29 jun. 2014 21:31H
SE LEE EN 13 minutos
Hiedra García Sampedro / Imagen: Miguel Ángel Escobar. Madrid
El movimiento asociativo de los médicos internos residentes es un fenómeno que aparece en momentos puntuales de vulneración de los derechos de este colectivo, pero su falta de continuidad impide que verdaderamente se escuche la voz del MIR en las instituciones. El intenso y relativamente corto periodo vital de la residencia y la incertidumbre por el futuro laboral impiden al joven médico involucrarse en tareas de representación de su colectivo y los pocos que hay, demandan más proactividad del MIR para aprovechar sus ideas frescas y lograr avances en el sector sanitario.

Borja Castejón, vocal MIR en la Comisión Nacional de Angiología y Cirugía Vascular y en la Mesa de Hospitales del Colegio de Médicos de Madrid; Mónica Terán, vocal de Médicos en Formación y/o Posgrado de la Organización Médica Colegial (OMC), y Aser García Rada, exportavoz de la Asociación de Médicos Internos Residentes de Madrid (Amircam).


Borja Castejón, vocal MIR en la Comisión Nacional de Angiología y Cirugía Vascular y en la Mesa de Hospitales del Colegio de Médicos de Madrid: El mundo de la representación es desconocido para la gran mayoría de los residentes y genera poco interés pese a su importancia. Incluso a veces, a los que estamos implicados se nos ve como si tuviéramos poco interés en formarnos y más en dedicarnos a otras cosas. No se conoce cuál es nuestra función y qué podemos aportar. Esto dificulta el trabajo en la mejora de la formación, que al final es para lo que estamos.

Mónica Terán, vocal de Médicos en Formación y/o Posgrado de la Organización Médica Colegial (OMC): No podemos decir que el MIR no se mueva en momentos de crisis o de preocupación. Es un colectivo dinámico, lo ha demostrado a través de movimientos como el de Amircam en Madrid, el Grupo de Residentes de Cataluña o Careir en Andalucía. Pero llega un momento en el que estos movimientos se diluyen, por lo que debemos encontrar el modo de conseguir una representación continuada, y es una responsabilidad nuestra.

Aser García Rada, exportavoz de la Asociación de Médicos Internos Residentes de Madrid (Amircam): Los MIR son gente innovadora, con ideas frescas y ganas de renovación, pero la residencia es un periodo corto y si entras en representación cuando vas a acabar la residencia, igual ya no tiene sentido. Creo que hay cauces para oír la voz del MIR, como la vocalía de la OMC, pero falta la cohesión que tiene por ejemplo el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina, porque todos son alumnos y estudian lo mismo. Los residentes son de 50 especialidades diferentes, pero sí se pueden unir, y se ha demostrado en iniciativas como las protestas contra la privatización.

En general, ¿qué problemas están viviendo actualmente los médicos residentes?

Mónica Terán: Los hospitales tienden a reducir las jornadas de guardia. En la mayoría de comunidades autónomas se están haciendo cuatro, que es lo recomendado por las comisiones nacionales de las especialidades. En la anterior asamblea de la vocalía redactamos un manifiesto para pedir un número máximo de guardias exigibles, no solamente mínimos.

Mónica asegura que los MIR se mueven por sus derechos.

Borja Castejón: Son problemas que han existido siempre, pero ahora se notan más, hemos visto una pérdida de horas de quirófano aunque de forma diferente según hospitales. Lo que supone al final es una merma en la formación. Siempre ha habido problemas con las guardias, las libranzas o cuestiones concretas del día a día, son problemas crónicos que hace 10 años también existían.

Aser García Rada: Para solucionar esos problemas es fundamental el desarrollo autonómico del real decreto formativo MIR. Este fue el mayor reto cuando existía Amircam y otras asociaciones autonómicas que se crearon, pero no se abordó correctamente porque cuando se consiguieron mejoras laborales y salariales muchos residentes se descolgaron. En el momento en el que se arregló el real decreto laboral, el tema de la formación quedó abandonado. Las comunidades tendrían que haber desarrollado el decreto formativo pero no lo han hecho y están vulnerando la norma de la administración. A parte, creo que hay una falta de consideración hacia los residentes de los primeros años, que son tratados como ‘mindundis’ que van al hospital a sacar el trabajo duro. Se les trata de forma paternalista y tienen poca capacidad de decisión, quizás porque ellos mismos asumen esa condición.

