Silvana Crowley, especialista en Cirugía Torácica del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda.
La dependecia del hielo tiene los días contados en los quirófanos. Un ensayo clínico internacional, abanderado por el
Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, junto a centros de Toronto y Viena, ha demostrado que conservar los
pulmones de donante a 10 grados centígrados mantiene una
viabilidad clínica idéntica al método tradicional en frío. Este avance convierte un procedimiento, como es el
trasplante, que hasta ahora se regía por la urgencia extrema en una cirugía predecible y segura.
El trabajo partía de una premisa clara:
desafiar el modelo clásico de isquemia fría. Los datos, estructurados como un ensayo de no inferioridad, han cumplido los objetivos marcados desde su diseño, según Silvana Crowley, especialista en Cirugía Torácica del centro madrileño: "Los resultados postoperatorios del
paciente trasplantado con
preservación de los órganos a 10º grados son equiparables a aquellos pacientes en los que la preservación se hizo en hielo".
Este hallazgo es trasladable a uno de los escenarios más críticos en este campo como es la
disfunción primaria del injerto grave a las 72 horas del implante, una complicación que, según asegura la facultativa, no se ve aumentada bajo esta nueva temperatura. Todo ello hace que se pueda señalar "la
temperatura de preservación a 10º como nuevo estándar de manera segura".
Adiós a la urgencia extrema
Más allá de la viabilidad biológica del órgano, el cambio de termómetro optimiza
la gestión, al ofrecer una "
mayor flexibilidad logística, reduciendo la presión sobre los equipos de extracción e implante". La ventana de conservación se amplía y los médicos ganan margen de maniobra hasta el punto de que, incluso, se podrían llegar a aceptar
"varios donantes a la vez y organizar los tiempos del implante para poder realizar trasplantes consecutivos", explica Crowley.
Ampliar tiempos también abre la puerta a
aceptar órganos de otros países, disminuyendo la pérdida de estos activos "por limitaciones de tiempo o coordinación". Incluso, según detalla la experta, facilita optimizar la
preparación médica de receptores complejos que necesitan "alguna actuación o prueba diagnóstica antes del trasplante".
Mayor distancia del hospital
No solo eso. Este modelo "convierte el trasplante en una "
intervención quirúrgica semiprogramada en vez de urgente" con los beneficios que ello conlleva para los equipos médicos, a la hora de reducir intervenciones quirúrgicas realizadas bajo presión temporal y "
optimizar la disponibilidad de quirófanos y recursos".
Un beneficio que impacta, de igual manera, en la
calidad de vida de los enfermos, al no obliglarles a estar "en todo momento a una distancia corta del hospital" y dismiuir "las situaciones de urgencia que producen un estado de estrés". Asimismo, él y sus familiares pueden "permanecer en sus viviendas habituales
sin necesidad de trasladar el núcleo familiar a una distancia menor del hospital como ocurre con aquellos provenientes de distintas comunidades autónomas".
Extrapolable a otros hospitales
Tras avalar estas conclusiones en el congreso anual de Toronto, la hoja de ruta científica exige seguir ampliando el foco. El siguiente paso, matiza Crowley, pasa por "confirmar estos hallazgos mediante estudios multicéntricos con un mayor número de pacientes y demostrar que los beneficios observados son
reproducibles en diferentes programas de trasplante y sistemas sanitarios".
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.