Ciudadanos de Colombia intentan ayudar en las labores de rescate tras el terremoto del 10 de agosto.

Ciudadanos de Colombia intentan ayudar en las labores de rescate tras el terremoto del 10 de agosto. Imagen de Europa Press

Internacional

El terremoto en Colombia destapa las grietas de su sanidad: "Reaccionar no significa estar preparados"

Javier Jiménez, médico general en Bogotá, cuenta a Redacción Médica los retos que enfrenta el sistema sanitario colombiano ante esta catástrofe y su capacidad para soportarla

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Eran las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia, con epicentro en San José del Palmar (Chocó) y a casi 90 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico Colombiano. Se sintió en Bogotá, Medellín, Cali, Pereira y Manizales, e incluso en Venezuela, Panamá y Ecuador, y dos días después el país sigue contando víctimas. El balance provisional supera ya los 200 fallecidos y roza los 1.300 heridos, con más de 150 edificios colapsados y cifras que cambian hora a hora mientras las cuadrillas remueven escombros. El Gobierno de Abelardo de la Espriella declaró el desastre nacional y activó el Puesto de Mando Unificado a través de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), mientras el Valle del Cauca —con Cali a la cabeza— se confirma como una de las regiones más afectadas.

En este sentido, Redacción Médica ha podido contactar con Javier Jiménez, médico general en Bogotá que sigue la emergencia de cerca y tiene compañeros de facultad repartidos por varias de las zonas afectadas. "La situación es realmente preocupante. En las zonas más rurales, como San José del Palmar, en el Chocó, el problema no es solamente el impacto directo del terremoto, sino que esta emergencia golpea territorios con limitaciones en infraestructura, recursos, comunicaciones y talento humano en salud", detalla el especialista.

Durante las primeras horas del terremoto, Jiménez estuvo intentando contactar con sus conocidos que se encontraban en las zonas críticas del sismo. "Tengo compañeros y compañeras de la universidad que se encuentran ubicados en Pereira y Cali, dos regiones que fueron afectadas por el terremoto", relata. "Logré contactar con todos mis conocidos y tuve la fortuna de saber que se encuentran bien, al igual que sus familias". Sin embargo, su alivio se contrarresta por la situación de las zonas más aisladas, especialmente la región de Chocó, epicentro del terremoto.

"Sé también que hay municipios, principalmente en el Chocó, donde fue el epicentro del sismo, de los que no tenemos mucha información", advierte. "Son regiones apartadas donde desde siempre se ha vivido la dificultad en temas de comunicación". Esa desconexión, apunta, es precisamente lo que hace temer que el balance real tarde en conocerse.

"Una cosa es que el Estado y el sistema de salud hayan reaccionado; otra es que Colombia esté realmente preparada para responder adecuadamente a una catástrofe de esta magnitud"

Una emergencia que destapa problemas que ya existían

Una de las imágenes más impactantes es la del Hospital Universitario del Valle Evaristo García (HUV), uno de los principales centros de alta complejidad del suroeste colombiano y donde parte de su estructura se ha desplomado por los temblores. El colapso afectó a áreas de Pediatría, Medicina Interna y Ginecología, obligó a evacuar a cientos de pacientes y dejó a personas atrapadas entre los escombros. Se trata de una situación "realmente preocupante", pues "Cali, que cuenta con una capacidad sanitaria mucho mayor, declaró alerta roja hospitalaria después del temblor".

El problema, insiste, se agrava "cuando parte de su red de atención se ve comprometida, como el caso del colapso de parte del Hospital Universitario del Valle". De hecho, "hay cientos de personas heridas, y varios centros médicos tuvieron que ser evacuados o reorganizar su funcionamiento para poder responder a la emergencia". A ese golpe se suma otro que complica la gestión de la tragedia: "Incluso el Instituto de Medicina Legal de Cali no puede operar tras la contingencia", detalla el especialista.

