HM Montepríncipe añade a sus servicios una Unidad de Medicina Hiperbárica

Esta tecnología se aplica en patologías cardiovasculares, traumatológicas y neurológicas

Juan Abarca Cidón, presidente de HM Hospitales.
HM Montepríncipe añade a sus servicios una Unidad de Medicina Hiperbárica
mié 06 febrero 2019. 13.15H
El Hospital Universitario HM Montepríncipe ha puesto en marhca la Unidad de Medicina Hiperbárica, un tratamiento que ha demostrado su eficacia en numerosas patologías y que por primera vez se incorpora a la cartera de servicios de HM Hospitales. La Medicina Hiperbárica se basa en el aumento de la oxigenación del cuerpo. Para ello “se emplea oxígeno sanitario con una pureza del 99,99 por ciento, que proporciona una cámara hiperbárica de acero a una presión de hasta tres atmósferas”, explica Anne Escribano, responsable de esta nueva unidad.

Aplicaciones de la Medicina Hiperbárica


Escribano es médico hiperbarista y especialista en Oncología Radioterápica, uno de los ámbitos en los que las indicaciones de este tratamiento están claramente reconocidas. En los pacientes que sufren fibrosis e hipovascularización de los tejidos a consecuencia de la radioterapia, “la oxigenación hiperbárica actúa reduciendo edemas e inflamación y aumenta la neovascularización y los macrófagos”, afirma.

La especialista explica que los enfermos con diabetes y crónicos son los que obtienen mayor beneficio de la Medicina Hiperbárica, junto con las personas que han sufrido alguna amputación o con riesgo de padecerla. “Nuestras células necesitan oxígeno para vivir y a través de la aplicación de tratamientos hiperbáricos conseguimos acelerar los procesos de cicatrización, curación y cierre de heridas, úlceras y escaras”.


Los pacientes con diabetes o enfermos crónicos son los que obtienen mayor beneficio de esta terapia


La responsable de la Unidad asegura que los resultados obtenidos en úlceras y heridas que no cicatrizan son “muy gratificantes”. Es el caso de las heridas crónicas, ya sea provocada por presión prolongada (como las úlceras de decúbito), o por falta de cicatrización (como el pie diabético), ya que la falta de oxígeno es uno de los factores que retrasan la mejoría de estas lesiones. “Estos pacientes tienen su circulación sanguínea alterada, por lo que el oxígeno no llega eficazmente a los tejidos dañados, y resulta más fácil que aparezcan infecciones y que se complique aún más la curación”, explica Escribano.

El tratamiento hiperbárico es de elección en casos de intoxicación grave por monóxido de carbono, ya que consigue eliminarlo “en tiempo récord”. Esto permite, por ejemplo, “reducir significativamente las secuelas cerebrales producidas por la hipoxia”, destaca Escribano.
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