EL CAFÉ DE REDACCIÓN MÉDICA
¿Cuál es la situación de la sanidad riojana en un momento de crisis en el que las administraciones están atravesando un periodo complicado?
Hoy en día nadie puede decir que está bien, que escapa a esta situación. Posiblemente nos encontremos en una situación mejor, menos mala que otras comunidades autónomas. En Sanidad vivimos un reflejo de la situación general que tiene el Gobierno de La Rioja, que no es tan mala como la de otros ejecutivos autonómicos. Estamos concentrados en mantener toda la cartera de servicios, la atención a los ciudadanos, y evidentemente tomando especiales medidas en la gestión, en todo aquello que incide en el sistema sanitario para poder conseguir ese reto.
¿Veremos en La Rioja situaciones como las que ocurren en Cataluña con recortes, o en otras comunidades con los impagos a las farmacias, por ejemplo?
Los problemas que puntualmente pueden surgir a todos son derivados de las entidades financieras, y a veces tenemos problemas de tesorería, de cash, para afrontar algunos compromisos, pero en La Rioja suelen ser espacios de tiempo pequeños que se van resolviendo bien.
Después de las últimas elecciones autonómicas su departamento asume también Servicios Sociales. Además de la implicación presupuestaria que ello conlleva, ¿cómo afronta el reto de crear un espacio sociosanitario común?
Es una línea que se empieza a seguir. En La Rioja estuvieron juntos ambos departamentos, después separados, y ahora se vuelven a unir. Creo que ha sido bueno que estuvieran separadas un tiempo, porque se han creado dos sistemas independientes, y creados ya, con un sistema sanitario que empieza a estar estabilizado, ahora hay que buscar sinergias que existen. Hay zonas en las que una actuación conjunta va a ser importante. Pero siempre hay que tener en cuenta que son dos sistemas separados, el sanitario y el de los servicios sociales.
Además, hay una cosa muy importante. El ciudadano que es atendido por los servicios sociales va teniendo diversas necesidades y va a siendo atendido en las diferentes etapas por el sistema, también el sanitario. Que haya una continuidad en la asistencia, y que el ciudadano no se encuentre perdido entre dos sistemas.
¿Es una situación coyuntural por la situación económica o se ve más proyección al juntar las dos áreas?
Es muy posible que la coyuntura económica obligue a unas estructuras más simplificadas, con menor costo, pero posiblemente esos dos sistemas funcionando, con sus sinergias, y los servicios que no se dupliquen, en el futuro van a estar unidos. A lo mejor no tanto en las grandes comunidades, pero sí en las de menor tamaño.
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Hablábamos de crisis económica, en muchas ocasiones se buscan fórmulas de gestión para optimizar los recursos, y surgen las voces de la oposición acusando de privatizar determinados servicios. ¿En La Rioja la colaboración público-privada es una fórmula que se plantea la Consejería?
La Rioja no se ha caracterizado por tener excesivos servicios privados en el tiempo, no hay demasiados, pero sí que tenemos claro que hay que aprovecharlos al máximo. Hay que acercarle lo más posible la asistencia al ciudadano. Es una comunidad que durante muchos años se había caracterizado por tener que salir fuera a buscar muchas prestaciones. Ahora más del 90 por ciento se atiende dentro de La Rioja. Hemos utilizado las sinergias que nos han podido prestar ciertas empresas privadas para atender más cerca al paciente.
En el futuro medio lo cierto es que no vamos a necesitar grandes infraestructuras sanitarias, por lo que por ahí no requeriremos ese tipo de colaboración, pero cualquier fórmula que nos permita abordar proyectos de futuro o mejorar la atención al ciudadano, desde luego que no la vamos a desaprovechar.
¿Su comunidad está entonces bien dotada de infraestructuras sanitarias, no son necesarios más centros de salud u hospitales para esta legislatura?
En los ocho años anteriores nos hemos dotado de una infraestructura sanitaria prácticamente nueva. El Hospital San Pedro, el Centro de Alta Resolución de Procesos Asistenciales (Carpa), el Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (Cibir), la Fundación Calahorra, por ejemplo, y también se ha hecho un esfuerzo muy grande en la red de Atención Primaria, con nuevos centros de salud o muy renovados. A medio plazo está prevista la ampliación de un centro de salud, en Logroño, otros dos por la expansión de Logroño, y otro que hay que sustituir. Con carácter inmediato no son demasiadas las obras que quedan. Hemos tenido la suerte de haber hecho ya casi todos los deberes.