Sin embargo, si la situación es preocupante en las grandes ciudades, en las zonas rurales la dificultad es mucho mayor. En San José del Palmar, el epicentro del seísmo, "el problema no es solamente el impacto del terremoto". La emergencia "golpea territorios con limitaciones en infraestructura, recursos, comunicaciones y talento humano en salud", cuenta Jiménez. "Varias autoridades regionales han reconocido las enormes limitaciones económicas del municipio y han solicitado apoyo al Gobierno nacional para poder afrontar la emergencia", detalla.

Tanto es así que "varias organizaciones están convocando médicos especialistas y otros profesionales de la salud, incluidos psicólogos y terapeutas respiratorios, para apoyar la atención de la población afectada en Chocó". Sin embargo, en esta ayuda está la raíz del problema que detalla el especialista. Esto refleja una realidad donde "en la periferia del país, los profesionales tienen que hacer enormes esfuerzos para responder a las necesidades de sus comunidades con recursos muy limitados".

Pero esto no es algo que aparezca en este desastre, pues "la emergencia simplemente deja en evidencia brechas en la atención que ya existían", cuenta el médico general. Hasta el punto de que "hay dificultades para garantizar infraestructura adecuada, disponibilidad permanente de profesionales, transporte sanitario, medicamentos, suministros y acceso oportuno a servicios de mayor complejidad".

Ciudadanos de Colombia intentan ayudar en las labores de rescate tras el terremoto del 10 de agosto.

Ciudadanos de Colombia intentan ayudar en las labores de rescate tras el terremoto del 10 de agosto. Imagen de Europa Press

Una cosa es reaccionar y otra es estar preparado

Ante una catástrofe de esta magnitud, la coordinación asistencial y operativa es fundamental para activar una respuesta inmediata y contener sus efectos. En este sentido, Colombia cuenta con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) "cuya función es precisamente coordinar la respuesta estatal ante emergencias de esta magnitud y articularla con las autoridades territoriales, los organismos de socorro y el sistema de salud". En este sentido, desde que activaron los mecanismos de emergencia, "se instaló un Puesto de Mando Unificado y se convocaron los equipos necesarios de forma relativamente rápida", afirma el especialista.

De hecho, cuenta que se activaron planes de contingencia, se convocaron profesionales y se reorganizaron servicios para responder a la emergencia, pero "una cosa es cómo reacciona un sistema ante una emergencia y otra muy distinta es la capacidad estructural del sistema para responder", subraya Jiménez. Por muy heroicos que sean los esfuerzos individuales, "tienen un límite cuando se enfrentan a debilidades que ya existían antes de la catástrofe", con un sistema que arrastra problemas de acceso "de décadas atrás, sobre todo en poblaciones vulnerables que fueron precisamente las más afectadas".

"Una cosa es que el Estado y el sistema de salud hayan reaccionado; otra es que Colombia esté realmente preparada para responder adecuadamente a una catástrofe de esta magnitud. La primera parece estar ocurriendo. La segunda es precisamente lo que esta tragedia nos obliga a evaluar", afirma el médico.

La solidaridad no puede sustituir a la institución

En medio del dolor, Jiménez quiere reconocer un mérito que se repite en cada catástrofe: la movilización ciudadana. "Que médicos, psicólogos, terapeutas, enfermeros, organismos de socorro, voluntarios y comunidades enteras se movilicen para ayudar es admirable". Pero "esa solidaridad no debería convertirse en un sustituto de la responsabilidad institucional", afirma.

Por su parte, desconoce si existe apoyo internacional, aunque "la Cruz Roja es una de las organizaciones que está participando en la respuesta y el acompañamiento humanitario; y es precisamente la organización de la que más se suele escuchar que responde en estas catástrofes". Aun así, Jiménez espera "que estos mecanismos puedan activarse rápidamente y que los recursos lleguen oportunamente". En estas emergencias toda ayuda cuenta, y nunca sobra la ayuda y el apoyo de una mano amiga", concluye.