Exteriores de la Aemps.
Sanidad prepara el salto de la prescripción diferida de antibióticos en 2027
El PRAN trabaja con las comunidades para extender una estrategia que ya ha demostrado reducir el consumo de estos fármacos sin comprometer la seguridad del paciente
Y además: España recorta el consumo de antibióticos, pero aún debe bajar otro 21% para cumplir con Europa
El Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) prepara para 2027 un nuevo impulso a la prescripción diferida de estos medicamentos, una estrategia que busca evitar tratamientos innecesarios cuando existe incertidumbre sobre la evolución de una infección. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ya trabaja con las comunidades autónomas para conocer el grado de implantación de esta herramienta y favorecer su desarrollo allí donde todavía no está plenamente integrada.
La prescripción diferida consiste en que el profesional sanitario prescribe el antibiótico, pero indica al paciente que solo lo retire o utilice si los síntomas empeoran o no evolucionan favorablemente siguiendo las indicaciones recibidas. Según explica la Aemps, se trata de una herramienta "especialmente útil en aquellas situaciones en las que existe incertidumbre sobre la necesidad de tratamiento antibiótico".
Aunque el PRAN ha situado ahora su extensión entre sus prioridades estratégicas para 2027, la estrategia no es nueva. La prescripción diferida "ha estado presente en las diferentes estrategias del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos desde sus inicios" y forma parte de la Guía Terapéutica Antimicrobiana del Sistema Nacional de Salud, además de contar con materiales específicos dirigidos tanto a profesionales como a la ciudadanía.
El objetivo es aprovechar una práctica que permite comprobar la evolución de determinados procesos antes de iniciar un tratamiento antibiótico. Su importancia se enmarca en el problema de las resistencias antimicrobianas y en la necesidad de reducir el consumo innecesario de estos fármacos.
Una estrategia respaldada por la evidencia
Precisamente para determinar hasta qué punto esta herramienta resulta efectiva y segura, el PRAN solicitó en 2024 a la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS (RedETS) una revisión sistemática de la evidencia disponible. El informe, publicado a finales de 2025, analizó la efectividad y seguridad de la prescripción diferida.
Las conclusiones fueron favorables, especialmente en lo relativo al consumo de antibióticos. El análisis concluyó que la estrategia "reduce significativamente" su utilización frente a la prescripción inmediata. La revisión, que incluyó 12 ensayos clínicos aleatorizados y datos de 3.750 pacientes, también constató que la duración de los síntomas era similar entre ambas estrategias, aunque el dolor y el malestar podían ser algo mayores a corto plazo con la prescripción diferida.
La evidencia tampoco encontró diferencias relevantes en la satisfacción de los pacientes, las tasas de reconsulta, las complicaciones o los efectos adversos. No obstante, el informe no evaluó directamente si esta estrategia reduce las resistencias antimicrobianas, por lo que sus resultados permiten hablar de una disminución del consumo innecesario, pero no atribuir directamente a la prescripción diferida una reducción de las resistencias.
Las CCAA, en el centro del despliegue
Con esta evidencia, el PRAN puso en marcha en septiembre un grupo de trabajo con todas las comunidades autónomas para validar los indicadores de consumo disponibles, conocer el grado de implantación de la prescripción diferida en los distintos servicios de salud e impulsar su desarrollo donde todavía no esté plenamente integrada.
La Aemps considera que la extensión de esta estrategia requiere algo más que la disponibilidad de la herramienta. Entre las condiciones identificadas por el informe de RedETS figuran la formación de los profesionales y de los pacientes, además de disponer de recursos organizativos que permitan aplicar correctamente la prescripción diferida.
El despliegue se produce, además, en un contexto de descenso del consumo de antibióticos en España. En 2025 cayó un 5,1 por ciento respecto al año anterior, hasta las 22,94 dosis diarias definidas por cada 1.000 habitantes y día. Pese a este avance, España todavía debe reducir el consumo para alcanzar el objetivo europeo de 18,20 DHD en 2030.
Por ello, el PRAN acompañará el impulso de la prescripción diferida con iniciativas de información dirigidas a la ciudadanía, con el objetivo de explicar cuándo resulta útil y reforzar el mensaje de que los antibióticos deben utilizarse únicamente cuando son necesarios para tratar infecciones bacterianas.