Diccionario de enfermedades

Fiebre amarilla

Mosquito Aedes aegypti
La fiebre amarilla es una fiebre hemorrágica de mortalidad elevada, transmitida por mosquitos infectados por un virus (Flavivirus). Se denomina “amarilla” debido a la ictericia (coloración amarilla de la piel y parte blanca de los ojos) que desarrollan algunos infectados al dañarse su hígado. Es una enfermedad de declaración obligatoria universal.

Su distribución es geográfica es endémica (habitual) en 47 países. Las formas endémicas y epidémicas de fiebre amarilla se producen en el África Tropical (entre los 15º latitud norte y 10º latitud sur) y en América del Sur (entre 10º latitud norte y 20º latitud sur).

¿Cuál es su causa?


La fiebre amarilla es una enfermedad producida por un virus (Flavivirus).

¿Cómo se transmite la fiebre amarilla?


El reservorio del virus son los humanos y los mosquitos; en las áreas forestales también monos y marsupiales. La fiebre amarilla no se transmite por contacto entre personas.

El vector son los mosquitos; en las zonas urbanas el Aedes aegypti y en las zonas selváticas, Aedes africanus (África) y Haemagogus (América). El mosquito se infecta al picar al enfermo durante la fase de viremia. Puede ser infectante entre 9 y 12 días tras la picadura.

Los modelos de transmisión de la fiebre amarilla son:
  • Fiebre amarilla selvática: Se da sobre todo en África debido a que, en la selva, el principal reservorio del virus son los monos. Los monos que viven en los bosques tropicales son infectados por picaduras de mosquitos infectados que, a su vez, también pican a las personas que se encuentren por allí.
  • Fiebre amarilla intermedia: Solo se produce en África; se da en las sabanas africanas, en forma de epidemias. Es el tipo de brote más frecuente. Los mosquitos infectan tanto a monos como a personas. El aumento de contactos entre mosquitos infectados y personas aumenta la transmisión y pueden darse brotes simultáneos en varios pueblos de una zona.
  • Fiebre amarilla urbana: Pueden aparecer grandes epidemias cuando el virus es introducido por personas infectadas procedentes de zonas endémicas en otras zonas con alta densidad de población, muchos mosquitos y baja tasa de cobertura vacunal. Al picar a las personas infectadas, los mosquitos se infectan a su vez y transmiten el virus de una persona a otra, sin vincular a los monos como intermediarios. Estos brotes tienden a espaciarse desde un foco a todo un área.

¿Qué síntomas produce?


La fiebre amarilla cursa en tres fases:
  • Periodo de infección: el periodo de incubación es de 3-6 días. Puede ser asintomático o pueden aparecer síntomas inespecíficos como dolor de cabeza, dolor muscular, cansancio, fiebre, pérdida del apetito, vómitos e ictericia (coloración amarilla de la piel y parte blanca de los ojos). A veces se observa un descenso de la frecuencia cardiaca normal (bradicardia) acompañada de fiebre.
  • Periodo de remisión: se caracteriza por la desaparición de la fiebre y otros síntomas después de algunos días (3 a 4). La mayoría de los enfermos se recuperan durante esta etapa.
  • Periodo de intoxicación: una pequeña parte de pacientes infectados presentan fracaso multiorgánico, con insuficiencia hepática y renal, hemorragias (orales, nasales, oculares o gástricas), disfunción cerebral, convulsiones, coma, shock y muerte. La mortalidad de estos pacientes graves en la primera semana de infección oscila entre el 10 y el 60 %.
Una vez superada la enfermedad, se produce inmunidad frente a la misma de por vida.

¿Cómo se diagnostica?


El diagnóstico de la fiebre amarilla es difícil, sobre todo en las fases tempranas. Puede confundirse con el paludismo, la leptospirosis, hepatitis víricas, otras fiebres hemorrágicas e intoxicaciones.

Es posible detectar el virus en sangre mediante PCR (en inglés, polymerase chain reaction) en los diez primeros días de la infección, e incluso durante más días si la infección es grave. Si no se detectara, también se pueden encontrar anticuerpos (IgM o IgG) contra el virus. La presencia de anticuerpos IgM en una muestra aislada de sangre proporciona, únicamente, un diagnóstico de presunción. El diagnóstico de confirmación se realiza mediante una subida de anticuerpos al comparar muestras de las fases aguda y de convalecencia, o mediante una disminución de anticuerpos al comparar muestras entre las fases inicial y tardía de la convalecencia.

¿Cuál es su tratamiento?


El tratamiento de la fiebre amarilla es de soporte (administración de líquidos, oxígeno, transfusiones, etc.) pero no existe un tratamiento específico frente al virus.

El tratamiento de soporte temprano en un hospital aumenta la supervivencia.

¿Puede prevenirse?


La medida más eficaz para prevenir la fiebre amarilla es la vacunación. La vacuna no está comercializada en las farmacias en España. Se administra exclusivamente en los Centros de Vacunación Internacional a través de Medicamentos extranjeros. Está compuesta de virus vivos atenuados. Se administra 10 días antes del viaje. Su eficacia es cercana al 100 %.

