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25 sept. 2023 12:36H
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MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

El experto en Medicina del Sueño por la Sociedad Europea de Investigaciones del Sueño (ESRS) y responsable de la Unidad de Gestión del Descanso de Olympia Quirónsalud, el psicólogo Francisco Segarra, ha enfatizado la importancia de reconocer los síntomas y buscar ayuda médica si se sospecha de tener el síndrome de piernas inquietas (SPI) porque "un diagnóstico temprano puede mejorar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen".

El síndrome de piernas inquietas (SPI), también llamado Enfermedad de Willis-Ekbom, provoca sensaciones incómodas en las piernas, como picazón, hormigueo o tirones, generalmente durante el reposo o la noche. Estas sensaciones crean una necesidad abrumadora de mover las piernas para aliviarlas.

Según el experto, se desconoce la causa de la mayoría de los casos del SPI, que afecta del 5 al 10 por ciento de los adultos y del dos al cuatro por ciento de los niños y se observa en mujeres con más frecuencia que en hombres. "Personas de todas las edades pueden desarrollar SPI, pero los síntomas más graves tienden a ocurrir en los adultos mayores", ha afirmado el experto.

No obstante, cabe destacar que, a veces, el SPI se asocia con otras afecciones médicas, como enfermedad renal en etapa avanzada, deficiencia de hierro, neuropatía, esclerosis múltiple o enfermedad de Parkinson, según ha reconocido el doctor Segarra.

Asimismo, ha apuntado que "el SPI también puede ocurrir temporalmente durante el embarazo, y alrededor del 20 por ciento de las mujeres pueden desarrollar SPI durante el tercer trimestre, aunque los síntomas del SPI suelen disminuir después del parto".

Las sensaciones asociadas con el SPI son distintas de las sensaciones normales que experimentan quienes no padecen el trastorno. Según la Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño de la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM), los términos y frases más utilizadas por las personas con Síndrome de Piernas Inquietas para describir estas sensaciones son: nervioso, incómodo, inquieto, necesidad de estirarnos, de moverse, las piernas quieren moverse solas.

Por otro lado, el síndrome de piernas inquietas está estrechamente relacionado con el insomnio ya que, tal y como explica Francisco Segarra, el deseo de mover las piernas dificulta conciliar el sueño y permanecer dormido para muchas personas con SPI. Un estudio al respecto afirmaba que el 88 por ciento de las personas con SPI informaron al menos un síntoma relacionado con el sueño.

"Los síntomas del SPI suelen aparecer poco después de acostarse por la noche y algunas personas con SPI se ven obligadas a levantarse de la cama y andar, estirar o masajearse las piernas", ha detallado el especialista.

En este sentido, y como resultado de los trastornos del sueño asociados con el SPI, las personas suelen experimentar fatiga y somnolencia diurna. "La deficiencia de sueño a menudo se asocia con SPI, así como depresión, ansiedad, enfermedades cardíacas y obesidad", ha matizado el psicólogo de Olympia. Las preocupaciones sobre el sueño son la razón principal por la que las personas con SPI buscan atención médica para su afección.

SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS RELACIONADO CON EL TRASTORNO DEL MOVIMIENTO PERIÓDICO DE LAS EXTREMIDADES

Según el doctor Segarra, la mayoría de las personas que tienen SPI también tienen una afección llamada trastorno del movimiento periódico de las extremidades (PLMD). El PLMD implica flexiones o contracciones repetitivas de las extremidades cada 20 a 40 segundos, que, debido a que ocurren durante el sueño, las personas a menudo no son conscientes de ellas.

"El PLMD se diferencia del Síndrome de Piernas Inquietas en que los movimientos no van acompañados de sensaciones incómodas. Sin embargo, los movimientos asociados con PLMD pueden hacer que una persona se despierte y, por lo tanto, pueden agravar los problemas de sueño en pacientes que también tienen SPI. Aunque la mayoría de las personas con SPI tienen PLMD, muchas con PLMD no tienen SPI", ha explicado el experto.

Por otro lado, el responsable de la Unidad de Gestión del Descanso de Olympia, ha sostenido que el SPI puede tener un componente genético. Entre el 40 y el 90 por ciento de las personas con SPI tienen al menos un familiar de primer grado (padre, hermano o hijo) con la enfermedad. Los investigadores han identificado algunos cambios genéticos que aumentan el riesgo de SPI, pero es probable que aún queden más por descubrir.

"Además, algunas sustancias pueden empeorar los síntomas como el alcohol, la cafeína, nicotina o medicamentos para tratar las náuseas, resfriados y alergias, que pueden afectar negativamente cuando se toman en exceso o demasiado cerca de la hora de acostarse", ha indicado Segarra.

El tratamiento principal del SPI es farmacológico, pero existen rutinas y medidas conductuales disponibles para ayudar a controlar el SPI. Entre las recomendaciones para controlar el SPI destacan la higiene del sueño; evitar el alcohol y la cafeína; el ejercicio; terapia de compresión; y los masajes y baños calientes.

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