24 de julio de 2017 | Actualizado: Lunes a las 18:10
Autonomías > Asturias

La oposición avisa de que la subasta de fármacos genera desabastecimientos

El Gobierno de Asturias planea introducir la medida dentro de la reforma de la Ley de medicamentos

Carlos Suárez, portavoz de Sanidad del PP en la Junta General.
La oposición avisa de que la subasta de fármacos genera desabastecimientos
Redacción
Miércoles, 15 de marzo de 2017, a las 16:30
El sistema de subasta de medicamentos en Asturias puede generar desabastecimientos y mermas en la calidad. Así lo entiende el diputado del PP en la Junta General (Parlamento autonómico asturiano) Carlos Suárez, quien ha advertido este miércoles sobre los riesgos que conlleva instaurar este mecanismo.

Suárez ha reaccionado así al planteamiento de Sanidad de instaurar este mecanismo para los medicamentos prescritos por el Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa). Una reciente pregunta parlamentaria del portavoz de IU, Gaspar Llamazares, ha desvelado que la Consejería de Sanidad asturiana planea esta medida dentro de la reforma de la Ley de medicamentos que prepara, en línea con otra comunidad autónoma socialista como es Andalucía.

Este modelo, a juicio del parlamentario del PP no es ni bueno ni malo en sí mismo”, pero “sí podría acarrear falta de medicamentos”. La compañía ganadora de la subasta, según ha explicado, se compromete a que todas las farmacias tengan el fármaco, pero “la única experiencia en este modelo, la andaluza, demuestra que no siempre es así”.

En concreto, y siempre según la versión del parlamentario, en Andalucía existe desabastecimiento de 158 medicamentos, lo que supone un 30 por ciento del total de productos, según mantiene este diputado ‘popular’.

A ello se suma el establecimiento del precio como criterio único de la subasta. “No es el mejor sistema, porque provoca que solo las farmacéuticas localizadas en India, China o Eslovenia puedan concurrir a precios tan bajos”, ha advertido. Se establece así, en su opinión, una situación “peliaguda” en la que el paciente “pagaría los efectos de la baja calidad y del desabastecimiento”.