Anna Macià, investigadora del IRBLleida

Anna Macià, investigadora del IRBLleida

Catalunya

Cataluña persigue el mapa definitivo del microambiente tumoral para frenar el cáncer de piel

El IRBLleida identifica una nueva vía para combatir la resistencia a los tratamientos del melanoma con mutación BRAF

Y además: "El origen desconocido del 10% de tumores obliga a crear equipos"

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Llegar a descifrar todos los actores que forman parte del microambiente tumoral del melanoma para poder identificar qué tratamiento le irá mejor al paciente es el reto marcado por el Instituto de Investigación Biomédica de Lleida (IRBLleida) y la Queen Mary University de Londres. Ambas instituciones han publicado recientemente las conclusiones de una investigación, en la que describen una nueva vía para combatir la resistencia a los tratamientos del melanoma con mutación BRAF. Tras estos resultados, desde el IRBLleida se aspira a identificar con el tiempo a todos los componentes que favorecen la resistencia para poder diseñar estrategias combinadas que permitan frenar todavía más el crecimiento tumoral y, potencialmente, evitar la aparición de estos mecanismos.

Uno de los principales artífices de este estudio es Anna Macià, investigadora principal del grupo de Patología Oncológica del IRB Lleida y profesora agregada de la Universidad de Lleida. La especialista señala en Redacción Médica que el hallazgo más relevante “es haber podido describir cómo es el microambiente de estos tumores, que probablemente adquieren mecanismos de resistencia y dejan de responder adecuadamente a los tratamientos actuales”.

El estudio se ha centrado en melanomas con mutación BRAF, una alteración muy frecuente en este tipo de cáncer: “Estos pacientes pueden recibir tratamientos dirigidos específicamente contra esta mutación o inmunoterapia. Inicialmente, suelen presentar una respuesta muy buena a los tratamientos dirigidos, pero, con el tiempo, el tumor puede adquirir mecanismos de resistencia, continuar creciendo e incluso desarrollar metástasis”. En la investigación, la especialista explica que se ha demostrado en modelos preclínicos de ratón que “combinar los tratamientos actuales con anticuerpos que bloquean esta respuesta inmunosupresora puede mejorar la respuesta al tratamiento y retrasar la aparición de resistencias”.

Ahora, el próximo paso que aspira a conseguir Macià es demostrar que un microambiente más inmunosupresor favorece la aparición de resistencias a estas terapias: “Una de las estrategias de futuro será modular ese entorno tumoral para que los tratamientos sean más efectivos desde el principio y se retrase la adquisición de resistencia”.

Actualmente ya existen ensayos clínicos que combinan tratamientos convencionales con estrategias dirigidas a disminuir o bloquear este microambiente inmunosupresor, con el objetivo de mejorar la respuesta de los pacientes, y en el artículo publicado en la revista Journal of Experimental and Clinical Cancer Research “se ha estudiado una proteína denominada M-CSF, relacionada con el reclutamiento de macrófagos”.

Próximos pasos: profundizar en el microambiente tumoral

El siguiente enigma que se pretende descifrar es describir el microambiente inmunosupresor desde otros puntos de vista: “Hay muchos otros componentes implicados, como diferentes células inmunitarias o los fibroblastos, que también contribuyen a crear un entorno favorable al tumor”. Macià asegura que con el tratamiento combinado que han usado, se consigue “retrasar la adquisición de resistencias, pero no eliminarlas por completo. Los tumores en los modelos preclínicos siguen creciendo, aunque lo hacen más lentamente”.

Debido a ello, el equipo pondrá sus esfuerzos en identificar “qué otras células forman parte de este microambiente tumoral y contribuyen a la aparición de resistencias. También se desarrollarán nuevos modelos de ratón para comprobar si los macrófagos son siempre esenciales en el desarrollo de estas resistencias o si intervienen conjuntamente con otros componentes del microambiente”.

La idea final pasa por “identificar todos los componentes que favorecen la resistencia para poder diseñar estrategias combinadas que permitan frenar todavía más el crecimiento tumoral y, potencialmente, evitar la aparición de estos mecanismos”.

Mejorar la efectividad de los tratamientos, clave contra el melanoma

Con respecto a los retos de futuro en los tratamientos del melanoma, Macià asegura que “la inmunoterapia está avanzando con mucha fuerza y cada vez tiene más presencia en el tratamiento del melanoma, también en fases adyuvantes, antes de que aparezcan las metástasis”. Además, la investigadora confirma que “hay pacientes que responden muy bien, pero todavía hay casos en los que no se sabe por qué se desarrollan determinados mecanismos de resistencia. El futuro pasa por conseguir combinaciones terapéuticas cada vez más efectivas y adaptadas a las características de cada paciente”.

En el ámbito de las terapias dirigidas, el avance más importante para la profesora adjunta de la Universidad de Lleida no pasa por incorporar nuevos tratamientos, sino por “mejorar la efectividad de los que ya existen. El objetivo es poder identificar, a partir de las características del microambiente tumoral, qué pacientes responderán mejor a la inmunoterapia y cuáles a las terapias dirigidas, para poder ofrecerles el tratamiento más adecuado”.