Madrid

La Sociedad de Reumatología pide a Sanidad que explique el alcance de la transformación de La Princesa y el Carlos III

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Redacción. Madrid
La Sociedad Española de Reumatología (SER) y la Fundación Española de Reumatología (FER) han enviado una carta al consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty, para mostrarle la “inquitud” que generan las medidas contenidas en el Plan de garantía del sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid. “Compartimos los plenamente los objetivos del Plan, señalan, no obstante, y dada nuestra finalidad como sociedad y fundación, las medidas nos causan gran inquietud por las siguientes razones que pueden afectar tanto a los reumatólogos como a sus pacientes”.

Entre las medidas que mencionan en la carta se encuentra la transformación de La Princesa en un centro superespecializado en la atención a mayores de 75 años y la conversión del Carlos III en un hospital de media estancia.

La SER y la FER manifiestan sobre La Princesa que “el servicio de Reumatología de este hospital es uno de los mejores de España tanto a nivel asistencial, como docente e investigador. Esta medida no se ha explicado convenientemente y no conocemos su alcance. Si la medida afectara negativamente a dicho servicio, la merma en la calidad asistencial, la Docencia pregrado universitaria, de especialistas vía MIR y de la producción investigadora, podrían ser de graves consecuencias para todos, incluidos los pacientes reumáticos”.

En este mismo apartado se considera que en la trasformación del Hospital Carlos III en un hospital de estancia media debería explicarse qué va a ocurrir con el Servicio de Reumatología de este hospital y los pacientes que allí se atienden.

Sobre la privatización de 6 nuevos hospitales han manifestado su “desconcierto por tachar tan ligeramente de ineficientes a 6 hospitales creados hace tan sólo 4 años por esta misma Consejería, en los que los reumatólogos han tenido que luchar de manera tenaz por la creación de equipos capaces, eficientes y todo ello con plantillas excesivamente ajustadas empeñando en todo ello muchísimo sacrificio y esfuerzo personal. Mucho nos tememos que un mayor ajuste, lejos de conseguir mayor eficiencia, logrará inequidades en el acceso al especialista de Reumatología y en el acceso a las terapias más oportunas”.

En cuanto a la jubilación de los profesionales a los 65 años, señalan que “nos desconcierta una medida que puede afectar a los profesionales que no es pareja a otras que se están llevando a cabo en el país. Más bien debería considerarse seguir aprovechando el conocimiento y capacidad de aquellos profesionales mayores de 65 años que puedan seguir prestando un buen servicio”.

Asimismo señalan que “la concentración de laboratorios para aprovechar economías de escala es otra medida cuestionable”.

“Desde la Reumatología, estamos seguros de que se pueden considerar otras alternativas buscando los mismos objetivos y con la participación de los profesionales afectados en la toma de decisiones”, concluye el documento.