Solo una comunidad ofrece puestos funcionales, según los afectados

Enfermeras en un hospital
Enfermeras en un hospital.


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Enfermería Familiar y Comunitaria es la especialidad EIR más favorecida en cada catálogo EIR. Precisamente, esta última edición volvió a ser la disciplina con más plazas, al anotarse 964. Se trata de la mayor oferta de la historia de Formación Sanitaria Especializada (FSE) presentada para esta rama enfermera. El objetivo de este incremento es nutrir de especialistas a Atención Primaria, nivel asistencial en el que estas profesionales escasean. Sin embargo, la inversión destinada no cuadra con la inserción laboral de este perfil sanitario en el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Según la última radiografía realizada por la Federación de Asociaciones de Enfermería Familiar y Comunitaria (Faecap), la especialidad todavía no se ha implantado de manera completa en la mayoría de comunidades autónomas. Es más, tan solo Aragón ofrece a este grupo de especialistas puestos funcionales, bolsa de trabajo propia, reconocimiento de la categoría profesional, baremación por tenencia de la disciplina en las bolsas de enfermera generalista y procesos selectivos.

El informe elaborado por Faecap señala que todas las regiones han creado una categoría profesional específica para las integrantes de Enfermería Familiar y Comunitaria. Sin embargo, Cantabria, Cataluña, País Vasco, Castilla y León, Comunidad de Madrid y Asturias no ofrecen puestos de trabajo en los que se contrate de forma prioritaria a estas especialistas. Asimismo, Canarias y La Rioja son las únicas que todavía no han diseñado una bolsa de trabajo para este perfil asistencial.


Tres comunidades autónomas no pagan ningún complemento a sus especialistas de Familiar y Comunitaria



A su vez, Andalucía, Canarias, Cataluña, La Rioja, Baleares, Castilla y León, Navarra y Asturias no definen puestos de Atención Primaria en consultas a desarrollar por estas profesionales. Además, pese a contar con categoría profesional en todas las divisiones territoriales, las especialistas de Canarias, Castilla y León y Murcia no reciben ningún complemento salarial por el hecho de ostentar una disciplina enfermera.


Contratación de especialistas


La incorporación de enfermeras de Familiar y Comunitaria a los servicios de salud regionales no se caracteriza por la abundancia. Tan solo nueve comunidades autónomas han abierto procesos selectivos para este grupo profesional: Andalucía (411 plazas), Aragón (101), Cataluña (26), Extremadura (17), Galicia (106), La Rioja (1), Baleares (58), Comunidad Valenciana (15) y Murcia (17).

Hay que destacar que el número de regiones que han añadido enfermeras con la citada disciplina aumenta al incorporarse aquellas que han reconvertido plazas de profesionales generalistas en puestos para especialistas. Un proceso que han llevado a cabo todas las comunidades autónomas, salvo Canarias. En este sentido, la Comunidad de Madrid es la que más vacantes ha transformado, al alcanzar las 850.

Sin embargo, estas cifras palidecen si se compara con el número de plazas EIR que se publican todos los años. Un catálogo que requiere de una importante dotación presupuestaria. En concreto, el gasto acumulado en la especialidad desde 2010 asciende hasta los 429 millones de euros. Según Faecap, una partida destinada a la formación de profesionales que no tienen la posibilidad de ejercer sus competencias por la deficiente implantación de la especialidad.


Falta de enfermeras en Atención Primaria


La carencia de especialistas de Enfermería Familiar y Comunitaria se traduce en una menor calidad asistencial, según Faecap. Bajo su punto de vista, dicha profesional ejerce una atención individual y personalizada, promueve el autocuidado, garantiza la prevención de la patología e impulsa el liderazgo, la participación comunitaria y la investigación.

Además, engrosa el número de profesionales que laboran en el primer nivel asistencial. Actualmente, más de 33.000 enfermeras -generalistas y especialistas- laboran en Atención Primaria, lo que equivale a 0,7 sanitarias por cada 1.000 habitantes. La ratio empeora en determinadas comunidades autónomas. Por ejemplo, en Madrid, la proporción es de 0,51, mientras que en Murcia o Baleares es de 0,58.

En el lado contrario, La Rioja cuenta con 0,9 enfermeras en Atención Primaria por cada 1.000 habitantes. Esta es la comunidad autónoma que más se acerca a la tasa demandada por Faecap para el primer nivel asistencial en coherencia con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS): entre 1 y 1,2. Para ello, habría que incrementar la oferta EIR.
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