Redacción Médica
19 de septiembre de 2018 | Actualizado: Martes a las 19:05
Jueves, 30 de abril de 2015, a las 12:30
Redacción. Madrid
Un grupo de especialistas del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid (HUFJD) han empezado a extraer tejido tumoral de pacientes de cáncer que están siendo intervenidos en el quirófano para, en un tiempo récord, implantarlo en ratones de laboratorio con el fin de expandirlo, volver a trasplantarlo a otros animales y contar así con varios modelos ‘in vivo’ con los que probar diferentes combinaciones de fármacos hasta dar con el tratamiento óptimo para cada persona.

Jesús García-Foncillas.

Este sistema se está aplicando desde hace seis meses, y por el momento sólo de forma experimental, utilizando tejidos de pacientes con tumores del aparato digestivo, sobre todo de cáncer de colon, según explican Jesús García-Foncillas, director del Instituto Oncológico de Idcsalud-Fundación Jiménez Díaz y del Departamento de Oncología del HUFJD, y Laura del Puerto, de la División de Oncología Traslacional del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD).

“Para que el xenotrasplante (trasplante entre diferentes especies) del tejido tumoral extraído al paciente durante la intervención tenga éxito y arraigue en el ratón utilizamos animales inmunodeprimidos para evitar rechazos”, señala Del Puerto, que señala que otro aspecto fundamental es el tiempo: “Tenemos que tardar menos de una hora en implantar el tejido en el animal una vez extraído en el quirófano". También resulta muy importante que el tejido esté “limpio”, es decir que no haya en la muestra o muestras tejido diferente del tumoral y que no incluya células necrosadas.

El tejido, del que se obtienen por lo general dos o tres muestras (dependiendo del tipo y extensión del tumor) se implanta de forma subcutánea en un costado de uno o varios ratones, donde si todo va de forma correcta empieza a expandirse. Posteriormente, una vez que ha crecido, y coincidiendo con los días en los que el paciente se está recuperando de la intervención, se separan varias partes del tumor alojado en el ratón y se implantan en otros animales, obteniendo así una amplia variedad de muestras del mismo cáncer.

El paso siguiente, como relata Del Puerto, es aplicar a cada uno de los ratones diferentes combinaciones tanto de quimioterapia como de fármacos biológicos para ver cuál es el que consigue un mayor control local del tumor. Una vez definido los especialistas ya saben cuál es el fármaco o combinación de fármacos que le va a ir mejor a un determinado paciente.

Un ‘banco de tumores’ caracterizados

Pero este procedimiento no se limita únicamente al paciente original, ya que un determinado tumor, una vez estabilizado, se puede caracterizar a nivel molecular y congelar, de forma que en el futuro, si se encuentran ante un cáncer con las mismas características, los especialistas sabrán en muy poco tiempo qué tipo de tratamiento farmacológico es el idóneo para un determinado paciente.

Asimismo, tal como destaca por su parte Jesús García-Foncillas, si bien es pronto para plantearse su aplicación directa en pacientes, este procedimiento “permite a los especialistas e investigadores abrir distintas líneas de investigación que en el futuro podrían traducirse en mejores tratamientos en el ámbito clínico, siempre siguiendo la tendencia de buscar un abordaje cada vez más específico y ajustado a las características concretas de cada paciente”.