Servicios de emergencia en el accidente ferroviario ocurrido el pasado 28 de octubre.

Servicios de emergencia en el accidente ferroviario ocurrido el pasado 28 de octubre. / Imagen de Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

Sanidad hoy

La comunidad científica despide a las investigadoras fallecidas en Urda: "Eran dos talentos brillantes con un futuro prometedor"

La vida de Marta Shahbazi Alonso y Tamara González Costa se quedó en el tren accidentado en Urda. Su muerte ha causado gran desolación en nuestro país, pero también en la comunidad científica internacional

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Eran jóvenes y tenían toda la vida por delante. Con solo 41 y 31 años, la vida de Marta Shahbazi Alonso y Tamara González Costa se quedó en el tren accidentado en Urda. Su muerte ha causado gran desolación en nuestro país, pero también en la comunidad científica internacional, que lamenta sus pérdidas.

Shahbazi Alonso, bióloga de 41 años especializada en células madre y biología del desarrollo en el Laboratorio de Biología Molecular (LMB) del Consejo de Investigación Médica (MRC) en Cambridge, Reino Unido, y González Costa, investigadora postdoctoral de 31 años en el Instituto de Biotecnología Molecular (IMBA) de Viena, se dirigían al evento de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo que tenía lugar en El Rompido (Huelva). Sin embargo, ninguna llegó. Su vida quedó parada en ese tren, con tantos sueños que cumplir.

"Dos científicas brillantes, con un talento inmenso y un futuro prometedor, que dedicaron sus vidas a ampliar las fronteras del conocimiento", escribió tras su muerte Eva Ortega-Paino, secretaria general de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación. "El dolor y el vacío que siento son inmensurables, y nada comparable al sufrimiento que padecen hoy sus familias".

Pasión por la ciencia

En 2014, Shahbazi Alonso se incorporó a la Universidad de Cambridge como investigadora posdoctoral al laboratorio de Magdalena Żernicka-Goetz, bióloga especializada en células madre y desarrollo. "Amaba la ciencia por la ciencia misma", recuerda. "Una de las cosas que nunca olvidaré y que siempre recordaré es su entusiasmo".

Tan solo dos años después de su incorporación, Shahbazi Alonso y sus compañeros lograron cultivar embriones humanos en el laboratorio hasta 14 días después de la fecundación. Este trabajo, aseguran en la revista Nature, permitió a los científicos poder estudiar esta etapa del desarrollo humano con un nivel de detalle "sin precedentes", proporcionando "una alternativa a los modelos de ratón".

Futuros truncados

"Marta no solo era una científica excepcional y una estrella en ascenso en su campo, sino también una integrante vital y muy valiosa de la familia de nuestro instituto, y parte del futuro del Laboratorio de Biología Molecular", dijo Jan Löwe, director del LMB (por sus siglas en inglés), en un comunicado este lunes. "Estamos devastados por su fallecimiento y enviamos nuestras más sinceras condolencias a su familia, a sus hijos y a todos aquellos que tuvieron el privilegio de trabajar junto a ella en el LMB y en otros lugares".

"Era una científica y una madre ejemplar", asegura por su parte Roser Vento-Tormo, genetista del Instituto Wellcome Sanger de Cambridge y amiga de Marta.

En 2020, Marta creó su propio grupo de investigación en el LMB, donde continuó trabajando en el desarrollo embrionario. "La utilizo como modelo para mis alumnos", asegura Żernicka-Goetz. "No solo por sus conocimientos científicos, sino también por su actitud hacia el trabajo y su enfoque en la ciencia".

Una tesis que presentar

Los científicos de todo el mundo también dicen adiós a Tamara, quien ese mismo día iba camino de presentar su tesis sobre las enzimas implicadas en el desarrollo del corazón.

Tamara empezó a formar parte del IMBA el pasado mes de agosto, donde trabajó en el desarrollo de la circulación sanguínea en organoides cardíacos: réplicas en laboratorio de tejido cardíaco humano. "Era una científica muy meticulosa y, al mismo tiempo, muy ambiciosa", asegura en declaraciones al citado medio Sasha Mendjan, bióloga del desarrollo y su supervisora en el IMBA. "Se integró por completo en muy poco tiempo. Era extremadamente amable. Tenía un futuro tan prometedor, todo ese potencial se ha visto truncado".