Redacción Médica
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Osakidetza reduce a la mitad los errores en la identificación de pacientes

El consejero Jon Darpón ha presentado una evaluación de la Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016

Jon Darpón, consejero de Salud del País Vasco.
Osakidetza reduce a la mitad los errores en la identificación de pacientes
Redacción
Miércoles, 07 de junio de 2017, a las 15:30
La reducción en un 50 por ciento de los errores de identificación del paciente, a través de la pulsera implantada ya en todos los hospitales de Osakidetza, el descenso de las infecciones asociadas a la atención sanitaria, o el refuerzo de la seguridad en los quirófanos, son algunos de los principales logros que el Servicio Vasco de Salud atribuye a la Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016. Así se desprende del informe de evaluación de esta Estrategia, presentado este miércoles ante la Comisión de Salud del Parlamento Vasco, a petición propia, por el consejero de Salud del Gobierno Vasco, Jon Darpón, y el responsable de Programas de Salud Pública y Seguridad de Osakidetza, el doctor Enrique Peiró.

El principal objetivo de dicha Estrategia, cuya gestión, implantación y despliegue han sido reconocidas con la certificación UNE 179003,  es “trabajar coordinadamente y en red, en todos los centros sanitarios y en los diferentes niveles asistenciales, compartiendo el conocimiento y las buenas prácticas en aras a garantizar la seguridad de los pacientes”. De hecho, tal y como ha remarcado el consejero, el programa de Osakidetza está sustentado en múltiples grupos de trabajo en los que participan más de 300 profesionales y es dinamizado por un  referente de seguridad en cada una de las OSIs de Osakidetza.

Pasos importantes

Según constata el documento de evaluación, se han dado pasos importantes en todas las líneas de acción. Precisamente, el informe de evaluación de la Estrategia destaca, además de la “reducción a la mitad de los errores de identificación de pacientes ya mencionada, el hecho de que la prevalencia de pacientes con infección nosocomial se haya reducido más de un punto entre 2013 y 2016, situándose en una tasa del 4,5 por ciento, equiparable a la de los sistemas sanitarios más avanzados”. Al igual que han disminuido las tasas de bacteriemia asociada a catéter, y también las de neumonía aso-ciada a ventilación mecánica.

En cuanto a la formación, Osakidetza ha sido “pionera y referente en la elabo-ración y difusión de guías y manuales, tanto para profesionales como para per-sonas usuarias”. Además, “se ha priorizado la formación interna, con cursos on-line, entre otros, sobre la seguridad del paciente, con una participación de 10.557 profesionales; la higiene de manos durante la atención sanitaria, en los que han participado un total de 10.968 profesionales”.

El propio consejero de Salud ha querido subrayar que todos los avances logrados en los últimos años en el ámbito de la seguridad clínica, son en gran medida fruto del trabajo, la profesionalidad y la implicación del personal de Osakidetza en el desarrollo de las líneas de acción y de los proyectos en-marcados en esta Estrategia de Seguridad del Paciente.

Máxima seguridad posible

Jon Darpón ha recordado que la seguridad absoluta no existe, pero a pe-sar de ello, hemos de mantener en el esfuerzo y el compromiso colectivo para caminar hacia la máxima seguridad posible, lo que implica perseverar hasta conseguir que la cultura de la seguridad del paciente enraice profundamente  en nuestro sistema sanitario.

En ese sentido, ha adelantado que su Departamento trabaja ya, sobre los datos aportados por esta evaluación, en la actualización de la Estrategia para los próximos años. Un documento que según remarcaba, garantizará la continuidad de las líneas más relevantes -prevención y control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, buenas prácticas asociadas a los cuidados del paciente, notificación de incidentes de seguridad sin daño,  implicación de los pacientes en su propia seguridad, y formación), a la vez que incorporará nuevos aspectos novedosos como la coordinación y la comuni-cación entre profesionales, la prevención de la malnutrición, la resistencia a los antibióticos, la seguridad en los servicios de urgencias y el abordaje de segundas y terceras víctimas.