Rosario Cáceres, farmacéutica en Sevilla y especialista en vacunas.
La farmacia pide entrar en la vacunación de la gripe: "Somos un recurso que no se pueden permitir no utilizar"
Las bajas coberturas antigripales en pacientes crónicos refuerzan la petición de estas oficinas para colaborar, mientras el cambio normativo sigue pendiente
Y además: La expansión de la vacuna intranasal de la gripe pone el foco en las compras públicas
Las farmacias comunitarias quieren desempeñar un papel más activo en las campañas de vacunación contra la gripe para mejorar las coberturas, especialmente entre los pacientes con enfermedades crónicas, uno de los colectivos con menor participación.
Rosario Cáceres, farmacéutica comunitaria en Sevilla y miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Vacunología (AEV), defiende en una entrevista con Redacción Médica que estos establecimientos pueden ayudar a identificar a las personas susceptibles de inmunización y facilitar su acceso, aunque la posibilidad de administrar vacunas sigue pendiente de un cambio normativo.
“Cuando pasamos a pacientes crónicos se vacunan apenas dos de cada diez personas”, advierte Cáceres, que destaca la cercanía de las oficinas de farmacia como una oportunidad para mejorar las coberturas. A su juicio, muchos pacientes crónicos jóvenes no acuden habitualmente al centro de salud, pero sí visitan la farmacia para recoger su medicación.
“El año pasado se dispensaron en las farmacias españolas 62 millones de medicamentos antidiabéticos. Se trata de millones de oportunidades de recordar a esas personas los beneficios de la vacunación antigripal”, subraya. La farmacéutica considera que estos establecimientos son “aliadas estratégicas” para que el sistema sanitario alcance sus objetivos de inmunización.
Actualmente, la labor de la farmacia comunitaria se centra en informar, resolver dudas, combatir las reticencias con argumentos científicos e identificar a personas que pueden beneficiarse de la vacunación, derivándolas a los servicios sanitarios correspondientes. Entre ellas figuran embarazadas, menores, mayores de 60 años y, especialmente, pacientes con patologías crónicas.
Más colaboración, pero sin administrar dosis
La reivindicación de ampliar las funciones de la farmacia comunitaria en vacunación no se limita a la administración de dosis. Cáceres señala que ya existen experiencias de colaboración con las administraciones sanitarias en distintas comunidades autónomas. En Castilla y León, las farmacias pueden identificar a candidatos a la vacunación antigripal, recomendarles acudir a su centro de salud y registrar las intervenciones. En Madrid, participan en la identificación y acompañamiento de pacientes diabéticos, mientras que Cataluña cuenta también con acuerdos con la Administración sanitaria.
La farmacéutica apunta que se están explorando fórmulas intermedias para aumentar la participación de estos establecimientos, como facilitar la petición de citas y establecer canales de comunicación directos con los servicios sanitarios. “Personalmente sí siento que hay mucho interés en que las farmacias vayamos tomando un papel más activo también en el campo de las vacunas”, afirma.
Sin embargo, la administración de dosis continúa condicionada por el marco competencial. “Según la legislación actual, los farmacéuticos no tenemos la vacunación dentro de nuestras competencias. Este cambio normativo es imprescindible”, sostiene.
Cáceres reconoce que existe reticencia entre parte de los profesionales sanitarios por las implicaciones que podría tener en la distribución de competencias, pero defiende que el objetivo debe ser la colaboración. “No se trata de repartirnos a los pacientes, sino de conseguir que cada vez más personas estén protegidas”, resume.
La vacunación del adulto, el primer paso
La ampliación de la vacunación infantil frente a la gripe en algunas comunidades autónomas no implica, a su juicio, que deba reabrirse necesariamente el debate sobre la administración de vacunas en farmacias. “Si se planteara la vacunación en farmacias, en ningún caso comenzaríamos por la población pediátrica”, afirma. Su propuesta es empezar por la población adulta y las vacunas estacionales, como la de la gripe.
Para implantar este modelo, considera imprescindible una formación específica y periódicamente renovada, que incluya el manejo de la anafilaxia y la disponibilidad de medios para atender estas reacciones. También apunta a la necesidad de resolver el registro de las dosis administradas y estudiar un sistema de financiación adaptado a la realidad española.
“Los espacios habilitados ya los tenemos”, asegura, en referencia a las zonas de atención personalizada de las farmacias. Como referentes internacionales, cita Francia, por su coordinación con el sistema sanitario; Italia, por la ampliación progresiva de las vacunas administradas en farmacias, y Portugal, por la participación de estos establecimientos y el aumento de las coberturas.
La experiencia internacional, concluye, respalda la posibilidad de llegar a personas que actualmente no se vacunan. El reto, por tanto, consiste en establecer un marco de colaboración que permita ampliar el acceso a la inmunización sin duplicar funciones ni debilitar la coordinación con Atención Primaria.