El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus (Europa Press).
Los resultados de un reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud (
OMS) hablan de que, de forma general, los países están introduciendo medidas para mejorar las necesidades de salud de migrantes y refugiados. Sin embargo, el organismo advierte de que aún hay
carencias en el acceso a los servicios de salud, en la cogobernanza ciudadana, en la gestión de datos y en la formación específica de profesionales sanitarios. Por ello exhorta a los gobiernos y a los países asociados a seguir avanzando en la misma línea
incluyendo a los refugiados y a los migrantes “en todas las políticas, estrategias y planes nacionales de salud”, entre otras medidas.
La recomendación de la OMS llega en un contexto de
tensión entre el Gobierno y los principales partidos de la oposición en torno a la universalidad del Sistema Nacional de Salud (SNS). La semana pasada, el Congreso rechazó una
moción de Vox en la que se instaba al Ejecutivo a priorizar la atención sanitaria a españoles, a raíz de la aprobación del Real Decreto impulsado por el Ministerio de Sanidad para eliminar trabas burocráticas en el acceso a la atención sanitaria a migrantes indocumentados.
La iniciativa sólo contó con los votos favorables de los ultraconservadores, aunque el PP no votó en contra, sino que se abstuvo, lo cual se interpreta como un
guiño de los populares a sus potenciales socios de Gobierno en Extremadura, Aragón y Castilla y León tras los resultados electorales en esas tres comunidades autónomas. Una de las exigencias de Vox para pactar con el PP en Extremadura es, precisamente, regular la “prioridad de los españoles en la sanidad”, según indicaron los de Santiago Abascal en un comunicado.
La OMS defiende los "beneficios de amplio alcance" de la sanidad universal
Pero las recomendaciones de la OMS van en la línea opuesta. En una reciente nota, recuerda que la migración ha sido “una constante a lo largo de la historia de la humanidad” que, “generación tras generación”,
ha impulsado “transformaciones culturales, sociales y económicas”. “Los refugiados y los migrantes no sólo reciben atención de salud. También trabajan en estos servicios, cuidan de otras personas son personas de referencia dentro de su entorno. Los
sistemas de salud sólo son verdaderamente universales cuando atienden a toda la población”, señala al respecto el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
El organismo cifra en 1.000 millones de personas -más de una de cada ocho- el número de refugiados o migrantes que hay actualmente en todo el mundo. Los motivos de sus desplazamientos son variados y van desde conflictos militares, pasando por desastres naturales y llegando a, simplemente, búsqueda de oportunidades económicas y educativas, entre otros. Según la OMS,
estas personas tienen un riesgo elevado de contraer enfermedades infecciosas y enfermedades crónicas, sufren problemas de salud mental y, “con frecuencia”, viven o trabajan en “condiciones inseguras”.
De acuerdo a su informe sobre la promoción de la salud de los refugiados y migrantes, en el que se hace seguimiento de los avances del Plan de Acción Mundial de la propia organización,
60 de los 93 Estados miembro encuestados -es decir, casi dos tercios- ya incluyen a estos colectivos en sus leyes y políticas nacionales de salud para hacer frente a esa realidad. Los datos muestran que, incluso en contextos políticos complejos, los países recurren cada vez más a datos, pruebas científicas y normas y criterios establecidos para fundamentar sus políticas sobre migración y salud en los sistemas nacionales de salud.
“
Invertir en la salud de estos colectivos genera beneficios de amplio alcance: favorece la integración social y económica, aumenta la resiliencia de los sistemas de salud y refuerza la seguridad sanitaria mundial. Cuando los sistemas de salud se diseñan de forma inclusiva y se adaptan a las necesidades de los migrantes, reducen costos a largo plazo, ya que las personas gozan de mejor salud y se integran mejor en la sociedad, lo que les permite contribuir plenamente a ella”, se insiste desde la OMS.
"Deficiencias" en equidad en el acceso y en formación a sanitarios
A pesar de los avances, el organismo advierte de que aún existen algunas “deficiencias” en esa integración. Entre otras cosas, se lamenta que los migrantes en situación irregular, los desplazados internos, los trabajadores migrantes y los estudiantes internacionales
cuentan con una cobertura sanitaria “mucho menos uniforme” que la del resto de la ciudadanía. Eso es lo que, en esencia, se ha venido a solucionar en España con el
Real Decreto de universalidad.
Otro de los hándicaps apuntados por la OMS es que, de los países participantes en la encuesta, “sólo el 37 por ciento recopila, analiza y difunde de manera sistemática datos sobre la salud de los migrantes dentro de sus sistemas nacionales de información sobre salud”; sólo el 42 por ciento incluye a refugiados y migrantes en los
planes de preparación frente a emergencias,
menos del 40 por ciento traslada información al personal sanitario para que preste una atención adaptada a las realidades culturales de estos colectivos y, por último, sólo el 30 por ciento ha emprendido campañas de comunicación para “contrarrestar las percepciones erróneas y la discriminación relacionadas con la salud de estos grupos”, cuya representación en los órganos de gobernanza “sigue siendo limitada”.
Por ello recomienda a los Estados miembro no sólo que incluyan a los refugiados y a los migrantes en todas sus políticas sanitarias, sino también que mejoren la recopilación y el uso sistemáticos de datos desglosados sobre la salud de los migrantes, que coordinen esas medidas desde un punto de vista transversal
teniendo en cuenta determinantes sociales de la salud como la vivienda, la educación, el empleo y la protección social; que formen al personal sanitario “para que preste una atención equitativa y para que tenga en cuenta las realidades culturales”, que combatan la desinformación y la discriminación con “medidas basadas en datos reales” y que protejan y amplíen la financiación para “preservar los avances logrados en beneficio de toda la población”.
La OMS se compromete a seguir apoyando a los Estados miembro para que traduzcan sus compromisos “en medidas concretas”: “Para ello, reforzará las pruebas disponibles, promoverá una atención adaptada a las realidades culturales e
incorporará a los refugiados y los migrantes en sistemas nacionales de salud más resilientes”.
También apunta que seguirá trabajando “estrechamente” con sus asociados, como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y el Banco Mundial, para que “e adopten enfoques coordinados y centrados en los derechos que permitan proteger la salud de los refugiados y los migrantes a escala mundial, regional y nacional”.
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