Un estudio detecta carencias de gobernanza por parte de estos profesionales, aunque destaca su importancia

Un estudio analiza el papel del ingeniero en el diseño estratégico de los hospitales.
Una ingeniera trabajando en un hospital.


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La alta tecnología ya forma parte de la asistencia sanitaria. Los dispositivos médicos, las plataformas de salud del paciente y los nuevos sistemas diagnósticos dependen de infraestructuras tecnológicas complejas. Por ello, durante los últimos años el ingeniero clínico ha ganado protagonismo dentro del entorno hospitalario. Más allá de las tareas técnicas, estos profesionales se encargan de la gobernanza tecnológica, del cumplimiento normativo, de la gestión de riesgos y de la planificación estratégica institucional. Indudablemente, su responsabilidad en el ámbito sanitario ha aumentado.

El estudio La ingeniería clínica como componente estratégico de la gobernanza hospitalaria: implicaciones para la seguridad del paciente y la gestión del riesgo tecnológico analiza cómo se ha integrado la ingeniería clínica en las estructuras de gobernanza hospitalaria y qué impacto tiene esta incorporación en la organización sanitaria. Las conclusiones son claras: mejora la trazabilidad tecnológica, se refuerza la rendición de cuentas y se optimizan las prácticas de seguridad del paciente. Sin embargo, aún persisten carencias en materia de gobernanza y en la estandarización de la evaluación de los procesos.

La expansión del ingeniero clínico en los entornos asistenciales


La transformación tecnológica ha cambiado la forma en la que se gestionan los hospitales y centros sanitarios. Hoy, la infraestructura sanitaria, los sistemas de diagnóstico y la tecnología utilizada en las operaciones son piezas indispensables para la asistencia sanitaria. Y es que de su funcionamiento dependen la precisión de los diagnósticos, la eficacia de los tratamientos y, sobre todo, la seguridad del paciente.

Por ello, se han reforzado los mecanismos de control y gobernanza. La gestión de riesgos, la transparencia y la rendición de cuentas necesitan superar estándares cada vez más exigentes. Los hospitales deben garantizar que toda su infraestructura tecnológica funcione de forma segura y fiable, además de cumplir con la normativa y los estándares de calidad. Además, el margen de error es mínimo. Un solo fallo puede provocar graves consecuencias clínicas, problemas legales, interrupciones en la actividad asistencial e importantes pérdidas económicas.

¿Cómo evolucionará este papel?


La importancia de los clínicos en la planificación y gestión estratégica de los hospitales será cada vez mayor. A medida que los centros sanitarios incorporen tecnologías cada vez más complejas, los modelos de gobernanza deberán adaptarse para garantizar una integración segura y eficaz de los ingenieros clínicos en los comités de dispositivos médicos, en los procesos asistenciales y en los sistemas de seguridad del paciente.

La gobernanza será clave para incorporar el conocimiento técnico a la toma de decisiones. La presencia del ingeniero clínico en los órganos de decisión permitirá mejorar los procesos de adquisición de tecnología, optimizar la gestión del ciclo de vida de los equipos médicos y facilitar la detección temprana de riesgos tecnológicos.

La seguridad de los pacientes está muy condicionada por la gobernanza tecnológica. Fallos en los dispositivos, errores de configuración o un mantenimiento inadecuado pueden provocar problemas importantes. Por tanto, es importante que los ingenieros clínicos estén en los comités de seguridad para así reforzar los mecanismos de vigilancia e impulsar estrategias preventivas de gestión de riesgos.
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