Julián Domínguez, jefe de Servicio de Medicina Preventiva del Hospital de Ceuta.
Julián Domínguez, jefe de Medicina Preventiva en Ceuta: "Necesitamos crear un centro coordinado de emergencias"
Cuando termina su turno en el hospital, este especialista se une como voluntario al dispositivo de una ONG para seguir asistiendo
La mayor crisis migratoria registrada en los últimos años en España sigue sin estar resuelta. De los 80.000 migrantes que cruzaron el puesto fronterizo del Tarajal (Ceuta) a finales de julio, cerca de 5.000 malviven hoy en asentamientos insalubres. En primera línea, las ONG y los profesionales sanitarios de la ciudad intentan contener una crisis que amenaza con colapsar el sistema sanitario. "Declarar el Estado de Alarma sería lo ideal", reconoce Julián Domínguez, médico voluntario de Cruz Roja y jefe de Servicio de Medicina Preventiva del Hospital de Ceuta, quien considera necesaria la creación de un centro coordinador de emergencias con mando único para dar respuesta a todas las necesidades de la población.
Durante estos días, Domínguez ha participado en el dispositivo "más grande" desplegado por Cruz Roja, ubicado en la playa de El Trampolín, donde cientos de migrantes han construido alojamientos provisionales con cartones, ramas y periódicos. Su jornada laboral en el Hospital de Ceuta suele terminar a las 15:00 horas e inmediatamente se ha unido al dispensario de la entidad a "echar una mano". Es durante el reparto de comida diario cuando se ha desplazado junto a otros profesionales en dos ambulancias, en coordinación con el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) y profesionales de otras entidades. "Los médicos vemos una media de 200 pacientes diarios", ha subrayado.
No obstante, la Policía Nacional desplegó este 20 de agosto un extenso dispositivo para desalojar la playa de El Trampolín y trasladar a marroquíes y subsaharianos a los nuevos espacios de acogida habilitados por las autoridades. Sin embargo, el operativo no ha puesto fin a la presencia de personas en la zona, que continúan regresando al asentamiento. Ante esta situación, Domínguez insiste: "estaremos donde nos necesiten".
Trabajar en el hospital y ser médico voluntario de una ONG en Ceuta
Atender en un hospital es totalmente diferente a hacerlo en una zona como la playa de El Trampolín. Allí, los voluntarios de Cruz Roja solo cuentan con los recursos necesarios para realizar un triaje básico y una exploración "mínima". Cuando existen dudas o sospechas de una patología grave, los pacientes son derivados a un centro de salud o a las urgencias hospitalarias. "Es lo que podemos hacer", ha resaltado Domínguez. Eso sí, el médico destaca que el comportamiento de los migrantes que acuden en busca de atención sanitaria es positivo. "Vienen a que les ayudemos", ha subrayado.
Aunque el 90 por ciento de las patologías más comunes son traumatológicas, no son las únicas. Las condiciones insalubres en las que viven pueden favorecer la propagación de determinadas enfermedades. Domínguez ha atendido casos de pacientes con rash cutáneo con fiebre -que, por el momento, se ha descartado que fuera por sarampión o varicela- y a personas con tuberculosis, que dejaron de tomar sus medicamentos, pero ya han iniciado de nuevo los tratamientos. También están apareciendo, según añade, infecciones respiratorias entre los solicitantes de asilo y hay varios diabéticos descompensados y enfermos psiquiátricos.
Un alojamiento adecuado para evitar la propagación de enfermedades
Los profesionales sanitarios hacen todo lo posible para contener la propagación de enfermedades, pero la situación es "preocupante". Según Domínguez, es necesario que los migrantes tengan un alojamiento adecuado con sus correspondientes servicios higiénicos. "Hemos encontrado muchos casos de tiña, así como de sarna", ha lamentado. Al final, añade, si no tienen un sitio donde vivir adecuadamente, con ropa limpia, garantizar su salud "no es posible".
No obstante, para Domínguez, uno de los principales riesgos de esta emergencia humanitaria es de carácter social. "Nos preocupa mucho que se produzcan casos de reyertas, agresiones y violaciones", ha enfatizado, añadiendo que la situación de la ciudad es "muy deprimente" y que los propios ceutíes se sienten abandonados por las administraciones.
Por otro lado, también existe el riesgo de que algunas patologías se propaguen entre la población. "Nos preocupa que tengamos algún brote de varicela o sarampión, entre otros", ha explicado. Además, incide en que los profesionales sanitarios están volcados en que los pacientes que están descompensados de enfermedades crónicas no necesiten atención por su situación.
Críticas a la labor humanitaria de las ONG en Ceuta
Fruto de esta llegada masiva de migrantes a la costa ceutí, varias publicaciones en redes sociales han criticado a las ONG por ayudar a estas personas, en vez de incentivar su regreso a sus hogares. Ante esta situación, Domínguez considera que es un "error" pensar que estas ayudas permiten que se queden en Ceuta. "Nuestra labor se enfoca en que no haya ningún riesgo para la salud pública", ha insistido, dejando claro que, si no atienden sus patologías, podrían producirse complicaciones sanitarias que luego repercutieran en la población ceutí. De esta forma, se logra "cortar" la cadena de transmisión de la enfermedad, y logran proteger tanto a los migrantes como a los propios vecinos de la localidad. "Otro planteamiento es que tengan que ser devueltos", ha enfatizado.
Pero lograr estos objetivos no es tarea fácil y muestra su preocupación sobre los próximos días. "No existe una declaración de Estado de Alarma, que sería lo ideal", ha lamentado. Por tanto, pide a las administraciones que trabajen de forma conjunta en la creación de un centro coordinador de emergencias que permita un mando único para dirigir todas estas actividades.