Diccionario de enfermedades

Linfedema

¿Cómo se diagnostica el linfedema?
La linfa es un líquido de apariencia lechosa encargado de transportar diversos desechos de los tejidos corporales y llevarlos hacia el torrente circulatorio. La linfa viaja en el interior de unos conductos denominados conductos o vasos linfáticos. Estos conductos conectan con unas zonas denominadas ganglios linfáticos, en donde se alojan diversas células defensivas encargadas de atacar a los microorganismos que pudieran viajar entre esos desechos. La linfa circula constantemente por los vasos linfáticos y pasa a la sangre a través de una comunicación llamada conducto torácico. Si los vasos linfáticos se obstruyeran o se cortaran, la linfa no podría circular y se acumularía.

Se llama linfedema a la hinchazón de una extremidad como consecuencia de la obstrucción o rotura de los vasos linfáticos.

¿Cuáles son las causas del linfedema?


Las causas de obstrucción de los conductos linfáticos son varias. Pueden dividirse en causas primarias y secundarias (debidas a otra enfermedad):
  • Causas primarias. Se deben a la ausencia o al escaso desarrollo de los vasos linfáticos desde el nacimiento. Afectan a 1 de cada 10.000 personas. Pueden asociarse a otras enfermedades congénitas como el síndrome de Turner, el síndrome de Klinefelter, etc. Existen diversos tipos:
  • Linfedema congénito. Aparece al poco tiempo de nacer. Existen formas familiares como la enfermedad de Milroy, que se hereda de forma autosómica dominante con penetrancia variable (la mitad de los hijos se ven afectados); la enfermedad puede manifestarse de forma grave o muy leve.
  • Linfedema praecox. Suele comenzar en el momento de la pubertad. Existen también formas familiares.
  • Linfedema tarda. Suele comenzar después de los 35 años.
  • Causas secundarias. Se deben a la destrucción o a la obstrucción de los vasos linfáticos como consecuencia de:
  • Linfangitis recurrente. Las infecciones repetidas en una determinada zona de la piel, generalmente como consecuencia de una dermatitis de estasis u otras alteraciones de la piel, favorecen infecciones recurrentes (repetidas) que producen una obstrucción progresiva con la subsiguiente fibrosis de los ganglios linfáticos, lo que puede conducir al desarrollo de un linfedema.
  • Tuberculosis.
  • Cánceres. Algunos cánceres tienden a extenderse a través de los vasos y ganglios linfáticos, obstruyéndolos y favoreciendo la aparición de un linfedema. Los más habituales son el cáncer de próstata, que produce linfedema de las piernas, y los linfomas.
  • Cirugía. Algunas intervenciones quirúrgicas cortan los conductos linfáticos, lo que lleva al desarrollo de un linfedema. Esto se observa con frecuencia en las operaciones que se realizan para extirpar los ganglios de las axilas para tratar el cáncer de mama.
  • Radioterapia. Favorece la fibrosis de los vasos linfáticos impidiendo el tránsito de linfa.
  • Filariasis. Se trata de una infección tropical por un gusano que viaja a través de los conductos linfáticos y que los obstruye. Es la causa más frecuente de linfedema en el mundo.


¿Qué síntomas produce el linfedema?


Los pacientes con linfedema suelen tener una extremidad (más frecuentemente las piernas) más grande que la otra y suelen quejarse de sensación de pesadez en el miembro afectado. El linfedema de la pierna suele afectar inicialmente al pie y la hinchazón va ascendiendo progresivamente hasta afectar a toda la pierna a lo largo de semanas, meses o años, en función de la enfermedad responsable. En las fases tempranas, la hinchazón es blanda pero en fases más avanzadas la piel se encuentra muy engrosada y dura. A diferencia de la insuficiencia venosa crónica, estos pacientes no desarrollan las lesiones de la piel características de la dermatitis de estasis.

¿Cómo se diagnostica?


El linfedema es un diagnóstico inicialmente clínico. Es necesario investigar qué enfermedad es la responsable de su aparición. Las pruebas que suelen hacerse son una ecografía, un TAC del abdomen, una RMN, una linfoangiografía (una radiografía tras inyectar contraste en los conductos linfáticos) y/o una gammagrafía de los linfáticos (inyectando un contraste en el tejido subcutáneo de la planta del pie).

¿Es contagioso?


El linfedema no es una enfermedad contagiosa.

¿Cuál es su pronóstico?


El linfedema es un problema crónico que puede mejorar con el tratamiento aunque no suele tener curación.

¿Cuál es el tratamiento del linfedema?


El tratamiento del linfedema incluye las siguientes opciones:
  • Elevación frecuente de las piernas. Se deben elevar siempre que se esté sentado para reducir en lo posible el edema (hinchazón de las piernas).
  • Medias de compresión progresiva. No suelen ser muy eficaces, si bien pueden reducir la parte de edema que aparece al estar de pie.
  • Realización de masajes (drenaje linfático) para reducir los edemas.
  • Vendajes de compresión. Pueden estar indicados en algunas circunstancias.
  • Tratamiento con láser. Puede estar indicado en algunas circunstancias.
  • Existen algunas técnicas quirúrgicas dirigidas a conectar los linfáticos con las venas que, en situaciones muy concretas, pueden resultar beneficiosas.
  • Deben evitarse las infecciones para reducir así las linfangitis de repetición que empeorarían la enfermedad. Los pies y las piernas deben mantenerse limpios e hidratados. Las uñas deben estar cortadas. Se deben evitar rozaduras en los pies utilizando calcetines y un calzado cómodo. Se debe evitar cualquier tipo de heridas o quemaduras en el brazo o la pierna con linfangitis.
  • Los diuréticos (medicinas para orinar más) están contraindicados.
Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica. Recomendamos al lector/a que cualquier duda relacionada con la salud la consulte directamente con el profesional del ámbito sanitario correspondiente.