Para prevenir epidemias en zonas de alto riesgo con baja cobertura vacunal, es fundamental identificar los brotes e inmunizar rápidamente. Para prevenir la transmisión en regiones afectadas por brotes de fiebre amarilla, es importante vacunar a la mayoría de la población en riesgo (80% o más).

Para evitar brotes se utilizan varias estrategias de vacunación: inmunización sistemática de los lactantes; campañas de vacunación en masa para aumentar la cobertura en países en riesgo, y vacunación de quienes viajen a zonas donde la enfermedad es endémica.

Algunos países exigen un certificado internacional de vacunación de fiebre amarilla para permitir la entrada de viajeros en su territorio. Así se intenta impedir que la enfermedad entre en países libres de la misma. En los casos en los que existan motivos médicos que desaconsejen la vacunación contra la fiebre amarilla, estos deben estar acreditados por las autoridades competentes.

La vacunación contra la fiebre amarilla es obligatoria para la entrada en algunos países en los que la enfermedad es endémica (Benín, Burkina-Faso, Camerún, Congo, Costa de Marfil, Gabón, Ghana, Guyana francesa, Liberia, Mali, Mauritania, Níger, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Santo Tomé-Príncipe y Togo) y, en ocasiones, en países no endémicos si se procede de áreas infectadas. Además, desde un punto de vista individual, la vacuna puede ser necesaria para entrar en países de elevada endemicidad en los que pueda existir riesgo real de enfermedad (África Tropical entre los 15º latitud norte y 10º latitud sur y en América del Sur entre 10º latitud norte y 20º latitud sur), así como en zonas en las que se haya producido algún tipo de alerta o recomendación internacional durante el viaje.

La vacuna está indicada para viajeros mayores de 9 meses que se dirijan a zonas endémicas o epidémicas de fiebre amarilla, aunque dichos países no hayan notificado oficialmente ningún caso y no exijan el certificado de vacunación.

Contraindicaciones de la vacuna: las de todas las vacunas de virus vivos atenuados, esto es, alergia al huevo, e individuos con defensas bajas. También durante el embarazo y en menores de 9 meses de edad, excepto durante las epidemias. En situaciones de alto riesgo se debe vacunar también a embarazadas y a niños de entre 6 y 9 meses. En ningún caso se debe administrar a niños menores de cuatro meses debido al elevado riesgo de que se produzca una encefalitis postvacunal.

Las reacciones adversas frente a la vacuna son raras. Puede producirse dolor de cabeza, dolor muscular y/o febrícula. En un pequeño porcentaje de casos pueden aparecer reacciones de hipersensibilidad.

En raras ocasiones se han descrito reacciones adversas graves frente a la vacuna. La frecuencia de estos "eventos adversos graves tras la inmunización", cuando la vacuna afecta al hígado, los riñones o el sistema nervioso, oscila entre 0 y 0,21 casos por cada 10.000 dosis en regiones donde la fiebre amarilla es endémica, y entre 0,09 y 0,4 casos por 10.000 dosis en poblaciones no expuestas al virus.

El riesgo aumenta en los mayores de 60 años y en los pacientes con trastornos del timo o inmunodeprimidos por VIH/SIDA sintomático u otras causas. Antes de administrar la vacuna a mayores de 60 años hay que evaluar bien los beneficios y los riesgos.

La pauta de vacunación es la misma para adultos y niños. Una dosis única subcutánea profunda o intramuscular proporciona protección de por vida. No debe ser administrada a personas con inmunodeficiencias, menores de seis meses o alérgicos al huevo.

La vacuna de la fiebre amarilla se puede administrar simultáneamente con otras vacunas tales como: poliomielitis, DPT, hepatitis A, hepatitis B, cólera oral, tifoidea oral y parenteral, meningococo A+C o tetravalente. Si no se administra simultáneamente con las vacunas inyectables de virus vivos atenuados (sarampión, rubeola, paperas y varicela), se deberá respetar un intervalo mínimo de cuatro semanas.

La vacuna se puede administrar a quienes reciban profilaxis antipalúdica, ya que no afecta a la respuesta inmunitaria.

¿Cómo evitar el contagio de la fiebre amarilla?


Para evitar el contagio es fundamental el control de los mosquitos que puede realizarse mediante:
  • Medidas generales para evitar picaduras de artrópodos: repelentes y ropa que minimice la exposición de la piel. El uso de mosquiteros es limitado debido a que los mosquitos Aedes pican durante el día.
  • Medidas frente a mosquitos:
  1. Insecticidas, larvicidas en contenedores de agua y lugares en los que haya aguas estancadas.
  2. Se debe proteger al enfermo de la picadura de mosquitos por lo menos 5 días tras el inicio de los síntomas.
  3. Se debe rociar con insecticida la casa del enfermo.
  • Buscar el foco de infección en los lugares donde estuvo el enfermo durante el periodo de incubación (6 días antes).
Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica. Recomendamos al lector/a que cualquier duda relacionada con la salud la consulte directamente con el profesional del ámbito sanitario correspondiente.