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10 nov. 2023 18:44H
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MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

Una nueva investigación de la Oregon Health & Science University (OHSU), en Estados Unidos, sugiere que las personas con esclerosis múltiple (EM) podrían beneficiarse de una dieta baja en grasas para mejorar la fatiga, que es un síntoma debilitante y a menudo subestimado de la enfermedad.

El estudio, publicado en la revista 'Multiple Sclerosis Journal', es el último de una línea de investigación de la universidad que se remonta a una década y que pone a prueba el principio de que la dieta es importante, especialmente para las personas con EM.

"La fatiga es muy incapacitante para estos pacientes", ha dicho el investigador y autor principal, Vijayshree Yadav, profesor de Neurología en la Facultad de Medicina de la OHSU y director del Centro de Esclerosis Múltiple de la OHSU. "No existe ningún fármaco aprobado por la FDA para la fatiga, pero sabemos que ésta afecta enormemente a su calidad de vida", ha explicado.

En el nuevo estudio, los investigadores llevaron a cabo un ensayo controlado aleatorizado en el que 39 personas con EM que experimentaban fatiga se dividieron en dos grupos: 19 personas se colocaron en el grupo de control y recibieron entrenamiento dietético al finalizar el estudio después de 16 semanas. Las otras 20 recibieron asesoramiento nutricional por parte de dietistas, y siguieron una dieta baja en grasas, que se confirmó mediante un muestreo sanguíneo rutinario que reveló señales claras de reducción de la ingesta calórica. "Realmente no se pueden falsear los biomarcadores", ha dicho Yadav.

A diferencia de un estudio de 2016 que probó una dieta puramente vegetal, el nuevo estudio se modificó para incluir carne sin dejar de ser bajo en grasa. El ejercicio no formaba parte del programa, por lo que el estudio se centró únicamente en la dieta como intervención.

En comparación con el grupo de control, el grupo activo de participantes reveló una mejora significativa de la fatiga, que se midió a través de la Escala de Impacto de la Fatiga Modificada. Cada cuatro semanas, los participantes respondían a preguntas estandarizadas que medían aspectos como su capacidad para prestar atención, concentrarse y realizar actividades físicas rutinarias.

"Los resultados reforzaron lo que habíamos visto antes", ha señalado Yadav. "Una dieta baja en grasas puede realmente marcar la diferencia en el nivel de fatiga de un paciente, incluso sin llegar a convertirla en una dieta vegana", ha concluido.

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