Yasmina Domínguez, presidenta del Consejo de Veterinarios de Almería.

Yasmina Domínguez, presidenta del Consejo de Veterinarios de Almería. Colegio Veterinario Andaluz.

Salud animal

Tres focos de actuación ante incendios de una Veterinaria aún apeada de la red de emergencias

Los veterinarios piden protocolizar su contribución en situaciones de crisis

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Los veterinarios españoles piden hueco en los equipos de emergencia para formalizar su contribución en caso de incendios. Yasmina Domínguez, presidenta del Colegio de Veterinarios de Almería, enfatiza las virtudes que puedan surgir de su colaboración con otros sanitarios, bomberos, fuerzas de seguridad y militares: a su juicio, no solo garantizaría el rescate y posterior cuidado de animales, sino también el blindaje de la seguridad alimentaria y la conservación del ecosistema.

Almería fue, precisamente, epicentro de uno de los incendios más importantes registrados este verano en España. Las llamas calcinaron cerca de 7.000 hectáreas de terreno en Los Gallardos y causaron la muerte de 13 personas. Según Domínguez, desde el primer momento su organización se puso en contacto con la Delegación del Gobierno en Andalucía y demás autoridades y elaboró un listado de veterinarios voluntarios disponibles para intervenir en caso de que fuese necesario.

Aunque en esta ocasión no fue necesaria su asistencia, la responsable del Consejo de Veterinaria almeriense apunta a tres focos críticos de actuación en los que este colectivo puede aportar su grano de arena: la agricultura (que engloba el control del ganado), la seguridad alimentaria y el control de plagas y el propio ejercicio clínico (curas de urgencia, triaje, identificación de animales…).

“Los veterinarios pueden estar presentes para el control del ganado, para poner en marcha los movimientos pecuarios que se necesiten y toda la labor de documentación -detalla-. Pero también para asegurar la seguridad alimentaria (incluido el suministro de aguas) y el control de plagas”.

El precedente veterinario de La Palma

Incide Domínguez en que los incendios que vuelven a arrasar este verano los montes españoles ponen de relieve la necesidad de que se incluya a los veterinarios en los sistemas de emergencia. Ya existe, apunta, el precedente del volcán canario de La Palma, tragedia en la estos profesionales ejercieron un papel activo como protectores de los animales que quedaban atrapados en viviendas o granjas.

“Se estableció un sistema muy interesante, porque junto al albergue de personas establecieron otro para animales de todo tipo y elaboraron un calendario de horarios y de días en los que los veterinarios podían acudir”, explica Domínguez, que añade que lo que se pretende desde el Consejo General de Colegios Veterinarios de España (Cgcve) es integrar al colectivo en ese sistema de emergencia y establecer unos protocolos de actuación “que ahora mismo no existen” en España.

En este escenario, avanza que se está tomando como base el modelo canario para elaborar unos protocolos de actuación veterinaria en caso de emergencias. “Porque cuando nos necesitan es cuando ven que no estamos”, incide. El objetivo es elevarlos hasta la administración central.

Pérdida de fauna y flora

Desde el Consejo estatal de veterinarios convienen en que la labor veterinaria “es clave para la prevención de los incendios forestales por sus responsabilidades en la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas”.

“Los incendios forestales provocan la pérdida de fauna y flora, destruyen hábitats de gran valor ecológico y generan importantes emisiones de dióxido de carbono (CO2), contribuyendo al deterioro del medio ambiente -apunta-. Además de su impacto ambiental, favorecen la degradación del suelo, alteran el equilibrio de los ecosistemas y ponen en riesgo la biodiversidad, con consecuencias que afectan también al bienestar de las personas y a la actividad del medio”.

En este sentido, sostiene que la contribución de los veterinarios a su prevención se desarrolla desde distintos ámbitos de actuación. En primer lugar, su vigilancia, prevención y control de enfermedades que afectan a la fauna silvestre contribuye a la conservación de la biodiversidad y favorece el mantenimiento de ecosistemas más equilibrados y resilientes frente a amenazas como los incendios.

“Asimismo, desempeñan un papel esencial en el mantenimiento de una actividad ganadera sostenible, imprescindible para conservar el medio natural, gestionar adecuadamente el territorio y preservar un equilibrio entre la actividad humana y el entorno natural, un aspecto estrechamente ligado al enfoque Una Sola Salud (One Health), que reconoce la interdependencia entre la salud de las personas, los animales y el medio ambiente”, sentencian.