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La 'chica 10' de la selectividad 2016 quiere ser médico

Celia Morales, con la nota perfecta en el examen de acceso a la universidad, se decanta por la Oftalmología

La 'chica 10' de la selectividad 2016 quiere ser médico
José A. Puglisi
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Sábado, 02 de julio de 2016, a las 20:00
“Estoy ansiosa por ver un cadáver”. La frase, a la que si no se añade el necesario contexto puede tener una lectura hasta siniestra, esconde tras de sí años de vocación y deseos que, ahora, están a punto de cumplirse gracias a una proeza al alcance de muy pocos. Quien la expresa es Celia Morales, que a sus 17 años ha conseguido la nota perfecta, el anhelado y prácticamente inaccesible 10, en el examen de selectividad. Cualquier facultad estaría encantada de acoger a esta joven onubense, que sin embargo tiene muy claras cuáles son sus preferencias: estudiar Medicina en la Universidad de Sevilla.

El vínculo entre la Medicina y Morales viene de  largo. No estamos ante una decisión de última hora, sino frente a la concreción de un sueño fraguado muchos años antes. “Cuando era una niña, era la primera que iba hasta donde mis compañeros cuando se lastimaban. Lo mismo en casa. Nunca me ha dado miedo la sangre, cuando otros aseguraban que no podían ver una herida”, recuerda. Con la vocación como brújula, solo quedaba seguir el rumbo al acceso al grado de Medicina a través de un esfuerzo constante. “Durante el último año repasé las clases. El empujón final lo tuve durante los 15 días anteriores a la prueba, cuando me despertaba a las 8.30 de la mañana para empezar a estudiar a las 9.00, no paraba hasta que iba a comer y, por la tarde, seguía”, apunta a LA REVISTA de Redacción Médica.

La vocación por la Medicina  siempre ha acompañado a Morales.

Como una antesala de su futuro, la exalumna del IES La Orden recuerda que “la primera asignatura en la que me centré fue Biología, donde habían 21 temas por repasar. Pero no fue lo único, sino que, posteriormente, fui pasando por el resto de temas”. Aunque esta joven andaluza tenía claro su objetivo, también apostó por la prudencia. “Mi primera opción era Medicina en Sevilla, pero consciente de la elevada nota de corte, también había valorado la posibilidad de cursar el grado en Cádiz, donde la exigencia es un poco menor”, precisa. En el caso de que fallase, tenía un plan B de carácter sanitario: “solicité plaza en las carreras de Odontología, Enfermería y Criminología, por si no lo lograba”.

Ahora, con la calificación más alta en sus manos, Morales y sus seres queridos respiran tranquilos. “Aunque mis padres no provienen del sector de la sanidad – su padre es camionero y su madre, administrativo - ambos han sentido una gran satisfacción y alegría por mi resultado. Algo similar a mis amigos, quienes al parecer están hasta más contentos que yo misma”, asegura entre risas. Con el orgullo de quien afirma no haber encontrado ninguna pregunta difícil en la selectividad, la futura estudiante de Medicina ya se prepara para la nueva etapa de su vida.
ENTRE LA CANCIÓN Y LA PISCINA
A Celia Morales le gusta cantar. Una pasión que ha descubierto recientemente durante la preparación de un musical. “No he tomado clases de canto, pero durante los ensayos me lo he pasado muy bien y me ha servido para quitarme el estrés”, apunta. Sin embargo, cuando no está en el escenario practicando se le puede encontrar en la piscina, siendo uno de sus deportes predilectos y que, además, le ayuda personalmente. “Tengo un problema en la espalda y la natación me ayuda a sentirme mucho mejor”. Ahora, estas dos aficiones podrán ser grandes aliados para paliar las grandes exigencias que se encontrará en el grado de Medicina.


Formación con un “color especial”

“Durante los próximos días realizaré la inscripción en la facultad de Medicina de Sevilla y me dedicaré a la búsqueda de un piso en la ciudad. Una vez que afine estos aspectos, podré volver a salir con mis amigos, leer y pasear. Recuperar un poco la vida social que dejé paralizada durante la fase de estudios”, adelanta. Las vacaciones de verano también supondrán una oportunidad para sumar fuerzas de cara a enfrentarse a los nervios generados por la incertidumbre.

“Una amiga de mi hermana está en cuarto curso de Medicina. A través de ella sé que durante los primeros años deberé superar mucha formación teórica, por lo que tendré que ser paciente, ya que a mí me gusta la aplicación de la ciencia”, indica. En este sentido, admite que “estoy ansiosa por ver un cadáver. No sé, es un poco raro, pero es algo que me llama la atención. Quizá, cuando esté ahí, frente al cuerpo, cambie de opinión”, bromea. No obstante, hay otros aspectos en los que tiene menos impaciencia por llegar. “Me da un poco de miedo afrontar las Urgencias”, reconoce.

La niña que monta en este coche estudiará Medicina, presumiblemente, en la Universidad de Sevilla.

Con la elección MIR en el bolsillo

La hoja de ruta académica de Morales está ya definida. Incluso, ya ha decidido cuál será la especialidad que cursará al terminar el grado. De hecho, esa es una decisión tomada al mismo instante de reconocer su pasión por la Medicina.

“Desde muy siempre he tenido que llevar gafas. Esto me obligaba a acudir, de forma constante, al oftalmólogo. Cuando fui creciendo y viendo la forma en la que trabajan decidí que era la profesión a la que me quería dedicar”, recuerda.

Con la especialidad de Oftalmología en su particular ‘punto de mira’, la joven andaluza quiere “ayudar a los más pequeños que tienen algún tipo de dificultad visual para que puedan disfrutar de sus ojos”. Una meta que no solo responde a su propia experiencia personal, sino a la inspiración que ha encontrado en su oftalmólogo personal, “de quien he ido aprendiendo la pasión por esta área de la Medicina. Cuando sea una profesional no quiero ser como ningún médico de televisión o cine, sino llegar a ser como él”, sentencia.

Aún con un largo camino académico por recorrer, Morales no descarta la posibilidad de ejercer en el extranjero. “Recientemente obtuve el B2 en francés y tengo un dominio muy bueno del inglés. Como me gustaría viajar, existe la posibilidad de que desarrolle mi carrera profesional en Estados Unidos o en Francia, según tenga la oportunidad”, pronostica la mejor estudiante de la selectividad. Sin embargo, es consciente de que hay que aprender a caminar antes de correr, por lo que su primera prueba de fuego será ver cómo reaccionará ante la visión de ese primer cadáver que, ahora, anhela ver.