Sede de la Universidad Católica de Valencia (UCV). Autor: Europa Press.
Más resistente, de fácil transmisión en los entornos hospitalarios y capaz de colonizar durante semanas antes de causar infección. A pesar de su reducido tamaño, de tan solo unos micrómetros,
Candidozyma auris -anteriormente conocida como Candida auris-, se ha convertido en una de las
amenazas emergentes más preocupantes para la salud pública, especialmente en las unidades de cuidados intensivos (UCI). Su aparición hace ahora una década rompería por completo los esquemas en la forma de tratar la candidemia y, por ende, la capacidad de los profesionales para anticiparse a ella, al enfrentarse a una dicotomía de difícil solución: o trataban a muchos pacientes
“por si acaso”, con el riesgo de efectos secundarios y resistencia antibiótica, o esperaban y se arriesgaban a que fuera demasiado tarde.
Ante este escenario inestable, un equipo de investigadores de la
Comunidad Valenciana desarrollaba Auris Score, una herramienta clínica sencilla y aplicable a pie de cama que permite estimar el riesgo real de infección invasiva en pacientes colonizados por este hongo, disminuyendo así
"considerablemente esa incertidumbre" y ofreciendo a los profesionales "un terreno más firme sobre el que tomar decisiones", expone
Víctor García Bustos, profesor en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Valencia y líder del estudio.
De hecho, la principal fortaleza del Auris score, ensalza, es su capacidad
"para descartar con alta seguridad qué pacientes no desarrollarán infección". Los resultados del estudio, realizado en colaboración con Miguel Salavert, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario de Valencia y autor intelectual, indican un valor predictivo negativo que alcanza el 94 por ciento, "lo que significa que cuando el modelo identifica a un paciente como de bajo riesgo, en la gran mayoría de los casos no desarrollará candidemia".
Evitar tratamientos antifúngicos
En la práctica, este dato permite a los profesionales evitar ciertos tratamientos antifúngicos a modo preventivo en pacientes de bajo riesgo, "especialmente teniendo en cuenta que nos puede seleccionar". Por ende, al reducir el
"uso innecesario de estos fármacos, disminuye la presión que favorece la aparición de resistencias y refuerza los programas de uso racional de antimicrobianos en los hospitales".
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"Estos nuevos monstruos microbiológicos no entienden de fronteras"
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Este medidor de riesgo está basado en un modelo de predicción de riesgo de candidemia -infección en la sangre por Candidozyma auris- que toma como base una fórmula matemática compuesta por cuatro factores de riesgo principales.
En este caso, en análisis tiene en cuenta la nutrición parenteral total, la colonización en múltiples sitios, la exposición previa a antifúngicos, y la detección en orina.
Aunque lo relevante de este sistema es
"la combinación" de estas variables, el profesional eleva la importancia de las dos primeras. Por un lado, la nutrición parenteral total, indica, "es uno de los factores más fuertemente asociados, porque implica catéteres y alteración de barreras naturales, además de un medio rico en nutrientes que supone un perfecto caldo de cultivo para la infección". Igual de importante es la colonización en múltiples sitios, "que refleja mayor carga del hongo en diferentes partes del cuerpo".
Dos tipos de estrategias
Para su aplicación a pie de cama, el equipo ha desarrollado dos tipos de estrategias para poder aplicarla. La primera, un nomograma: una herramienta gráfica de cálculo que permite obtener la probabilidad de candidemia a partir de esos cuatro factores de riesgo de forma visual mediante unas líneas y escalas. A ello se suma otra herramienta sencilla mediante puntos en una escala de 0 a 8.
"Asignamos una puntuación a cada factor de riesgo, y la suma de todos ellos nos aporta, directamente, esa probabilidad de acuerdo con unas tablas. Cuantos más puntos, mayor es la probabilidad de que el paciente desarrolle infección en sangre", explica García Bustos.
Por ello, contar con una herramienta capaz de identificar con alta seguridad a los pacientes de bajo riesgo permitirá eludir "una parte importante de ese sobretratamiento". Aunque el porcentaje exacto varía en cada hospital, estudios españoles previos demuestran que entre un 30 y un 40 por ciento de los pacientes críticos colonizados por especies de cándida "recibían antifúngicos sin llegar a desarrollar candidemia y sin que ese tratamiento demostrara un beneficio posterior en los resultados clínicos".
Algo especialmente "importante", señala, teniendo en cuenta la "excepcionalidad de C. auris, con su riesgo de generación de mutantes multirresistentes, y en la que el tratamiento antifúngico previo, posiblemente por alteración de la ecología de la microbiota fúngica normal, parece influir también en un mayor riesgo de infección invasiva". Por tanto, el objetivo, matiza el facultativo, no es dejar de tratar, sino "tratar solo a quien realmente lo necesita".
El modelo, publicado en The Lancet, está basado en variables clínicas universales y algunas fácilmente modificables, lo que hace que sea 'exportable' a cualquier UCI con protocolos de cribado. Siempre y cuando, eso sí, "existan programas de vigilancia de colonización".
Robustez a la estadística
García Bustos recuerda que España, y en concreto la Comunidad Valenciana, vivió el primer brote de Candidozyma auris de la Europa continental. "Esto nos ha permitido analizar con datos reales a más de 500 pacientes colonizados, aportando una gran robustez estadística a nuestro modelo frente a un patógeno que ha venido para quedarse y hacerse endémico, explica.
El trabajo, coordinado desde el Hospital La Fe y el IIS La Fe, es fruto de un esfuerzo multidisciplinar indispensable: "Estos nuevos monstruos microbiológicos no entienden de fronteras. Su expansión está ligada a dinámicas globales y al cambio climático, por lo que solo pueden abordarse desde una perspectiva One Health que una la salud humana, animal y medioambiental. Ante amenazas de esta magnitud, no podemos trabajar solos".
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