Ignacio Fernández Lozano, cardiólogo
"Mi hija no discute los casos con otros MIR, sino con chatGPT"
Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología, ha explicado la brecha entre la teoría y la práctica con una provocadora (y brillante) ponencia en las XXXIII Jornadas Nacionales de Innovación y Salud en Andalucía
“Hace 3 años, cuando mi hija era R2 de Inmunología, me llamó para pedirme dinero porque quería acceder a unos modelos de IA. Y yo, lo pagué. Ahí estaban chatGPT, Notebook, openAI, todos… Así es como trabaja un residente hoy. Mi hija no discute los casos con otros MIR: discute cada caso con ChatGPT. Esa es la realidad actual”, ha explicado Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología, durante las XXXIII Jornadas Nacionales de Innovación y Salud en Andalucía, organizadas por la Sociedad Española de Informática de la Salud.
El cardiólogo, que ha señalado que hablaba a título personal, ha desgranado cómo la realidad de la práctica clínica choca, a veces de manera brutal, con el proceso de digitalización del Sistema Nacional de Salud. “Si van a presentar [en referencia la Administración, la industria tecnológica o incluso los propios médicos] una propuesta digital a un hospital, tengan en cuenta que los especialistas jóvenes les van a pasar por la derecha o incluso por encima. Si la propuesta no está conectada e integrada con toda la información para que sea accionable, no les va a interesar”.
Los tres tsunamis que han arrasado la sanidad
Para Fernández Lozano, los médicos españoles han sufrido tres tsunamis que han arrasado su práctica clínica, a pesar de los esfuerzos del sistema por atenuar su aterrizaje: “El primer tsunami fueron las leyes de protección de datos. Si vamos a la práctica clínica real, es prácticamente imposible que un médico haga una guardia cumpliendo a rajatabla esta ley. En muchas ocasiones no tenemos tiempo para anonimizar la información que necesitamos compartir con otros profesionales para hacer nuestro trabajo. ¿Eso convierte a los médicos asistenciales en delincuentes? Entonces confieso que lo soy. Si la UCO revisara mi teléfono probablemente encontraría electros, informes… Es muy complicado cumplir la ley y hacer nuestro trabajo con la exigencia de tiempos que vivimos”.
El segundo tsunami, para el especialista, es el desigual desarrollo de la digitalización en España. “Tenemos un nivel de digitalización altísimo, pero necesitamos que nos proporcione resultados en salud. Y necesitamos que esté mejor conectado porque ahora mismo conviven distintos sistemas de información que no se comunican entre ellos. Si tuviera un paciente andaluz en coma en las urgencias de un hospital de Castellón podría darse el caso de que nunca supiera que era alérgico a la penicilina”. La información sobre alertas sanitarias vive una situación análoga. Fernández Lozano reconoce que la Agencia Española del Medicamento cuenta con una web magnífica, “pero aún necesitamos avanzar en que los datos sean reales y en que podamos acceder a ellos. En una situación de una alerta crítica, en muchas ocasiones es complicado para nosotros acceder a la información de todos los pacientes que están afectados”
Y en tercer lugar, el tsunami de la IA. Para Fernández Lozano, una de las claves es poder aprovechar el conocimiento de los profesionales con más experiencia para pilotar el aterrizaje real de estas herramientas en la práctica clínica. “Necesitamos resultados en salud, datos conectados con toda la información que un médico requiere para hacer su trabajo. En mi caso, toda la información relevante de los pacientes que atiendo, con su situación cardiológica. No podemos reproducir el modelo de islas desconectadas entre ellas. Los médicos más jóvenes lo tienen clarísimo”.
El especialista ha puesto el ejemplo de pacientes de otras autonomías que llegan a su consulta. “Si el sistema de su comunidad no está conectado con el mío, complicado. Pero si tomara toda su información, la escanease y la subiera a una IA, conseguiría un informe perfecto siguiendo el modelo que yo utilizo. Y si el paciente fuera gallego y utilizase un modelo más avanzado, hasta le cantaría una muñeira. Si no conectamos la IA con los sistemas que utilizamos para que el médico tenga acceso a información real y de resultados en salud, su valor será limitado. Los médicos más mayores podrían convivir con eso, pero las generaciones más jóvenes no. Y un profesional que quiera hacer su trabajo necesita herramientas para tomar mejores decisiones”.