La Universidad de Santiago de Compostela celebrará la cuarta edición de su curso sobre protección y maltrato animal

Maria Mercedes Camiña, directora del curso sobre protección y maltrato animal de la USC.


La Universidad de Santiago de Compostela (USC) acogerá una nueva edición, la cuarta ya, del curso sobre protección y maltrato animal. Esta formación tendrá lugar entre el 2 y el 4 de septiembre y pondrá el foco sobre las variaciones normativas que se plantean en el sector. En palabras de Maria Mercedes Camiña, directora del curso y profesora del Departamento de Fisiología de la Facultad de Veterinaria, se trata de una puerta de entrada a profesiones como la del perito veterinario, para la que, considera, hace falta en España más desarrollo formativo.  

El Curso sobre peritaje veterinario cumple su cuarta edición. ¿Qué pueden esperar los alumnos?

Este curso nació con la idea de mostrar a los alumnos de la Facultad de Veterinaria que existen más salidas laborales además de la clínica de animales. Queremos destacar que el peritaje veterinario es un campo de trabajo importante pese a que a día de hoy hay muy poca formación específica sobre esta materia.

Además, es un curso muy transversal porque los docentes no son solamente veterinarios; hay un magistrado, una jueza, inspectores veterinarios de la Consejería de Medio Rural de la Xunta de Galicia, profesores de la Facultad de Veterinaria, un médico y la jefa de los servicios jurídicos de la Consejería de Medio Rural. Es decir, integra a todos los profesionales que, de alguna u otra forma, pueden tener un papel importante en los casos de maltrato animal.

¿Cuánto dura?

Son 21 horas de formación que se llevan a cabo en dos días y medio. Lo ideal sería hacer un curso más amplio, y de hecho, pensamos en la posibilidad de hacer un máster de un año de duración. Realmente esto es una pequeña introducción porque con la formación que se adquiere aquí no es suficiente, pero sí pone un pequeño granito de arena para que los alumnos sepan en qué consiste la nueva Ley de protección animal, vigente en España desde 2021, y para qué sirve el peritaje veterinario. Pero para una formación más especializada se necesitaría hacer un máster de un año.

¿Hay intención de impulsar ese máster?

Por ahora no existe, pero sí se ha hablado de la posibilidad de hacer un máster en pericia veterinaria porque no hay ninguno en la comunidad gallega. Se ha contactado con otras entidades de Lugo, como el Colegio de Veterinarios, que también estaban interesadas en que esta iniciativa saliese adelante.


"En España hay miedo a denunciar, hay muchos más casos de maltrato de los que realmente trascienden"



¿Está lo suficientemente profesionalizado el peritaje veterinario en España? ¿Hay un buen nexo entre la Veterinaria y el Derecho?

Yo creo que no. El mercado demanda una necesidad de peritos veterinarios especializados en el ámbito clínico y profesional, pero a día de hoy, salvo casos excepcionales, la mayor parte de la gente que trabaja en el sector no tiene una formación específica.

¿Por qué es tan complejo que los casos de maltrato animal lleguen a juicio?

Porque para que un caso de maltrato animal llegue a juicio tiene que haber una denuncia. Si no la hay, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no pueden hacer nada. Se sabe que, además, muchas veces el maltrato animal sirve como centinela y de detección precoz de otras formas de maltrato porque normalmente un maltratador de animales también lo es en el ámbito familiar. Pero en España hay miedo a denunciar. Sabemos que hay muchos más casos de maltrato de los que realmente trascienden por ese miedo a dar ese paso.

¿Ocurre lo mismo en países del entorno?

Hay ciertas diferencias entre países, pero aquí se tiende, al igual que en otros ámbitos, a los equipos multidisciplinares. Cuando alguien va a juicio como perito veterinario siempre se va a enfrentar a abogados de la parte contraria y va a tener que rebatir con sus conocimientos una serie de hechos ya judicializados.

Además, este curso no es solo de maltrato; también hay un campo importante que es el de la certificación en bienestar animal, que es muy novedoso porque es en Europa donde más se ha incidido en este tema. La protección animal entra ya más cuando hablamos de denuncia y maltrato, y eso va por la parte penal. Una sanción por algo que no llegue a lesiones va por la parte administrativa, pero siempre que haya lesiones puede ir por la parte penal, que tiene preferencia sobre la anterior.

Por ejemplo, un animal que esté atado continuamente y que tenga heridas por esas rozaduras. Es un tema que va muy asociado muchas veces a problemáticas personales; hay gente que tiene problemas de todo tipo y, desde luego, los animales no son su prioridad.

¿Se han dado pasos en España para tratar de paliar estas debilidades estructurales?

Con la modificación de la ley del 2021 sí que se ha dado un paso muy importante, pues supone el reconocimiento de que los animales son seres sintientes. Esto ya coloca a España en la vanguardia junto con otros países europeos.

¿Qué le falta a la legislación española para desarrollar plenamente ese concepto de bienestar animal?

Históricamente, sobre los animales de compañía existía menos legislación en Europa en comparación con los animales de producción, que tienen su normativa propia. Este año ha salido la primera directiva sobre transporte de animales de compañía, lo cual es un tema importante y que va a más. Ahora mismo en España, en muchas ciudades como aquí en Lugo, hay más perros que niños; hay un concepto de integrar a la mascota en el ámbito familiar y la gente está más concienciada. Hay un axioma claro que tenemos los veterinarios: si no puedes tener un animal bien, de cualquier tipo, no lo tengas.
Pero yo creo que en España tenemos el problema de que tenemos muchas leyes y no se van a cumplir todas. Quizás sea mejor simplificar las leyes, pero que se cumplan. Todo tiene que ir acompañado de una postura responsable de las personas; no puedes tener un animal, ir por la calle y no recoger sus excrementos. Tiene que haber una concienciación social sobre lo que es la tenencia responsable de los animales.

¿Qué experiencia tienen de los cursos anteriores? ¿Cuánta gente participó?

Tenemos una satisfacción absoluta. De hecho, la segunda edición fue el curso con más matriculados en el campus de Lugo y creo que en toda la Universidad de Santiago. La universidad exige a todos los cursos de verano un mínimo de 15 alumnos para que se puedan celebrar, y siempre superamos con creces este número. A día de hoy la matrícula sigue abierta hasta el 21 de agosto y ya tenemos 20 matriculados. Sé que hay alumnos que me han comentado que se van a matricular pero todavía no lo han hecho. Es una satisfacción comprobar que a la gente le sigue interesando este tema; de hecho, este curso se organizó porque los propios alumnos me preguntaban si lo iba a hacer este año. Además, la universidad da a todos los matriculados un crédito ECTS y un diploma de asistencia.
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