Son los de daratumumab, lenvatinib y pembrolizumab

La Aemps se estrena en 2017 con tres nuevos IPT
César Hernández, jefe de Medicamentos de Uso Humano de la Aemps.


17 ene. 2017 15:30H
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Ha habido que esperar más de dos semanas para que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios estrene su casillero de informes de posicionamiento terapéutico (IPT) en 2017, algo que han hecho los de daratumumab, de Janssen; lenvatinib, de Eisai, y pembrolizumab, de MSD.
 
En el caso de daratumumab, el IPT se ha hecho en la indicación de mieloma múltiple en recaída y refractario, en indica que “teniendo en cuenta la carencia de alternativas terapéuticas para estos pacientes, daratumumab puede ser considerado en pacientes que hayan utilizado previamente o que no sean candidatos al resto de tratamientos disponibles”. En cambio, “en líneas anteriores de tratamiento no podrá valorarse hasta no disponer de los resultados del ensayo clínico fase III y hasta que estos resultados no hayan sido previamente evaluados por las autoridades regulatorias”.
 
El de pembrolizumab, indica que “administrado a la dosis aprobada de 2 mg/ kg, ha demostrado superioridad frente a docetaxel en el tratamiento del cáncer de pulmón no microcítico localmente avanzado o metastásico en pacientes que expresen PD-L1 y que han recibido al menos un tratamiento de quimioterapia previo, con una mejora de la mediana de supervivencia global de 1,9 meses”. Sin embargo no establece diferencias en su uso respecto a su ‘rival’, nivolumab, de BMS. “No se han encontrado diferencias clínicamente relevantes entre su eficacia y seguridad”, indica el Grupo Coordinador de Posicionamiento Terapéutico (GCPT) en sus conclusiones.
 
En el caso de lenvatinib en cáncer diferenciado de tiroides (CDT) refractario a tratamiento con Iodo 131, el GCPT ha indicado que “tras un análisis de los datos económicos, y teniendo en cuenta que lenvatinib, a diferencia de sorafenib, ha mostrado eficacia en pacientes pretratados con un inhibidor de VEGF/VEGFR, se recomienda considerar su utilización en aquellos pacientes con CDT refractario a Iodo 131 que ya han progresado a una terapia previa frente a VEGF/VEGFR. Su uso como alternativa a sorafenib, en pacientes no pretratados con uno de estos agentes, podría ser valorado en condiciones más favorables de eficiencia. Puesto que los ensayos clínicos de referencia utilizan estos fármacos hasta progresión o toxicidad inaceptable, esto debe ser considerado en la práctica clínica para evitar un incremento en el impacto presupuestario no asociado a un incremento demostrado de eficacia”.
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