Asignación MIR.
Cuando el paciente también examina al MIR: las claves a mejorar en su formación
Un estudio europeo revela que uno de los mayores desafíos para los residentes son sus habilidades interpersonales
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Las quejas de los pacientes constituyen una herramienta fundamental para evaluar y mejorar la calidad de la asistencia sanitaria y, de manera específica, la formación de los futuros médicos especialistas. Un reciente estudio publicado en la revista científica BMC Medical Education ha analizado detalladamente este fenómeno, evaluando 602 reclamaciones dirigidas exclusivamente a MIR en un gran hospital universitario de los Países Bajos entre los años 2017 y 2021. El objetivo de la investigación fue identificar las carencias en la interacción médico-paciente para proponer mejoras en los programas de formación médica de posgrado.
Para categorizar las deficiencias, los investigadores utilizaron el marco de competencias CanMEDS, un estándar internacional que define los diferentes roles que debe dominar un facultativo. Los resultados del análisis revelan que los mayores desafíos para los residentes no se limitan únicamente a sus conocimientos clínicos, sino que están fuertemente ligados a sus habilidades interpersonales.
Resultados por cada rol del MIR
Las reclamaciones se distribuyeron principalmente en tres grandes áreas de competencia, siendo el rol de Comunicador el que aglutinó el mayor volumen con el 35 por ciento de las quejas. En este ámbito, los pacientes manifestaron su descontento por recibir información incorrecta, incompleta o inconsistente sobre su estado de salud o los tiempos de espera. Además, reportaron deficiencias en la escucha activa y la falta de una comunicación centrada en las expectativas del enfermo.
Por su parte, el rol de Experto Médico representó el 34 por ciento de las reclamaciones. Estas quejas se centraron fundamentalmente en la toma de decisiones clínicas y en la evaluación diagnóstica. En el apartado de la seguridad del paciente, los motivos más frecuentes de reclamación incluyeron la percepción de altas hospitalarias prematuras y errores en la medicación.
Finalmente, el rol Profesional concentró el 21 por ciento de los casos documentados. Los pacientes expresaron sentir que los residentes no les tomaban en serio durante la consulta. También denunciaron actitudes que percibían como arrogantes o autoritarias, así como una falta general de compasión y el incumplimiento de acuerdos previos.
El estudio, en este sentido, asegura que los programas de formación especializada deben ir más allá del entrenamiento puramente clínico e integrar el análisis de estas reclamaciones para aprender de los errores. Los autores sugieren que poner un mayor énfasis formativo en la transmisión de información clara y en el desarrollo de una actitud empática y profesional resulta esencial para mejorar la satisfacción del paciente y reducir el volumen de quejas en los hospitales.