La implantación de la jornada de 35 horas en los profesionales sanitarios que trabajan bajo el régimen del Instituto Nacional de Gestión
Sanitaria (Ingesa), dependiente del Ministerio de Sanidad -ya que las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla no tienen transferidas las competencias sanitarias a diferencia de las 17 comunidades autónomas- ha generado preocupación y malestar en la ponderación de la nocturnidad. El Colegio Oficial de Enfermería de Melilla, aunque no participa en la negociación laboral ni forma parte de la Mesa Sectorial, quiere expresar su indignación a la discriminación que introduce la nueva resolución hacia las enfermeras y enfermeros que trabajan en el turno de noche.
La reivindicación histórica de las 35 horas, largamente esperada por miles de profesionales sanitarios, se ve ensombrecida por una ponderación de las horas trabajadas en turno de noche que perjudica a las enfermeras y enfermeros, ya que, en esencia, implica que una noche trabajada en el momento actual tiene menos reconocimiento que una noche trabajada hace 30 años en un claro ejemplo de pérdida de derechos laborales consolidados que podría chocar con la legislación vigente.
Una medida "injusta" y "discriminatoria"
Hasta ahora, el modelo tradicional contemplaba una diferencia máxima de 175 horas anuales entre la jornada ordinaria y la jornada ponderada por nocturnidad. La nueva resolución establece una reducción máxima de 113 horas anuales. Es decir, que el modelo histórico implicaba 1,19 horas media de reducción por cada noche trabajada que ahora se reduce a 1,09 horas media de reducción por cada noche trabajada.
Esta reducción se introdujo para compensar la penosidad del trabajo nocturno y, con los años, parece que esa penosidad y todo lo que implica el trabajo en turno de noche ya no se considera tan lesivo y exigente.
"Nos preguntamos si puede una noche trabajada en 2026 tener un menor reconocimiento que una realizada hace más de treinta años. No tiene ningún sentido y desde el Colegio Oficial de Enfermería de Melilla mostramos toda nuestra oposición a esta medida injusta y discriminatoria y así se lo queremos a trasladar a Ingesa", asegura Francisco Javier Miralles, presidente del Colegio Oficial de Enfermería de Melilla, que afirma que "las enfermeras de Melilla ya hemos sufrido otros agravios por nuestra condición especial de Ciudad Autónoma, por ejemplo, la falta de desarrollo de las guías de prescripción enfermera a pesar del respaldo a las mismas que emana desde el Ministerio de Sanidad".
"Resulta curioso que en los territorios donde la Sanidad sí depende del Gobierno Central no se implante con más agilidad que en las comunidades autónomas. Y ahora con esta ponderación de lo que supone trabajar en turnos de noche la Administración vuelve a dar la espalda a nuestras enfermeras y enfermeros y es algo que no vamos a tolerar", añade.
Prioridad: mejorar las condiciones laborales y la igualdad
El Ingesa depende de un modelo institucional y de unas políticas públicas que han situado la mejora de las condiciones laborales, la igualdad y la protección social como elementos prioritarios. Por eso sorprende esta reducción de los derechos adquiridos en materia laboral donde no puede producirse una involución, una pérdida de derechos.
La Administración Pública está sujeta al principio de inderogabilidad singular de los reglamentos (artículo 37.1 de la Ley 39/2015, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas), lo que significa que no puede alterar de forma arbitraria los derechos económicos consolidados por los trabajadores y empeorar con ello sus condiciones de trabajo.
Por otra parte, el Estatuto Marco y el Ebep, junto a la jurisprudencia más unánime, han determinado que la consolidación nace de tres elementos: reiteración en el tiempo, durante un periodo significativo; la voluntad inequívoca del empleador de otorgarlo, y finalmente, la existencia de una mejora de los derechos de los que ya disfruta el trabajador, en virtud de su contrato o convenio colectivo.
"El Colegio de Enfermería de Melilla confía en una rectificación de este apartado por parte de Ingesa, pero hay momentos en los que el silencio institucional no sería entendible. Cuando medidas que afectan directamente al reconocimiento y a las condiciones de trabajo de la profesión generan preocupación entre las enfermeras y enfermeros, no podemos permanecer impasibles", concluye Miralles.
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