Cristina Vallés, farmacéutica

Cristina Vallés, farmacéutica

Farmacia

Cristina, la farmacéutica recién graduada que dejó la Química para regentar una farmacia rural en Cuenca: "Ha sido cosa del destino"

La profesional reconoce que las primeras semanas han sido "muy duras", pero con el apoyo de su familia y los habitantes del pueblo ha conseguido arrancar el proyecto.

Y además: De no sacar plaza FIR a comprar una farmacia en un pueblo de 90 habitantes: "No es tan duro como lo pintan"

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Desde las ventanas de la farmacia de Salvacañete se vislumbran las impresionantes montañas de la serranía baja de Cuenca. A pocos metros de la puerta se escuchan los murmullos de algunos habitantes del pueblo, quienes atraviesan la Plaza Mayor para regresar a sus casas y preparar la comida. "Se agradece esta calma", reconoce Cristina Vallés, la farmacéutica que ofrece atención sanitaria a cerca de 300 personas. Lleva tan solo un mes instalada en el establecimiento y el proceso no ha sido fácil; ha tenido que alejarse de sus seres queridos para lograr su sueño. Sin embargo, cree que la cercanía con los pacientes, la tranquilidad y la autonomía laboral merecen la pena. "No sé qué me deparará el futuro, pero este es un proyecto a largo plazo", ha admitido.

Antes de estudiar Farmacia, Vallés se graduó en Química, cursó un máster e hizo una tesis. Fue durante este último proceso cuando empezó a estudiar Farmacia. "Compaginé la carrera con mi trabajo como técnico en una farmacia en Valencia", ha narrado a Redacción Médica. Su relación con Salvacañete se remonta a cuando ella era pequeña. No es su pueblo, pero su familia tuvo hace años una casa en una aldea cercana. Los buenos momentos que pasó allí nunca los olvidó y, tras terminar la carrera de Farmacia y buscar oportunidades laborales, encontró la posibilidad de adquirir la farmacia allí. "Creo que ha sido cosa del destino", ha aseverado. No obstante, dejar toda una vida en la provincia de Valencia no es una decisión que se tome de la noche a la mañana, y tuvo que reflexionar hasta dar un 'salto' tan importante.

"Fue cambiar toda mi vida", ha admitido a este periódico. Vivía en un pueblo de Valencia y estaba rodeada de amigos, familiares y de su pareja. Tuvo que decir adiós a todos ellos para embarcarse en esta nueva aventura. "Es difícil saber que no los tengo todos los días conmigo", ha lamentado, aunque agradece el apoyo de todos ellos.

Cristina Vallés en su farmacia.

Cristina Vallés en su farmacia.

Terminar la carrera y adquirir una farmacia en zona rural

Ha pasado un mes desde que adquirió la farmacia y, aunque con ganas e ilusión, ha reconocido que las primeras semanas han sido "muy duras" en cuanto a tareas organizativas y puesta en marcha. "Papeleos, firmas, llamadas... Y el negocio que no para. Si no llego a tener a mis padres y a un compañero de trabajo, hubiera sido imposible", ha subrayado.

A pesar de este 'mal trago' inicial, considera que adquirir este establecimiento en un pueblo rural ha sido una "buena decisión". La gestión de un negocio y la cercanía con el paciente son aspectos que cambian respecto a los de una famacia situada en una zona más poblada. "Ofrecen su ayuda para cualquier cosa", ha reconocido; incluso le han regalado en sus primeras semanas tomates, almendras, pimientos y rebollones. Por tanto, a nivel laboral y personal, esta experiencia ha cumplido con sus expectativas.

Las primeras semanas regentando una farmacia rural

Aunque estos días está haciendo más de 12 horas al día entre la atención en la farmacia y los desplazamientos para llevar botiquines a otros tres pueblos cercanos, se siente totalmente realizada. Además, quiere mejorar la atención a los pacientes y ya ha mejorado el programa informático del negocio para trabajar con una mayor rapidez en la dispensación de medicamentos. A corto plazo, espera incluir más productos relacionados con la suplementación para mejorar la salud de las personas.

Es todavía pronto para hablar de futuro. Vallés se considera un "culo inquieto" y desconoce qué le deparará el día de mañana. Lo que tiene claro es que vive el día a día y que va a disfrutar de este proceso al máximo. "Quién sabe dónde estaré dentro de diez años. De lo que estoy segura es que esto es un proyecto a largo plazo", ha concluido.