Adrián Cano, gimnasta profesional que empezará Medicina en septiembre.
Entrar a Medicina como deportista de élite: "Era competir e irnos a la habitación a estudiar la PAU"
Con una década de trayectoria deportiva a sus espaldas, Adrián Cano cuenta a Redacción Médica el reto de estudiar la PAU en mitad de un campeonato y su vocación por la Medicina
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Entrar en la carrera de Medicina es uno de los mayores desafíos para cualquier estudiante que quiere dedicarse al ámbito sanitario. Este grado sigue siendo uno de los que mayor demanda y competitividad tienen, lo que hace que su nota de corte roce la excelencia al rondar por norma general el 13. Es por ello que para lograr esta calificación se necesita una exigencia y una disciplina absoluta, sobre todo si se hace mientras se compite al máximo nivel en gimnasia acrobática, con un Campeonato de España de por medio en plena Selectividad.
Este es el caso de Adrián Cano, gimnasta desde los siete años y que ahora se adentra en un nuevo reto: la carrera de Medicina. Cano lleva practicando gimnasia acrobática desde 2016, cuando con apenas siete u ocho años se apuntó después de ver a una amiga entrenar. Casi una década después, ese deporte y la Medicina se han cruzado en su vida de una forma que, según cuenta, no fue casualidad. Su vocación no llegó de un día para otro, sino durante la ESO. "El momento en el que yo quise estudiar medicina fue debido a que en 3º o 4º de la ESO empecé a odiar las letras. Sin embargo, cuando empecé a dar biología y con las prácticas de Anatomía Humana me enamoré", recuerda.
A partir de ahí, el interés por el área de la salud no dejó de crecer. De hecho, su decisión es firme y vocacional, ya que Medicina "es una de las carreras más bonitas y humanas que existe debido a que no hay gesto más generoso que ayudar a personas que pasan por malas situaciones, desafortunadamente", detalla el gimnasta.
Cómo estudiar y competir a la vez
Compaginar la disciplina de un deportista de élite con la exigencia que requiere el estudio de Selectividad es, quizá, el mayor reto al que se enfrentó Adrián. Tanto es así que una de las dos semanas que suelen reservarse para el repaso final antes de la Selectividad coincidió con el Campeonato de España en Granada, así que Cano tuvo que combinar la competición con el estudio de las asignaturas de la PAU. "Era competir e irnos a la habitación a estudiar las asignaturas de cara a la PAU", explica. Lo que ayudó, admite, fue no estar solo en esa situación, pues "estás acompañado de personas que están en la misma situación que tú y se hace más ameno".
Aun así, reconoce que "fue difícil compaginar los estudios con la competición", aunque los años de disciplina deportiva le dejaron una lección que le ha servido: "Ya estoy acostumbrado a trabajar durante mucho tiempo por un objetivo y a seguir adelante incluso cuando las cosas se ponen difíciles". Pero no solo eso, pues en el momento de la adjudicación de plazas, él se encontraba entrenando, así que los resultados le pillaron literalmente sobre la colchoneta. "Fue salir del entrenamiento, coger el coche para ir a casa junto a mi padre y ver el emocionante resultado de la adjudicación", relata.
"Compatibilizar ambas cosas no es sencillo ni todo el mundo es capaz de hacerlo"
Pero estas situaciones también son uno de los motivos por los que ha elegido estudiar Medicina. "La gimnasia me ha permitido conocer el cuerpo humano desde una perspectiva muy práctica y también entender la importancia de cuidarlo y prevenir lesiones", explica. A eso se suma la experiencia de ser deportista de alto nivel: vivir de cerca el esfuerzo, la recuperación y las dificultades que aparecen cuando una lesión obliga a parar. "Todo ello ha influido también a la hora de tomar la decisión de una carrera como es Medicina", resume.
Dermatología, oncología o cirugía maxilofacial
Podría pensarse que, viniendo del deporte de competición, la Medicina Deportiva sería su primera opción. No es así, al menos por ahora. "Sinceramente, no me llama de momento ninguna especialidad relacionada con el deporte", reconoce Cano, que apunta en cambio hacia otros terrenos. "Sí me gustaría Dermatología por experiencia personal, oncología o cirugía maxilofacial". Son ideas todavía sin cerrar, matiza, porque antes quiere "empezar Medicina, conocer las distintas ramas y, con el tiempo, descubrir cuál es la que realmente me apasiona".
Pero el verdadero reto comienza ahora, ya que no es lo mismo compaginar el deporte de alto rendimiento con unas semanas de estudio que con una de las carreras más exigentes del marco formativo. "Como todavía no he empezado la carrera, no puedo decirte algo con certeza, aunque evidentemente requiere mucha organización y sacrificio", admite. Lo que sí tiene claro es que ambos mundos exigen un compromiso enorme, "por lo que compatibilizar ambas cosas no es sencillo ni todo el mundo es capaz de hacerlo", señala el estudiante.
Foto de Adrián Cano, el deportista que estudiará Medicina
Es, de hecho, una preocupación que le acompaña desde que empezó la carrera. "Sé que compaginar una carrera tan exigente como Medicina con la gimnasia a un nivel competitivo no es fácil y que puede llegar un momento en el que tenga que tomar una decisión", confiesa. La gimnasia lleva casi una década formando parte de su vida y no le gustaría renunciar a ella, pero tampoco pierde de vista lo que representa la Medicina. "Es un proyecto muy importante para mi futuro".
Cuidar la cabeza también es rendir
Entre la presión de la alta competición y la exigencia académica que le espera, Cano ya tiene claro cuál es su forma de proteger su salud mental: desconectar por completo cuando puede. "Es muy importante tener momentos en los que pueda desconectar completamente de las obligaciones", afirma. Paradójicamente, el propio deporte cumple ese papel: "Aunque también sea una fuente de exigencia, muchas veces es una forma de despejarme y salir de la rutina de los estudios".
A eso suma el tiempo con la familia y los amigos, aunque "en este año ha sido difícil, por no decir casi imposible". Sin embargo, la realidad es que "descansar también forma parte del rendimiento. No todo puede ser exigirse al máximo constantemente; también hay que saber parar y cuidar la cabeza", concluye el deportista.