Desde Seram recuerdan que el autocuidado de los profesionales sanitarios es clave para una atención segura

Uno de cada tres radiólogos en España presenta síndrome de burnout
Almudena Pérez, coordinadora de la Comisión de Humanización de la Seram.


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Como primer mes del año, enero es tradicionalmente un momento de reflexión, balance y nuevos propósitos; por ello, desde la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram) se pone de manifiesto que el autocuidado de los profesionales sanitarios es clave para una atención segura y humana.

Los profesionales sanitarios afrontan enero con la carga añadida de la actividad asistencial intensa y una alta demanda y escasez de personal. En este escenario, la comisión de humanización de la Seram destaca que, en el contexto actual, el autocuidado profesional emerge como una cuestión clave y necesaria, no solo para la salud de los sanitarios, sino también para la seguridad y calidad de la atención a los pacientes.

Almudena Pérez, coordinadora de la Comisión de Humanización de la Seram, subraya que “el autocuidado no es un lujo ni una moda de inicio de año, sino un imperativo ético y profesional”. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el autocuidado es la capacidad de las personas para promover y mantener su salud física, mental y emocional, con o sin el apoyo directo de los sistemas sanitarios.

Mucho más que descansar o comer bien


“El autocuidado va mucho más allá de dormir o alimentarse correctamente”, explica Pérez. “Implica gestionar el estrés, establecer límites entre la vida laboral y personal, cuidar las relaciones sociales y protegerse de los riesgos específicos del entorno de trabajo”. En especialidades como la Radiología, estos riesgos incluyen la exposición a radiaciones ionizantes, la fatiga visual por el uso continuado de pantallas, la sobrecarga asistencial y los problemas musculoesqueléticos derivados de una ergonomía deficiente.

Los datos invitan a la reflexión: uno de cada tres radiólogos en España presenta síndrome de burnout, según un estudio reciente publicado en la revista Radiología (*). Este síndrome se manifiesta a través de agotamiento emocional, despersonalización en el trato con pacientes y compañeros, y una sensación de baja realización profesional.

Impacto directo en pacientes y sistema sanitario


La falta de autocuidado no solo afecta a los profesionales. “La fatiga reduce la capacidad de atención hasta un 30%, aumenta el riesgo de errores diagnósticos y compromete la seguridad del paciente”, advierte Pérez. Estudios internacionales vinculan el burnout con un aumento de discrepancias en auditorías de calidad, eventos adversos y conflictos en los equipos de trabajo.

Además, “el impacto económico y organizativo es considerable” subraya. El burnout es ya una de las principales causas de bajas laborales, y el denominado “presentismo” —acudir a trabajar en condiciones físicas o mentales deficientes— genera un coste mucho mayor que el absentismo tradicional (el coste del presentismo es 3 a 5 veces mayor que el del absentismo).

Propósitos realistas para empezar el año


Desde la Seram, la recomendación para este mes de enero es plantear propósitos de autocuidado realistas, progresivos y sostenibles, pasos sencillos, tanto a nivel individual como de equipo y organizacional que pueden marcar la diferencia:
  • Dormir entre siete y ocho horas
  • Incorporar breves rutinas de ejercicio o relajación
  • Respetar los descansos durante la jornada laboral
  • Mejorar la ergonomía del puesto de trabajo
A nivel colectivo, Pérez destaca la importancia de “crear entornos laborales donde el bienestar se mida y se gestione, igual que se miden la productividad o la calidad asistencial”. En este sentido, la docencia y el apoyo entre compañeros se han identificado como factores protectores frente al burnout.

Humanizar la Radiología empieza por cuidar a los profesionales


“El autocuidado es una responsabilidad compartida”, concluye la Pérez. “No basta con que el profesional haga esfuerzos individuales si las organizaciones no facilitan recursos, cargas de trabajo razonables y espacios de apoyo”. Desde la Comisión de Humanización de la Seram se defienden que humanizar la atención sanitaria pasa, necesariamente, por humanizar primero las condiciones de quienes la prestan.

El mensaje para este inicio de 2026 es claro, según Pérez “cuidar a los profesionales sanitarios no es egoísmo, es sostenibilidad. Solo profesionales descansados, motivados y saludables pueden ofrecer la atención segura, empática y de calidad que la sociedad necesita”.
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