Descubren el gen clave detrás de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

Se trata del gen RPS25, que codifica una pieza celular necesaria para crear la sustancia que se acumula en el ELA

La investigación se ha llevado a cabo en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.
Descubren el gen clave detrás de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)
lun 29 julio 2019. 17.40H
Dentro del cerebro de los pacientes con esclerosis lateral amiotrófica, hay un signo revelador que marca casi todos los casos: grupos de proteínas tóxicas. Ahora, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) han identificado el gen clave que está detrás de la formación de un tipo de estos agregados de proteínas que dañan las neuronas y han demostrado cómo la inhibición de la función del gen frena la producción de la proteína dañina.

"Sabemos que estos agregados ricos en proteínas son un sello distintivo claro de la ELA. Pero este hallazgo nos permite un análisis más profundo de cómo se hacen esos agregados y, potencialmente, cómo podemos obstaculizar ese proceso", explica en un artículo en la revista Nature Neuroscience el profesor de genética Aaron Gitler.

Funcionamiento del gen



Cuando se detuvo en el laboratorio la actividad de este gen con levaduras de neuronas, los niveles de proteína letal disminuyeron un 50 por ciento


El gen RPS25 codifica una pieza de maquinaria celular necesaria para crear la sustancia basada en proteínas que se acumula en algunas formas de ELA y daña las neuronas sanas. Cuando la actividad del gen se detuvo en experimentos de laboratorio con levaduras en neuronas derivadas de pacientes con ELA y en moscas de la fruta, Gitler y su equipo observaron que los niveles de la proteína letal disminuyeron en un 50 por ciento en todos los ámbitos.

El equipo también ha probado la función de RPS25 en células humanas de modelo de la enfermedad de Huntington y de ataxia espinocerebelosa, otras dos enfermedades neurodegenerativas que tienen características de agregados de proteínas similares a la ELA, explica Shizuka Yamada, estudiante graduada del laboratorio de Gitler. Y ahí también, la inhibición del gen ayudó a reducir los niveles de proteína dañina.

Todavía está en una etapa preliminar, admite Yamada, pero obstaculizar el gen RPS25 parece ser un objetivo prometedor para reducir la acumulación de proteínas erróneamente sintetizadas que se observa en la ELA y que resulta destructiva para las motoneuronas e incluso alargar su vida útil, como se vio en el modelo de ELA de mosca de la fruta con bajos niveles de actividad del gen.

También conocida como enfermedad de Lou Gehrig, la ELA es una enfermedad que destruye las neuronas motoras, cruciales para todas las tareas físicas, desde cepillarse el pelo hasta respirar. La causa raíz detrás de cada caso no es siempre la misma; hay múltiples factores genéticos que influyen en el inicio de la ELA. Por lo tanto, en cada caso un gen concreto sería el culpable. En el caso de este estudio, la agregación de esta proteína se debe a una mutación en un gen concreto y está presente en torno a la mitad de los casos de ELA familiar. La terapia que potencialmente pudiera originarse de este descubrimiento sería específica para este grupo de casos.
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