Hasta la fecha, no existe una regulación clara de su uso en Medicina



26 ago 2015. 11.06H
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Redacción. Madrid
La Sociedad Europea de Cardiología (ESC, por sus siglas en inglés) ha manifestado la importancia de la e-Salud en las enfermedades del corazón, por lo que incluirá en su programa varias iniciativas para impulsar la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito sanitario.

Fausto Pinto, presidente de la ESC.

Por medio de un documento de posición publicado en el European Heart Journal, la ESC ha anunciado una serie de medidas que se llevarán a cabo a medio plazo, como facilitar la implementación de la e-Salud; formar a los miembros de la ESC sobre su uso; discutir la regulación y los estándares de calidad con organizaciones relevantes; participar en discusiones políticas y sociales sobre la protección de datos y la confidencialidad; apoyar la investigación en e-Salud; promocionar el diálogo político en los ámbitos local, nacional e internacional y entre todos los agentes sociales; e informar, por último, a los ciudadanos sobre los beneficios y los riesgos de estos sistemas.

El profesor de Cardiología del Imperial College London (Reino Unido) y principal autor del artículo, Martin R. Cowie, ha señalado que “las tecnologías de la información y la comunicación son útiles para personalizar la asistencia sanitaria, para ayudar a los pacientes a tener una mayor responsabilidad de su propia salud y para reducir los costes de las hospitalizaciones”.

Con e-Salud, la ESC hace referencia al uso de las tecnologías de la información y la comunicación en los servicios de asistencia sanitaria, vigilancia, educación, formación e investigación. A través de este manifiesto, la organización europea ha avanzado que incluirá la e-Salud en la lista de conocimientos y habilidades requeridos para los cardiólogos y otros profesionales.

“La ESC considera a la e-Salud como un elemento vital para reducir la carga de las enfermedades cardiovasculares en Europa, y tomará un papel proactivo en el desarrollo, evaluación e implementación de las innovaciones tecnológicas que puedan ayudar a la salud cardiovascular”, ha afirmado Cowie.

La seguridad, el principal problema

A pesar de que en 2017 se estima que más de 3.000 millones de personas tendrán un teléfono inteligente o smartphone y que la mitad de los usuarios utilizarán aplicaciones relacionadas con la salud, “no hay una aproximación global a la regulación de las aplicaciones móviles sobre salud, y los consumidores pueden ser engañados si compran una tecnología que es menos beneficiosa de lo que se ha publicitado”, ha asegurado Cowie.

La seguridad, la protección de datos, la confidencialidad y la responsabilidad legal de los creadores de aplicaciones móviles y tecnologías son los principales retos para que la e-Salud se desarrolle con éxito. Cowie ha afirmado que la ESC está abierta a trabajar con todos los participantes en el proceso de la e-Salud, desde consumidores a desarrolladores, asociaciones de pacientes o fabricantes de móviles, para “optimizar el diseño y la implementación de las nuevas tecnologías en la salud cardiovascular”.
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