Isabel Muñoz, directora general del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA).
El
Ministerio de Sanidad ha vuelto a lanzar el
concurso público que permitirá renovar los equipos de endoscopia en varias comunidades autónomas. Apenas una semana después de que la mesa de contrataciones decidiera suspender el procedimiento tras detectar un problema con algunas de las
“especificaciones técnicas”, el Gobierno ya ha tramitado de nuevo la licitación, que mantiene el presupuesto de
48,3 millones de euros para la adquisición de una tecnología que ha quedado obsoleta en muchos casos en la sanidad española.
El grueso de las condiciones del concurso sigue siendo prácticamente idéntico. La licitación se divide en
15 grandes lotes y el principal criterio para que las empresas participantes se hagan con ellos será su
oferta económica. Será un contrato de
24 meses que incluye el suministro, la instalación y la puesta en funcionamiento de diferentes tecnologías.
Sin embargo, sí que hay algunos cambios en la letra pequeña de los pliegos de condiciones. Uno es el de la regulación de las
compañías procedentes del extranjero que aspiren a hacerse con los contratos. El ministerio ha incluido un apéndice en la
s condiciones de admisión para regular su entrada en el proceso. “La capacidad de obrar de los empresarios extranjeros se acreditará en los términos exigidos en los artículos 68 y 84 de la Ley de Contratos del Sector Público y el 10 del Reglamento de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas”, reza el documento.
Además, también se he elevado la horquilla temporal durante la cuál las compañías que participen deberán mantener su oferta económica. En este caso, el plazo ha pasado de ser de
tres a cinco meses, lo que aporta una mayor estabilidad al concurso público.
Obsolescencia del parque tecnológico
El Gobierno decidió reiniciar el contrato público después de haber recibido varias preguntas de potenciales licitadores que habían puesto en duda las
especificaciones técnicas. En aquel momento, todavía ninguno había presentado formalmente su oferta, por lo que se decidió suspender el proceso e introducir los cambios en el
Acuerdo Marco.
Este concurso surge de la necesidad detectada por el
Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) de continuar renovando el parque tecnológico de la sanidad española. Según sus cifras, el
46 por ciento de los equipos de endoscopia instalados en España tienen una
antigüedad superior a los 10 años.
Algo que contraviene las directrices del comité europeo, que recomienda que esta horquilla no supere en ningún caso el
10 por ciento. Además, apenas el 35 por ciento de los equipos tiene menos de cinco años, muy por debajo del
65 por ciento recomendado.
Riesgos clínicos
“La
obsolescencia del parque endoscópico tiene consecuencias en la práctica clínica como la degradación de la imagen en comparación con los equipos de última generación, lo que impide la detección de
lesiones sutiles; mayor riesgo de
infecciones nosocomiales por acumulación de biofilm bacteriano; y el incremento de la tasa de averías”, reza la memoria del concurso.
Se estima que un endoscopio tiene una
vida útil de 5.000 exploraciones, lo que en circunstancias normales equivale a
cinco años de uso intensivo. Superado este umbral, las averías se disparan y se incrementan los costes de mantenimiento. Además, los equipos actuales presentan importantes novedades como las
imágenes en alta resolución 4k para detectar lesiones o los nuevos procesadores con sistemas de
filtro de luz (cromoendoscopia) que resaltan las estructuras vasculares.
El portal de contrataciones ha concedido ahora un plazo hasta el próximo
16 de junio para presentar las ofertas, mientras que la apertura de sobres se ha reprogramado para el
3 de septiembre. Además, se podrán presentar recursos especiales hasta el primer día de junio.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.