es una barrera muy difícil de superar. En Estados Unidos, cuando la FDA aprueba un medicamento, puede empezar a comercializarse prácticamente en todo el país al cabo de un mes. Algo parecido sucede en China y Australia. En Europa, sin embargo, el mercado está fragmentado.
Aunque la EMA evalúe favorablemente la relación beneficio-riesgo y la Comisión Europea autorice la comercialización, después hay que completar otros procesos. Entre ellos está la evaluación clínica conjunta europea y, posteriormente, la negociación del precio y el reembolso en cada país. Esto retrasa la llegada del medicamento a los pacientes. En España, además, pueden añadirse procesos en las comunidades autónomas.
En conjunto, podemos tardar entre uno y tres años en alcanzar el 80% del mercado europeo. Es difícil de entender desde la perspectiva de una compañía que ha realizado una inversión importante y cuyos medicamentos se dirigen a pacientes que necesitan nuevas alternativas.
Otro problema es la enorme diferencia de precios entre países europeos. Estas diferencias pueden repercutir también en mercados como Canadá, Australia y, más recientemente, Estados Unidos, a raíz de la política de precios de la nación más favorecida que impulsa Donald Trump.
Luis Mora: "PharmaMar puede tardar entre uno y tres años en alcanzar el 80 por ciento del mercado europeo"
En España, aunque se pueda trabajar adecuadamente con los ministerios de Sanidad, Industria y Hacienda, las dificultades pueden aparecer después, durante los procesos autonómicos. Esto genera problemas de equidad, porque el acceso de los pacientes puede variar según la comunidad autónoma.
También considero que debería tenerse en cuenta la contribución de las compañías que investigan, producen e invierten en España. En nuestro caso, contamos con actividad investigadora y una fábrica en el país, además de generar empleo. Esa aportación debería valorarse a la hora de facilitar un acceso más rápido a los medicamentos y establecer un precio justo.
Resulta especialmente frustrante que, después de una evaluación europea prolongada y favorable, algunas decisiones posteriores puedan cuestionar el beneficio clínico de un medicamento. En ocasiones, esto termina provocando una especie de turismo sanitario dentro del propio país.
PharmaMar destaca por su esfuerzo inversor en I+D. ¿Cómo se traduce esa inversión en una cartera sostenible de nuevos medicamentos y qué equilibrio buscan entre descubrir moléculas y ampliar las indicaciones de los tratamientos aprobados?
Zepzelca es un ejemplo de cómo ampliar las indicaciones de un medicamento. Ya cuenta con una aprobación y estamos trabajando en nuevas oportunidades. Yondelis, por su parte, está aprobado para dos indicaciones.
Pero la inversión también se traduce en una cartera de productos en desarrollo. Uno de ellos es PM54, que todavía tiene un código y no un nombre comercial. Cuenta con un programa clínico ambicioso e innovador y está ofreciendo resultados preliminares de fase I muy esperanzadores. El objetivo es estudiar su potencial tanto en monoterapia como en combinación y en diferentes tipos de tumores.
Otro compuesto es PM534, con un mecanismo de acción novedoso. Estamos terminando la fase I y tenemos un plan ambicioso de nuevos ensayos clínicos para 2027 y 2028. Además, P14 ha completado la fase I y se encuentra en fase II para dos tipos tumorales diferentes.
Esperamos que otros dos compuestos comiencen su desarrollo clínico entre finales de 2027 y principios de 2028, y a finales de 2028, respectivamente.
Todo este esfuerzo investigador debe traducirse en medicamentos que lleguen al mercado. Esperamos contar con entre tres y cuatro productos comercializados en paralelo durante los próximos cinco años.
Luis Mora: "Todo el esfuerzo investigador debe traducirse en medicamentos que lleguen al mercado. Esperamos contar con entre tres y cuatro productos comercializados en paralelo durante los próximos cinco años"
España cuenta con investigadores de primer nivel, pero transformar la excelencia científica en empresas biotecnológicas capaces de desarrollar y comercializar medicamentos a escala internacional sigue siendo un desafío. ¿Qué necesita el ecosistema español en financiación, regulación y colaboración público-privada?
