Una enfermera.
España queda rezagada en equidad salarial en salud: la brecha de género es mayor que la media europea
Una sanitaria cobra un 32 por ciento menos al mes que un compañero hombre y un 25 por ciento menos por hora.
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La brecha salarial entre hombres y mujeres es una lacra que afecta a todo el mercado laboral. Ni siquiera los sectores más feminizados, como el sanitario, se libran de este estigma. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha cifrado la diferencia entre el sueldo mensual de un hombre y una mujer en el ámbito de la salud europeo en un 28 por ciento. "Las mujeres constituyen la mayoría del personal que mantiene en funcionamiento los sistemas sanitarios del continente, pero cobran menos que sus compañeros varones", ha lamentado la directora de la División de Sistemas de Salud de la Oficina Regional de la OMS para Europa, Natascha Azzopardi. Una grieta que se ensancha en el caso de España.
El estudio, elaborado por la sección europea del organismo internacional, incluye información de 43 países. En el caso de España, la fisura retributiva hombre-mujer es mayor que la revelada para el conjunto de Europa. En concreto, los sanitarios acostumbran a ingresar un 32 por ciento más de sueldo al mes que sus compañeras.
Pese a la diferencia, la brecha salarial española no es la más amplia del sector de la salud en el Viejo Continente. Reino Unido, Polonia, Islandia o Eslovenia presentan una mayor diferencia, que se acrecienta en el caso de Alemania, donde se roza el 40 por ciento de separación retributiva. Tan solo se supera esta marca en Letonia, Irlanda y Armenia.
Aunque no se alcanza la igualdad absoluta en ningún territorio, los países más equitativos a nivel de sueldo son Serbia, Bosnia-Herzegovina y Suecia, donde los hombres cobran menos de un 10 por ciento más que las mujeres. Bulgaria, Eslovaquia, Grecia, Italia, Croacia, Finlandia, Estonia, Dinamarca y Bélgica presentan una brecha de menos del 20 por ciento. Francia, Noruega o Portugal rebasan este porcentaje, pero consiguen mejores resultados que España.
Menor diferencia por hora trabajada
El informe también analiza las cuantías percibidas por hora de trabajo: las sanitarias europeas ingresan un 19 por ciento menos que sus homólogos masculinos. En España, al igual que sucedía con el salario mensual, la fisura se encuentra por encima de la media mensual. En particular, esta se amplía hasta el 25 por ciento. Suecia, Serbia y Bosnia-Herzegovina se mantienen como los países con mejor equilibrio salarial entre sexos, aproximándose al 1 por ciento. También Letonia continúa como el más desigual, con una diferencia de más del 40 por ciento. En cuanto a los países de mayor tamaño, tan solo Polonia obtiene un peor resultado que el español. Alemania, Reino Unido, Francia, Italia o Países Bajos se sitúan por debajo.
Asimismo, el estudio indica que la brecha se incrementa cuando mayor es el salario. Una mujer cobra tan solo un 2 por ciento menos que un hombre por hora en los puestos de menor remuneración. Pero, en los trabajos mejor pagados, la separación retributiva aumenta hasta casi el 23 por ciento.
Por otro lado, el estudio resalta que la diferencia se reduce cuando se compara a un hombre y una mujer con la misma edad, nivel de formación, puesto de trabajo y longitud de jornada. Entonces, la brecha salarial es del 10 por ciento al mes y del 6 por ciento por hora. De ahí que las propias características profesionales de cada sexo influyan en las retribuciones, como el hecho de que haya más sanitarias contratadas a tiempo parcial o profesionales más jóvenes.
Soluciones
No obstante, existe una parte de esta fisura que viene determinada simplemente por el hecho de ser mujer. Ante ello, la Oficina Regional de la OMS en Europa aboga por reforzar la legislación sobre igualdad salarial y respaldarla con controles efectivos. También demanda eliminar las barreras estructurales y revalorizar el trabajo en el ámbito de la salud. "Es cuestión de voluntad", ha insistido Azzopardi.
Un mal que afecta a la propia estabilidad del proceso asistencial. Esta grieta dificulta la retención de personal o el ascenso de las mujeres a puestos directivos en salud. No hay que olvidar que las sanitarias son el cimiento en el que se apoya el bienestar físico y emocional de Europa.