Sí que es cierto que tenemos un proyecto ahí esperando a que mejore la situación económica para poder desarrollarlo, que es lo que hemos llamado el Complejo de Salud San Millán, donde estaba el antiguo hospital, y ahí terminará yendo la sede de la Consejería, la de la Escuela de Enfermería, el Centro de Emergencias Sanitarias… Será un gran centro en el que los ciudadanos puedan resolver todos sus temas de salud y de servicios sociales, y una referencia sanitaria social, como centro de emergencias y de catástrofes. Está todo listo a la espera de que ‘escampe’ un poco en el panorama económico. Creo que se empezará en esta misma legislatura.
¿Qué valoración puede hacer del Hospital de San Pedro, transcurridos unos años ya de su puesta en funcionamiento?
Ha sido el elemento fundamental para que haya un sistema sanitario riojano, y para que haya cambiado totalmente la forma de trabajar en sanidad en La Rioja. Ha crecido en estos años con una cartera de servicios importantes, hasta llegar a realizar trasplantes de riñón. Eso es otras comunidades con grandes hospitales puede parecer algo habitual, pero para nosotros era un reto. Se están haciendo con normalidad y con grandes resultados. Lo más importante es que se ha dado una dimensión distinta al hospital, se han implementado algunos servicios y se han coordinado muchas actuaciones que han servido para lograr una calidad en la asistencia muy destacable.
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¿Cuál es la situación en La Rioja con el pago a proveedores?
No es inmejorable, pero no es mala. Estamos pagando con poca demora. Surgió hace un tiempo un problema puntual con las oficinas de farmacia, pero se está pagando en un mes más o menos de presentación de la factura. Sigue siendo un buen resultado. No hay demasiados problemas en términos de hacer pagos a proveedores. Nos afecta la crisis como a todos, pero trabajamos para que se note lo menos posible.
Uno de los grandes perjudicados en el ámbito sanitario de la crisis es el gasto farmacéutico. ¿Cómo está controlando La Rioja esta partida? ¿Cómo ve lo aprobado por el Consejo Interterritorial en relación con la prescripción por principio activo?
El conseguir que se hiciese el decreto ley para obligar, entre comillas, a prescribir por principio activo lo venían persiguiendo desde hacía tiempo las comunidades autónomas. Nosotras solas no lo podíamos hacer, aunque es cierto que habíamos estado trabajando en ese ámbito los últimos años con mayor o menos éxito. Empezamos por los genéricos, después se pasó al principio activo. Nosotros, sobre todo en Atención Primaria, donde se prescribe todo con la aplicación de historia clínica, la prescripción es por tanto electrónica, llevábamos un año prescribiendo fundamentalmente por principio activo. Es mucho más fácil para la aplicación esto que buscar una marca. Hemos tratado de llevar ese convencimiento a los prescriptores. Va costando, pero ya está en marcha desde el 1 de noviembre.
Además, en La Rioja, en el programa de crónicos establecimos una especie de programa con médicos y con farmacéuticos para que en algunos centros de salud se hiciera una campaña especial para convencer al propio paciente de que si le cambiaban los medicamentos los efectos eran los mismos.
Con el nuevo decreto a todos se nos van a poner las cosas más fáciles, pero surgirán problemas. Los nuevos medicamentos nos pondrán ‘problemas’ sobre la mesa, y trataremos de abordarlos para que cada paciente reciba el tratamiento más adecuado.
¿Iniciativas como la gallega tienen cabida a partir de la entrada en vigor de este real decreto 9/2011?
Las bases ahora son diferentes, y por lo tanto no hay que buscar una solución por un camino mucho más complicado, más conflictivo entre administraciones, cuando el camino se va a poner más recto y más liso desde el principio al final. Creo que no harán falta. Muchas comunidades estábamos pendientes de que llegara un momento adecuado, de que pasaran las elecciones autonómicas, para tomar medidas relacionadas con la farmacia. Hemos conseguido este decreto ley y no ha hecho falta que cada uno emprenda su propio camino con soluciones distintas. Una misma norma favorece la cohesión en el Sistema Nacional de Salud.
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Acaba de mencionar un programa especial para crónicos. ¿Su Consejería, al igual que otras como las de País Vasco o la Comunidad Valenciana, está tratando de orientar el sistema hacia la enfermedad crónica, más que a la aguda?
Estamos ahora mismo elaborando un programa de atención al paciente crónico, que trata de ser global, no solo en la prescripción farmacéutica, sino en la orientación al paciente, en la frecuentación en la Primaria y en la Especializada. Hay que tener un sistema sanitario más eficiente, y este es uno de los caminos.
