Estudiantes de Medicina.

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Innovación 'analógica' y de bajo coste en la era de la educación médica digital

El estudio detecta mejoras inmediatas y modestas en los conocimientos básicos, pero no en las habilidades cognitivas de mayor complejidad

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Un sencillo juego de cartas puede ayudar a los estudiantes de Medicina a reforzar sus conocimientos de anatomía. Así lo apunta un estudio publicado en BMC Medical Education que ha analizado el efecto de una sesión de juego sobre sesenta alumnos de primer curso.

Los sesenta estudiantes realizaron una prueba de 35 preguntas antes de jugar y la misma prueba inmediatamente después. El juego estaba diseñado para reforzar contenidos de anatomía funcional que los alumnos ya habían estudiado.

El resultado global entre la prueba anterior al juego y la posterior mejoró ligeramente, de 21 a 22 puntos.

Ámbitos de conocimiento

El texto estaba organizado según la taxonomía de Bloom. El desempeño de los estudiantes demostró una mejora significativa en las habilidades de recordar y comprender, mientras que no fue tan relevante en otras funciones como las de aplicar, analizar y evaluar. Los autores señalan que estos resultados permiten explicar que aprender de memoria y comprender conceptos no equivale a adquirir capacidades de razonamiento más complejas.

Además, la investigación no se limita a las notas. Los propulsores realizaron seis grupos focales para conocer la experiencia de los alumnos. Los estudiantes identificaron como elementos útiles el recibir feedback inmediato, responder repetidamente a preguntas, poder equivocarse en un entorno percibido como seguro y la interacción con los compañeros.

Pero también aparecieron algunos inconvenientes, como la presión del tiempo y la competición, que podían generar cierto estrés.

Finalmente, los propios autores concluyen que la investigación no se extendió en el tiempo, por lo que no se puede saber si los conocimientos permanecen semanas o meses después ni si el juego funciona mejor que otra metodología docente. Asimismo, también puntualizan que los resultados no demuestran una mejora del razonamiento ni de la retención a largo plazo.