Un consenso científico propone ampliar la información de los participantes para reflejar mejor la diversidad

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Durante décadas, la pregunta principal que buscaba responder un ensayo era si un tratamiento funcionaba o no. Ahora, la investigación médica empieza a plantearse otra cuestión clave: ¿para quién funciona?. Un consenso científico publicado en The BMJ propone mejorar la recogida de datos sobre la diversidad étnica de los participantes para saber hasta que punto los resultados de los estudios representan de manera real a la población.

"Los ensayos clínicos deben proporcionar la mejor evidencia posible para guiar las intervenciones sanitarias. Tienen que representar la diversidad de las comunidades y sociedades", señalan los investigadores. 

Para ello, proponen tres variables concretas: la autoidentificación étnica, el país de nacimiento y la lengua. El objetivo, según destacan, no es convertir estos datos en requisitos de validez de un estudio, sino aportar contexto para interpretar mejor los resultados y detectar posibles puntos ciegos.

Tres variables para conocer mejor a quién representan los estudios


La primera variable es la autoidentificación étnica. La idea es que sean los propios participantes quienes indiquen cómo se identifican, evitando que la clasificación dependa de la interpretación de científicos o profesionales sanitarios. Esta información puede ayudar a comprobar si determinados grupos están suficientemente representados en la investigación clínica.

Aunque el país de nacimiento no determina por sí mismo la salud de una persona ni su respuesta a un tratamiento, puede aportar información sobre experiencias previas, factores ambientales, condiciones sociales o diferencias en el acceso a los sistemas sanitarios.

La tercera variable, la lengua, es considerada relevante por los investigadores para entender posibles barreras de comunicación, dificultades para acceder a información médica o desigualdades en la participación en estudios clínicos.

Según el paper, la combinación de estos tres elementos permitiría obtener una imagen más completa de las poblaciones que forman parte de los ensayos y facilitaría una interpretación más precisa de sus resultados.


"Tienen que representar a la diversidad de las comunidades y sociedades" 



De la eficacia de un tratamiento a la pregunta de para quién funciona


Los ensayos clínicos se diseñan para ofrecer respuestas que puedan aplicarse más allá de las personas que participaron en ellos. Sin embargo, como apunta el artículo científico, cuando la composición de la muestra no refleja la diversidad de la sociedad, existe el riesgo de que algunos grupos queden menos visibles en la evidencia científica que guía la práctica médica.

El reto está en utilizar estos datos con rigor. Por este motivo, los autores recuerdan que la etnicidad no debe interpretarse como una explicación biológica simple, sino como una característica relacionada con factores sociales, históricos, culturales y sanitarios que pueden influir en la salud.

"La etnicidad es un concepto social dinámico y multidimensional, moldeado por la identidad cultural, la lengua y las costumbres. Influye en los resultados de salud y contribuye a las desigualdades sanitarias, por lo que es importante medirla y comunicarla", subrayan los autores. 

Este consenso abre así un nuevo debate sobre cómo medir la calidad de la investigación clínica. La pregunta ya no es únicamente si un tratamiento funciona, sino también si los estudios que lo respaldan permiten saber cómo funciona en las personas que forman parte de una sociedad cada vez más diversa.
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