Pasando al ámbito de los recursos humanos, de la formación, ¿La Rioja tiene dificultades para encontrar especialistas y cubrir determinadas plazas?
Cuánto más pequeña es la localidad y más pequeño es el hospital más difícil es llevar profesionales, eso está claro. Hemos notado un cambio importante desde que se puso en marcha el San Pedro, hay menos dificultad, los profesionales sanitarios miran de otra manera a La Rioja, con un interés de trabajar en un sistema que les da posibilidades y que cuenta con medios. Hemos estabilizado mucho el empleo, hay más fijos que cuando recibimos las transferencias, hay una diferencia abrumadora, y la verdad es que no tenemos demasiadas especialidades deficitarias. Los mayores problemas son en Pediatría en Atención Primaria y luego, salvo algún caso concreto, pues los anestesistas. Son dos especialidades que también son deficitarias en muchas comunidades. Al final los problemas suelen ser comunes en todo el Sistema Nacional de Salud.
¿Qué oferta tiene La Rioja para la formación de especialistas?
La situación ha sido de crecimiento y de estabilización. Nuestra proporción es el 0,7 de población en España y tenemos una oferta anual alrededor de 54 plazas. Hemos introducido especialidades nuevas y además punteras en la formación MIR, por ejemplo Oncología Radioterápica, como es Medicina Nuclear, estamos a punto de Radiofísica. En los años anteriores a las transferencias alguna se había dejado y las hemos recuperado en estos años. Con el tamaño de nuestro hospital y con las plantillas que tenemos tampoco se puede tener un número elevado en formación porque hay que atenderlos también, como es lógico. Y es que no son 54 plazas ofertadas de MIR, son 54 de primero, 54 de segundo, etc.,… Y al final el número de personal en formación es importante. Se están cubriendo bastante bien, como el resto de la oferta MIR en España. Hace años había vacantes en general, y ahora se están cubriendo mejor.
¿Tienen datos de los profesionales que trabajan en La Rioja proceden de comunidades limítrofes o de si los que se forman en el sistema riojano se van a otras?
Suelen venir de más lejos en los últimos años. Además, también se observa que entre el personal que formamos hay mucho que no es español.
¿En qué situación están los acuerdos firmados con las autonomías limítrofes para la asistencia a los pacientes?
Tenemos vecinos muy cercanos porque Logroño está muy cerca de Navarra y País Vasco. Los convenios ha surgido en los últimos años como una necesidad porque lo que no se resolvía desde el Ministerio, en el Consejo Interterritorial, había que solucionarlo entre las comunidades. En unos casos ha sido más fácil, en otros imposibles, porque cada uno su primera necesidad es atender a sus pacientes. Lo cierto es que los riojanos han tenido que salir bastante durante años y esta situación la han salvado los convenios. Yo también estoy seguro de que ha ayudado a hacer esos convenios de buena vecindad el hecho de que desde La Rioja también hemos podido ofrecer especialidades y asistencia puntera, de alto nivel, a ciudadanos de otras comunidades que hace años no hubiera sido posible. Tenemos con Castilla y León un convenio que facilita a unas poblaciones que tienen más fácil ir a Logroño que a otras capitales castellanas. Y les atendemos en Medicina Nuclear y Oncología Radioterápica. Estamos con Burgos, que nos hace la Neurocirugía. En trasplantes, donde tampoco somos suficientes, tenemos convenios con Cantabria o País Vasco. También con Cataluña para determinados bancos de tejidos y donaciones. Creo que se seguirán desarrollando por necesidad de proximidad como por tener que establecer centros de referencia, que sirvan para optimizar la asistencia.
¿La población entiende bien que en La Rioja no haya de todo?
Creo que sí. Muchas veces lo entiende peor la oposición política. Al que le toca es normal que le gusta que le atiendan en casa. Pero es una cuestión fácil de explicar. Al llegar al mundo sanitario hay cosas que aprendes rápido y esta es una de ellas. No puedes tener a un señor sentado en un despacho a ver si va a hacer tres cabezas al año. Cuando te toque lo mejor es que te lleven a otro sitio. Lo normal además es que no hay ningún neurocirujano que se vaya a ir a Logroño para el día que vayan a traerme a un paciente. Es muy sencillo. Es una norma que ya el Insalud tenía en cuenta hace tiempo. La población, la masa crítica, que sonaba tan mal, pero que es un elemento muy importante. Porque un servicio no es solo ponerlo, sino mantenerlo, y hacerlo con calidad.
Usted como consejero de Salud ha conocido a varios ministros de Sanidad. ¿Qué balance hace de ellos, y cómo ve el futuro tras el 20-N?