Mónica Terán: Esta imagen un poco militar del residente tiene que ver con la historia de cómo nace la formación MIR. Igual que se entiende que tiene que asumir unas competencias, también se entiende que tiene que ganarse el respeto desde el primer año. La labor del tutor debe ser reconocida para que no haya casos en los que el residente se sienta desprotegido. Si un MIR tiene una tutorización constante, no se va a ver sometido a momentos de más estrés del que ya tiene de por sí de R1.

Borja Castejón: Muchos pacientes cuando ven que les va a operar un MIR se lo piensan dos veces. Pero los residentes son profesionales cualificados para hacer lo que hacen. Tampoco está reconocida su labor como formadores de los estudiantes de Medicina. En la propia universidad e incluso en el hospital, se piensa que el MIR está en un nivel inferior y no se le puede considerar como un profesional. Son muchas las conciencias que hay que cambiar. En los hospitales donde se ha desarrollado la figura del Jefe de Residentes se ha conseguido dar un empuje a la labor del MIR y pelear por sus derechos, ya que es el intermediario con la gerencia.

Aser García Rada: El problema es la no profesionalización de los tutores. En mi caso, mi tutor se reunió solamente una vez conmigo en toda la residencia. No sé si los MIR conocen los cauces para canalizar sus reclamaciones o si tienen acceso a la vocalía de la OMC o a las comisiones nacionales de la especialidad. Yo nunca supe cómo acceder a estas organizaciones y ni siquiera me lo planteé, creo que hay una gran desconexión.

Aser recuerda que los decretos formativos están parados.

Mónica Terán: El desconocimiento es una de las grandes causas por las que no se acercan a las instituciones o sociedades científicas. La información está ahí, el problema es que es tanta que a veces te supera. En mi caso, me llamaba la atención la vocalía de médicos jóvenes del Colegio de Barcelona, pero me costó bastante contactar con ellos. El reto es dar a conocer el trabajo de las instituciones y cómo se puede participar en ellas. Pero los MIR no deben pensar solo en lo que estas organizaciones pueden hacer, sino en qué pueden ayudar ellos. Yo quiero escuchar lo que les gustaría hacer, es mucho más productivo así. Seguramente necesitamos más métodos para acercarnos, facebook, twitter o lo que sea. Y también es importante que el tutor conozca estas vías. Si se le dota de los medios que necesita, sobre todo tiempo, todo irá más fluido, porque aparte del residente, el tutor es quien puede detectar los problemas.

Borja Castejón: En mi caso me pregunté qué podía hacer yo dentro de mi especialidad para mejorar la docencia, pero no es sencillo encontrar información al respecto. Incluso, llega un momento en el que percibes cierto oscurantismo porque siempre son las mismas personas las que abarcan todas las instituciones que nos representan. Es necesario renovarlas y replantearnos cómo estamos formando a los residentes. El plan docente de Angiología y Cirugía Vascular se registró la última vez en el año 2007 y desde entonces la especialidad ha cambiado a pasos de gigante. La comisión nacional de la especialidad sirve para registrar lo que se está haciendo, y el vocal de residentes debe conocer cómo se están formando en otros hospitales y transmitir si se están vulnerando los mínimos docentes.

Podemos contactar con los residentes vía email o a través de las redes sociales. Al final, querer es poder. En mi especialidad es sencillo contactar porque somos pocos, quizás en otras más grandes es más complejo llegar a la gente. Cuando hay elecciones en las comisiones nacionales la participación es escasa, casi nadie sabe que se convocan ni para qué son.

