En nuestro país se han diagnosticado alrededor de 5.000 casos en 2017 de este tipo de cáncer de piel

HLA Montpellier advierte del aumento de casos de melanoma en España


1 mar. 2018 13:00H
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El cáncer de piel se puede clasificar en tres grupos; el primero de ellos –el más frecuente- es el carcinoma, tiene una tasa de curación alta, mortalidad baja y es más habitual en la raza blanca soliendo aparecer en zonas de la piel que siempre están expuestas al sol (cabeza, cara y cuello). De este tipo de cáncer de piel no hay registro de casos, debido a que no se incluyen en las estadísticas del cáncer por su alta frecuencia y curación.

El segundo tipo es el melanoma, “que representa solo el 5 por ciento de todos los cánceres de piel, sin embargo es el que más ha aumentado en los últimos años llegando a triplicar año tras año su incidencia”, ha explicado Pedro Mateo de las Heras, oncólogo de HLA Montpellier. En concreto, en España se han diagnosticado unos 5.000 casos en 2017. “Es un cáncer más agresivo y maligno con alta capacidad de metastatizar a distancia, y puede aparecer en piel no expuesta al sol”, continúa. En este caso “la influencia genética e historia personal y familiar de múltiples nevus (lunares) o nevus atípicos juega un papel fundamental” indica Mateo de las Heras.

El diagnóstico precoz de cualquiera de los tipos de cáncer de piel permite aumentar las garantías de absoluta curación



El tercer grupo lo conforma otro tipo de cánceres de piel menos comunes como el carcinoma de células de Merkel, linfoma cutáneo, etc.

El diagnóstico precoz de cualquiera de los tipos de cáncer de piel permite aumentar las garantías en su absoluta curación, por el contrario, si el diagnóstico es en una fase avanzada, no hay curación posible pero “sí que, con los nuevos tratamientos biológicos y dirigidos se pueden conseguir largas supervivencias” concluye Mateo de las Heras.

Indicaciones para prevenirlo

El cáncer de piel, en su aparición, no está directamente en relación con una determinada época del año sino con las exposiciones largas y frecuentes a los rayos UV a lo largo de los años. Por tanto, “la preocupación no solo debemos tenerla en verano, sino comenzar a protegernos en la edad infantil y mantenerla a lo largo de toda la vida”, explica José Francisco Carapeto, catedrático emérito de Dermatología de la Universidad de Zaragoza.

Este tipo de cáncer se previene fundamentalmente “protegiéndonos del sol, es decir con una vestimenta apropiada y fotoprotectores cuyo índice sea el adecuado para nuestro tipo de piel y edad, acortando el tiempo de exposición a la radiación solar a lo largo de la vida, siendo muy importante las épocas tempranas de la vida”.

Carapeto, apunta también que “las modificaciones progresivas del color de piel, de su textura (asperezas, costras, etc.) en zonas de piel descubierta que poco antes estaba normal es un signo de alarma de cáncer epitelial (que se inicia en la epidermis)”.

La modificación del tamaño, forma, picor, sangrado, etc. de un nevus, tumor benigno melanocitario, generalmente presente desde largo tiempo antes, incluso desde el nacimiento, “es motivo de consulta con el dermatólogo para descartar un melanoma”. Asimismo, ha indicado que las personas con piel clara, ojos azules y pelo rubio “tienen mayor riesgo de sufrir un cáncer de piel ya que poseen menos resistencia a la radiación solar porque tienen menor cantidad de pigmento melanio en la piel”.
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