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España vs. Francia: ¿Qué cambia para un médico durante su residencia MIR?
Comparamos en Redacción Médica la residencia médica en España y Francia: diferencias en sueldo, guardias y descansos
El camino hasta convertirse en especialista es largo. Primero llegan los seis años de Medicina, después el examen MIR y, finalmente, una residencia en la que los futuros médicos empiezan a asumir responsabilidades asistenciales bajo supervisión junto con una mayor carga de trabajo. Llegan las guardias, las noches en el hospital, atención en urgencias y pacientes que requieren una continuidad asistencial.
Pero cruzar la frontera cambia las reglas del juego. España y Francia cuentan con dos modelos diferentes para sus médicos residentes, con diferencias en la remuneración, el número de guardias, los descansos y la organización de la jornada laboral, que vamos a desgranar en Redacción Médica.
Las guardias MIR: una retribución que cambia según la comunidad
El salario de un MIR español combina una retribución fija con complementos, entre ellos la atención continuada, es decir, las guardias. A diferencia de Francia, donde existe una compensación estatal común para los internos, en España cada comunidad autónoma establece sus propias cuantías.
Las diferencias se observan en una misma jornada. Según las tablas retributivas autonómicas, un MIR de primer año en Madrid cobra 12,50 euros brutos por hora de guardia, lo que equivale a unos 212 euros por una guardia de 17 horas. En Galicia, esa misma guardia alcanza aproximadamente los 273 euros brutos, con una diferencia de unos 60 euros por jornada.
La brecha se mantiene durante la residencia: un MIR de los últimos años puede percibir alrededor de 340 euros por guardia en Madrid frente a unos 390 euros en Galicia. Así, dos residentes con la misma categoría profesional pueden recibir una remuneración distinta por una actividad equivalente según dónde realicen su formación.
Esta falta de homogeneidad es una de las cuestiones que sindicatos como CSIF reclaman modificar, defendiendo criterios comunes para las retribuciones de los médicos residentes en todo el Sistema Nacional de Salud. La organización también reclama revisar las condiciones laborales de los MIR para que la actividad asistencial no limite su tiempo de formación ni su desarrollo profesional durante la residencia.
Francia fija el precio de la guardia de sus internos
En el caso del sistema francés, la regulación de las guardias de los médicos en formación cuenta con un marco estatal común. Los internes reciben una compensación económica por cada garde cuya cuantía está fijada mediante normativa nacional. Según la regulación recogida en Légifrance, una guardia ordinaria nocturna de lunes a viernes está remunerada con 234,80 euros brutos, mientras que las realizadas en domingo o festivo alcanzan los 256,86 euros brutos.
Esta estructura permite que los internos tengan una referencia económica común independientemente del hospital o territorio donde realicen su formación.
La remuneración de los internes también aumenta progresivamente durante la residencia. En Francia, un médico en formación pasa de unos 1.600 euros brutos mensuales en los primeros años a cerca de 2.370 euros en las últimas etapas, además de las guardias. Por otro lado, en Madrid, un MIR parte de 1.525 euros brutos mensuales en el primer año y alcanza los 2.052 euros en el quinto año, según las tablas retributivas del SERMAS, a lo que se suman los complementos por guardias.
Sin embargo, la comparación entre ambos modelos no se limita al importe de las guardias. La organización de estos turnos también condiciona la jornada de los residentes, sus descansos posteriores y el equilibrio entre la actividad asistencial y el objetivo principal de la residencia: adquirir competencias para convertirse en especialistas.
¿Qué diferencias hay en las jornadas y los descansos?
En ambos casos, las guardias forman parte de la residencia, pero las normas establecen distintos límites para compatibilizar asistencia, aprendizaje y descanso.
En España, el Real Decreto 1146/2006 establece que la jornada de los residentes debe ajustarse a los límites previstos para el personal en formación especializada. En este sentido, la norma fija una jornada máxima de 37,5 horas semanales de promedio en cómputo semestral, a las que suman las guardias. Asimismo, establece que, tras una jornada continuada superior a 24 horas, el residente debe disponer de un descanso mínimo de 12 horas, salvo situaciones excepcionales de emergencia asistencial.
Sin embargo, la aplicación práctica depende de cada servicio de salud. El número de guardias, su distribución y la organización de los descansos pueden variar entre comunidades y hospitales.
Francia cuenta con un marco más uniforme para sus médicos internos. La normativa establece un límite medio de 48 horas semanales de trabajo, incluyendo las guardias, y reconoce un descanso de seguridad de 11 horas consecutivas tras la actividad continuada. Además, contempla como referencia una guardia semanal dentro de la actividad habitual del interno, aunque puede modificarse según las necesidades del servicio.
Dos modelos distintos con un mismo reto
La comparación entre ambos países refleja dos formas diferentes de organizar la residencia médica. Mientras el sistema español presenta una mayor descentralización, especialmente en materia retributiva, Francia apuesta por una regulación más homogénea para sus médicos en formación.
El debate, sin embargo, va más allá de cuánto cobra un residente por una guardia. La cuestión central es cómo garantizar que estas jornadas cumplan su función formativa sin convertirse en una herramienta para compensar déficits estructurales de personal.
En España, organizaciones sindicales como CSIF reclaman mejorar las condiciones laborales de los MIR, con especial atención a limitar las guardias y garantizar descansos efectivos. El objetivo, coinciden ambos modelos, es que la actividad asistencial acompañe al aprendizaje y no termine desplazándolo.