A partir del 20-N con cambios seguro, y va ser a mejor, porque a peor no puede ir. Creo recordar que he conocido a cuatro ministros en cinco años. Salvo la época de Trinidad Jiménez con la gripe A, que le salió bordado, lo que se ha hecho es muy poco. Por muchas estrategias, estudios, análisis, por más cosas que se han echado encima de la mesa, no ha salido prácticamente ninguna. Lo que se ha hecho ha sido aprobar estrategias sin fondos que después teníamos que cubrir las comunidades. La situación debe cambiar rápidamente, porque algunos de estos convenios que nos vemos obligados a hacer entre comunidades no tendrían que existir porque esos asuntos deberían estar perfectamente definidos y resueltos por el Ministerio. La gestión de cada centro es difícil llevarla al Interterritorial, pero la coordinación, el tener un espacio donde nos sintamos cómodos, es una obligación. Yo llevo sentado en el Interterritorial cinco años y eso no ha sucedido.
¿Cree que una mayoría del Partido Popular en el Interterritorial, gobernando también el Ministerio, cambiaría el panorama?
Debería. Hay que tener en cuenta que ha habido una mayoría socialista en el Interterritorial y no ha resuelto nada. Es un tema de planteamiento. Yo confío que con la mayoría del PP, que hasta ahora sirve de poco porque manda la ministra Pajín, habrá un planteamiento de mayor cordura para el Sistema Nacional de Salud.
¿A quién ve de ministro después del 20-N o a quién le gustaría ver?
No veo nada (risas). Por mi parte sería un acto irresponsable o una frivolidad. Estas cosas se sabrán cuando haya un presidente del Gobierno nuevo que decidirá formar un equipo movido o influido por determinadas circunstancias. Ahora le han puesto muchas ‘cajitas’ al Ministerio, y en el futuro posiblemente no sea un departamento de gran presupuesto, pero debe hacer una labor importante en sanidad. Y si lo elige el señor Rajoy seguro que es un acierto.
Se habla de dos posibilidades. De un gestor para capear el tiempo de crisis, o de un especialista en sanidad, ¿por qué opción se decanta?
Por una persona que conozca el sistema sanitario, no hace falta que sea médico. Si es un puro economista la cosa no saldrá tan bien. Debe ser alguien que sepa de qué va a esto, porque si no se va a pasar más de un año para aprenderlo, que cuesta casi un año aprenderlo.
La Organización Médica Colegial (OMC) hablaba el otro día de cambiar el modelo retributivo, de pagar a los profesionales en función de lo que son y aportan. ¿Está de acuerdo?
Llevo años diciéndolo. Primero bajito y luego más alto. Es algo fundamental cambiar el sistema retributivo. Es muy difícil, pero se debe hacer. La fórmula del café para todos no es buena. Por eso incentivando a los profesionales se sienten más valorados, mejor retribuidos, y para que se les pueda reconocer el trabajo que realizan. Pero hay que afrontarlo, porque si no se empieza nunca se logrará.
¿Cómo considera la financiación que reciben las sanidades de las comunidades autónomas?
Debe ser suficiente. Ahora se acusa a las comunidades de desviar algunos fondos de sanidad a otras partidas. Eso no es cierto. Lo que hemos hecho es poner más dinero para la financiación de la sanidad. No sé si es mejor que sea finalista. Resolver esa deuda acumulada de miles de millones de euros no es fácil pero algo tendrá que suceder para que no continúe la inestabilidad. No sé si se ha administrado bien, pero lo que no es justo es que a alguno se le dé para tapar alguna deuda y a otros no. En cualquier caso, lo claro es que el sistema se tiene que modificar gestionándolo las comunidades autónomas. La vuelta atrás de las competencias no sería buena.
En otras comunidades se están creando órganos para reunir a toda la sanidad, como mesas de diálogo con los profesionales y diferentes agentes, ¿en La Rioja también se plantea?
No, no se ha planteado. Como somos una comunidad uniprovincial estamos en contacto muy directo con los colegios profesionales y hasta ahora no hemos sentido esa necesidad.
Comenzamos la entrevista hablando de la crisis y la cerramos también con la vista puesta en ella. ¿Ha comenzado ya el Gobierno riojano a definir el presupuesto para sanidad en 2012? ¿Nos puede adelantar algo?
Siguiendo la tónica general para lograr todos los principios que nos exigen desde el Gobierno de España, y los que nos imponemos nosotros, bajará un poquitín, pero está garantizado el funcionamiento del sistema y la cartera actual de servicios en sanidad, en salud y en servicios sociales.