Redacción. Barcelona
La Consejería de Salud de la Generalitat ha creado una comisión de trabajo para elaborar un nuevo protocolo para la detección precoz del virus del papiloma humano (VPH), que podría incluir que las pruebas de cribado pasen a realizarse más allá de cada tres años como sucede en la actualidad.
Así lo ha explicado en declaraciones a Europa Press, la jefa de la Unidad de Infecciones y Cáncer del programa de Investigación en Epidemiología del Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO), Sílvia Sanjosé, quien ha asegurado que independientemente de los cambios que puedan producirse éstos estarán basados en la evidencia científica, ya que "la prioridad máxima es el bienestar de la mujer".
La comisión, formada por 12 especialistas entre ginecólogos, comadronas y patólogos, entre otros, parte de los resultados obtenidos entre 2006 y 2011, años en los que se ha aplicado el primer protocolo para el cribado del VPH en Cataluña y se centra en el estudio de la bibliografía existente.
Sanjosé ha explicado que, por ejemplo, en el caso de Dinamarca se ha aprobado un protocolo que permite repetir el test de cribado cada nueve años, gracias a que las pruebas de detección son más completas, y ha recordado que una vez que finalice el trabajo de la comisión sus propuestas se expondrán a sociedades científicas y agrupaciones de mujeres para que hagan las aportaciones que consideren oportunas y el protocolo cuente con "una aceptación el máximo de amplia posible".
En los cinco años en los que se ha aplicado el protocolo, el sistema sanitario ha contabilizado que alrededor del 70 por ciento de las catalanas se hacen una revisión ginecológico periódica --un 40 por ciento en la sanidad pública y un 30 por ciento en la privada--, por lo que el nuevo sistema también estará orientado a captar al máximo número posible de féminas.
Entre las estrategias para aumentar el porcentaje de mujeres adscritas a las revisiones periódicas, Sanjosé ha explicado que se puede fomentar que las mujeres recojan muestras de forma autónoma y luego las manden analizar, establecer una estrategia concreta para mujeres de más edad --normalmente más reacias a acudir al especialista-- o enviar cartas personalizadas, entre otras.