Bloque Inversion.
Del laboratorio al mercado: las claves para convertir ciencia en compañías biotecnológicas
Expertos reunidos en BIOSPAIN 2026 destacan la ciencia, la financiación, el talento y la transferencia tecnológica como claves para impulsar el crecimiento de las biotecnológicas españolas
España cuenta con una base científica capaz de generar proyectos con potencial para convertirse en compañías de alcance internacional. Sin embargo, transformar una investigación de alto nivel en una empresa requiere algo más que conocimiento científico como "identificar proyectos con potencial, construir equipos capaces de gestionarlos, encontrar financiación adecuada y desarrollar una estrategia que permita trasladar la tecnología al mercado".
Este ha sido uno de los ejes de la segunda jornada de BIOSPAIN 2026, que se celebra hasta el 1 de octubre en el Bilbao Exhibition Centre (BEC). El encuentro ha puesto el foco en cómo acompañar a los proyectos biotecnológicos desde sus primeras etapas hasta su consolidación y expansión internacional.
De una investigación a una compañía
El primer paso consiste en identificar qué proyectos científicos pueden convertirse en empresas con capacidad de crecimiento. Para ello, Clara Campás, PhD, Managing Partner de Asabys Partners, señala cuatro elementos: una ciencia diferencial, una propiedad intelectual sólida, una necesidad médica no cubierta y un equipo investigador de excelencia.
La creación de un spin-off implica, además, cubrir capacidades que habitualmente no están presentes en las primeras fases de un proyecto académico. "Deliberadamente no exigimos un equipo gestor, en la creación de un spin-off todavía no existe, y ese es precisamente nuestro trabajo", explica Campás. El objetivo es acompañar al investigador desde la identificación del proyecto hasta la configuración de un equipo directivo con capacidad para hacer crecer la compañía.
En esta fase inicial aparecen dos retos especialmente relevantes: conseguir financiación pre-seed e incorporar talento capaz de transformar un proyecto científico en una compañía escalable. También es necesario convertir la tecnología en un modelo de negocio y elaborar un plan de desarrollo capaz de atraer a inversores internacionales.
Una financiación diferente para cada etapa
El recorrido desde la investigación hasta la comercialización exige una estrategia financiera adaptada a cada fase. Los expertos reunidos en BIOSPAIN señalan que las fuentes públicas y privadas deben combinarse para evitar brechas de financiación que puedan frenar el desarrollo de las compañías. El mercado actual, explica Campás, es más selectivo que en 2021, con menos operaciones y una mayor exigencia por parte de los inversores. En este escenario, la ciencia diferencial y las evidencias que respalden el potencial de una compañía adquieren un peso creciente.
En las primeras fases, cuando el nivel de riesgo puede limitar la entrada de capital privado, la financiación pública puede resultar especialmente relevante. Un ejemplo es Asabys Innvierte Tech Transfer, fondo surgido de la convocatoria del CDTI, Innvierte Deep Start y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI), que trabaja con proyectos académicos en fases TRL 2-4 y tiene como objetivo contribuir a la creación de entre 10 y 12 spin-offs.
A medida que las empresas maduran, aparecen otras alternativas. BME plantea la financiación como un proceso continuo en el que pueden intervenir instrumentos diferentes, desde financiación pública hasta capital privado y mercados de capitales. Entre las opciones disponibles se encuentran BME Scaleup, BME Growth y MARF.
Transferir la tecnología del laboratorio al paciente
La creación de compañías y su financiación deben ir acompañadas de una transferencia tecnológica capaz de llevar los resultados de universidades y centros de investigación hasta el mercado.
Para Francesco Sottile, PhD, Sr. Consultant de PNO innovation, el punto de partida es transformar el potencial científico o tecnológico en una hoja de ruta "del laboratorio al paciente hacia el mercado". Para ello es necesario validar la necesidad que resuelve la tecnología, generar evidencia, determinar cómo escalarla, incorporar socios y capacidades complementarias y anticipar las necesidades financieras de cada etapa.
Entre las principales barreras aparecen la distancia entre los resultados de investigación y el nivel de madurez necesario para la validación y demostración, la dificultad para encontrar socios adecuados y la necesidad de definir desde etapas tempranas una estrategia de explotación. Por ello, Sottile considera fundamental incorporar desde el principio una visión de mercado, propiedad intelectual, regulación, escalado y financiación, conectando ciencia, clínica, industria e inversión.
Pensar en internacional desde el principio
El crecimiento de una biotecnológica tampoco termina en el mercado nacional. Según Campás, las compañías deben diseñar desde sus primeras etapas estrategias clínicas y regulatorias orientadas a mercados como Estados Unidos, Europa y Asia, además de contar con equipos directivos con experiencia internacional.
El objetivo final es construir un ecosistema que acompañe a los proyectos durante todo su recorrido; desde la generación del conocimiento y la creación del spin-off hasta la validación, la financiación, la transferencia tecnológica y el acceso al mercado.
BIOSPAIN pone como ejemplos a compañías nacidas en España como SpliceBio, Ona Therapeutics e Ibrain Neuroelectronics, que han desarrollado actividad internacional y atraído el interés de inversores internacionales. El reto, por tanto, no pasa únicamente por generar buena ciencia, sino por crear las condiciones para que ese conocimiento pueda convertirse en compañías capaces de crecer y competir internacionalmente.