Uno de los elementos esenciales es el capital. Nuestro sector requiere inversiones muy elevadas y plazos de desarrollo largos. El capital semilla es necesario para poner en marcha una empresa emergente, pero, por encima de todo, necesitamos financiación suficiente para crear compañías plenamente integradas, capaces de desarrollar y comercializar sus propios medicamentos. En España no hay demasiado capital de este tipo.
También hacen falta directivos con experiencia para gestionar el complejo proceso que va desde la investigación hasta el mercado. Debemos disponer de ese talento o ser capaces de atraerlo, aunque sin financiación resulta difícil construir una organización de estas características.
El tercer elemento es que España sea un lugar atractivo para invertir. Contamos con una excelente red de ensayos clínicos y con investigadores de primer nivel mundial, pero después nos encontramos con barreras de acceso y un mercado muy fragmentado. Eso reduce las ventajas de establecer aquí una planta o un centro de investigación frente a hacerlo en otros países.
Por tanto, necesitamos, en primer lugar, capital; en segundo, eliminar barreras y reducir los plazos de acceso al mercado; y, en tercer lugar, atraer talento. Si se dan las dos primeras condiciones, será más fácil atraer a los profesionales que necesitamos.
Cumplir 40 años también invita a reflexionar sobre las decisiones estratégicas. ¿Cuál ha sido la más determinante en la historia de PharmaMar y qué aprendizaje aplicaría hoy a la gestión de una compañía biofarmacéutica innovadora?
La decisión más importante fue apostar por el mar como fuente de nuevos compuestos. Cuando fundamos la compañía, en 1986, algunos podían pensar que era una locura. Afortunadamente, aquella apuesta se ha traducido en resultados y nos ha permitido llegar hasta aquí.
Además, tenemos una cartera de productos en desarrollo, estamos avanzando en el lanzamiento de medicamentos y esperamos obtener nuevos datos el próximo año. Todo ello se produce en un contexto de una situación financiera saneada, que nos permite afrontar esta etapa con tranquilidad.
De estas cuatro décadas hemos aprendido varias lecciones. Una de ellas es que nos hemos fijado mucho en la FDA como referencia para el desarrollo clínico. Sus procedimientos de aprobación acelerada y su colaboración desde las primeras fases permiten mantener un diálogo con la agencia que ayuda a orientar el desarrollo. La EMA funciona de manera diferente, con otros plazos y condiciones.
Otra decisión importante fue comercializar directamente nuestros productos en Europa y trabajar con socios en el resto del mundo. Actualmente tenemos 19 socios internacionales, desde Estados Unidos hasta China y Australia. Estas colaboraciones permiten compartir riesgos, participar en el desarrollo y acceder a mercados a los que sería muy difícil llegar en solitario.
La tercera gran decisión fue construir una compañía integrada, capaz de recorrer todo el camino desde la investigación hasta la comercialización. Podríamos haber licenciado los descubrimientos a terceros o haber vendido la compañía después de desarrollar el primer compuesto, pero optamos por mantener esa capacidad. Esto nos ha permitido convertirnos en una empresa internacional y, al mismo tiempo, establecer acuerdos y licencias con otros socios.
En definitiva, las claves han sido tomar la FDA como referencia para el desarrollo, buscar socios internacionales y conservar un territorio propio para la comercialización.
Si miramos hacia 2036, cuando PharmaMar cumpla medio siglo, ¿qué tendría que haber conseguido la compañía para considerar que la próxima década ha sido un éxito?
El éxito consistiría en conseguir que nuestros compuestos en desarrollo lleguen al mercado. Espero que sigamos comercializando Zepzelca y Yondelis y que PM54, PM534 y los otros compuestos que estamos desarrollando también lleguen a los pacientes.
Eso nos permitiría crecer a través de nuevos productos, ampliar la organización y reforzar nuestra presencia internacional mediante nuevos socios y acuerdos de licencia. Si dentro de diez años somos una compañía con una dimensión dos o tres veces mayor que la actual, podremos considerar que esta década ha sido un éxito.
Un momento durante la entrevista en el plató de Redacción Médica.