Aser García Rada: En el caso de Amircam la idea surgió de unas personas que se preocuparon de estar al tanto de las dos normativas que se estaban preparando, la laboral y la formativa. Esta gente se dio cuenta de que en esos decretos había cosas para llevarse las manos a la cabeza y fueron a informar hospital por hospital. Cuando hubo representantes de esos hospitales se convocó una reunión en el Puerta de Hierro. Allí se distribuyó el trabajo y surgió Amircam. Luego, contactamos con más personas a través de correo electrónico y surgieron iniciativas similares en otras comunidades autónomas.

Mónica Terán: A no ser que conozcas a gente implicada en la representación que te explique cómo va este mundo, no es fácil descubrirlo, lleva tiempo. Por eso, una solución sería ampliar las vocalías y que abarquen a residentes y a jóvenes especialistas, de esta manera se asegura una continuidad. Sería bueno aprovechar la experiencia de las personas que ya han estado en representación y terminan su residencia. Tanto los MIR de los últimos años como los especialistas que acaban su formación tienen las mismas circunstancias.

Borja apuesta por renovar las instituciones.

Borja Castejón: Es verdad que nadie te explica nada, vas aprendiendo sobre la marcha. En mi hospital me dan facilidades para desempeñar mis tareas de la comisión. Tampoco en mi servicio me ponen ninguna traba.

Aser García Rada: Los profesionales sanitarios desconocemos la empresa para la que trabajamos, no sabemos qué es un sistema nacional de salud. Esto es una carencia de la formación en la facultad y nos lastra porque no conocemos dónde acudir cuando surge un problema. Pero esto está cambiando en los últimos años, por ejemplo, a raíz de las protestas contra la privatización, de repente la gente conocía las evidencias de la medicina pública y la privada. Cuando se creó Amircam llegamos como agua fresca a un mundo de dinosaurios, pero ahora no es así, hay algo que está cambiando y estoy seguro de que una nueva respuesta de los médicos va a surgir en el futuro.

Mónica Terán: Es verdad que cada vez más los médicos jóvenes se preocupan por conocer la gestión. Los colegios están dando charlas sobre el Sistema Nacional de Salud a los residentes que empiezan, también sobre otros conocimientos extracurriculares como la comunicación con el paciente que preocupa mucho al MIR de primer año. Los residentes son un colectivo que no es pequeño, y por eso es interesante conocer su opinión.

Aser García Rada: Nos lamentamos de que somos cuatro gatos los que intentamos tirar del carro, y eso pasa en todos los ámbitos. Las personas que están en política son un porcentaje muy pequeño comparado con el resto de la población. No hay mucha gente que se dedique a liderar, pero ahora mismo hay un caldo de cultivo para que alguien con cierta inquietud tome las riendas o se creen distintas iniciativas. Los residentes no deben pensar que son un colectivo sin poder, hay que hacer las cosas poco a poco y tomar una posición política con respecto a muchas cosas, no entendida como partidismo, sino como la acción del ciudadano en la sociedad.

Conclusiones:

Ronda de conclusiones.

Aser García Rada: La opción de implicarse en representación tiene que surgir de la conciencia individual de cada uno. Sí que veo una mayor implicación de los ciudadanos en los problemas que vemos todos los días. Cuando surgió el 15-M una serie de personas empezamos a participar en el grupo de sanidad. Surgirán más iniciativas como esa, pero antes debemos conocer cómo funcionan las instituciones y leer periódicos.

Mónica Terán: Ahora es más fácil acceder a la información y contactar con gente que puede aportar grandes cosas. Las redes sociales dan la oportunidad de poder expresar, de poder compartir, y de ver lo que necesita la gente para crear algo que sea atrayente para ellos. Pero a la vez, el MIR debe interesarse y tener una actitud proactiva. Desde los colegios, los sindicatos, las comisiones nacionales o las sociedades científicas, hacemos actividades para los residentes, pero no vale de nada si no participan. El MIR sí es proactivo, pero debemos encontrar un nexo de unión con ellos para que se impliquen.

Borja Castejón: Lo único que podemos hacer es ir a buscar al residente e ilusionarle con proyectos, y sobre todo, asegurar que existen los cauces abiertos para contactar con ellos y para que te conozcan. Deben saber que existimos y que pueden acceder a nosotros, luego depende del MIR si quiere ser más o menos proactivo.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.