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29 jun. 2020 13:36H
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MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Un equipo de investigadores liderados por el profesor de la UNED, José Luis Aznarte, han creado un sistema basado en redes neuronales convolucionales capaz de distinguir de forma automática 46 especies de pólenes en una misma muestra.

El nuevo trabajo supone un avance cuantitativo respecto a otro, del mismo equipo, publicado hace justamente un año, sobre un algoritmo matemático desarrollado en la UNED que elevaba el porcentaje de acierto en la clasificación del polen al 97 por ciento, mientras que los sistemas basados en el trabajo humano de identificación, se sitúan en el 63'5 por ciento.

Para prevenir o contrarrestar los síntomas de la alergia al polen, de mayor o menor gravedad, es preciso saber cuántos granos se encuentran suspendidos en el aire y en qué planta germinan. Así que se requiere clasificarlos por especies. Un diagnóstico que, hasta ahora, exigía el cómputo, prácticamente manual, microscopio mediante, del número de granos y la descripción de la planta de la que procede cada uno.

La revista 'PLoS ONE' ha publicado este trabajo presenta un sistema de detección y conteo digitalizados que permite la clasificación de hasta 46 granos de polen distintos. Los estudios de pólenes tienen aplicaciones en otras ciencias, como la medicina, para la información y previsión de los índices de polen, los consejos de minimizar la exposición de las personas alérgicas y para activar en los centros sanitarios los protocolos de afluencia, atención y tratamiento de los pacientes.

En la industria alimentaria, para certificar, por ejemplo, el origen y variedad de la miel. En las investigaciones policiales, el tipo de polen y su número sirve como referencia forense para ubicar el lugar de comisión del delito. Asimismo, e en paleobotánica el análisis de los granos de polen permite reconstruir la flora de un espacio en determinado periodo de tiempo.

"El conteo de granos de polen es una tarea tediosa y no muy estimulante, que consiste en aplicarse al microscopio y contar 'a ojo' cuántos granos de cada especie hay en una placa. El problema es que se parecen mucho entre sí, son difíciles de identificar. Tanto, que algunos tipos son considerados hasta ahora prácticamente indistinguibles. Los investigadores llevamos años tratando de automatizar el proceso de conteo de polen. Tener ahora estas 46 especies perfectamente catalogadas es de gran importancia y utilidad porque nos permite desde ayudar a personas alérgicas a saber cómo está la cosa ahí fuera, hasta determinar el tipo de miel que se comercializa, pasando por aplicaciones forenses o la determinación de la vida vegetal de hace milenios", ha zanjado el profesor Aznarte.

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