Redacción Médica
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Montón nombra 'a dedo' a un escritor como director de gestión sanitaria

Germán Temprano no tiene experiencia en sanidad; los sindicatos recuerdan que se requiere un perfil técnico

El escritor Germán Temprano, nuevo director de gestión sanitaria de la Comunidad Valenciana.
Montón nombra 'a dedo' a un escritor como director de gestión sanitaria
Redacción
Jueves, 27 de octubre de 2016, a las 11:20
“Bien podría ser un funcionario de la Seguridad Social si no fuera porque jamás he tenido una hipoteca que para algo uno tiene alma de bohemio”. Es la introducción de la breve autobiografía de Germán Temprano García, nombrado nuevo director de gestión sanitaria de la Consejería de Sanidad Universal y Salud Pública. Un cargo elegido ‘a dedo’, seleccionado tras no admitir el resto de aspirantes, muchos de ellos médicos, que ostentaban el perfil técnico que demandaban los sindicatos para un cargo de tal magnitud y competencias.

Periodista y escritor, por el cargo se va a embolsar 49.103 euros anuales al haber accedido a una categoría A1 en la Administración. Una labor que ha sido propiciada por el Gobierno socialista de Ximo Puig, pues en la comisión encargada de su elección la Administración tiene mayoría y voto de calidad, tal y como recuerda en un comunicado el CSIF. La propia central sindical añade que la idoneidad de que fuera un médico el designado para la plaza ya no solo es una cuestión técnica sino que ha sido lo habitual a lo largo del tiempo. El argumento de la Consejería, en cambio, es tan burocrático como carente de detalles: “El puesto está abierto a todas las titulaciones A1 y que el candidato propuesto reúne todos los requisitos”.

En el perfil autobiográfico del nuevo director de gestión sanitaria valenciano, se suceden frases relacionadas con la sanidad, la salud pública y la política, solo que en tonos curiosos. “Hace tiempo sopesé que, a partir de cierta edad, no hay mayor éxito en la vida que no tener que pasar por una colonoscopia”; “siempre me sentí respetado por mi descarrío izquierdista”; “becarios a los que se les podía mandar sin rechistar a por otro bote de cerveza porque entonces había alcohol en las máquinas o lo subían del bar”; o “yo no hablo inglés, pero, a falta de ello, sé insultar perfectamente en castellano”. De su experiencia en el sector sanitario, eso sí, ni rastro.