La utilización de este procedimiento reduce el número de curas y controla el riesgo de infección y el dolor

Enfermería del Marañón valida una nueva terapia para heridas complejas
Hospital General Universitario Gregorio Marañón.


12 ago. 2019 10:15H
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Profesionales de Enfermería de la Unidad de Hospitalización de Cirugía General y Digestivo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón han mostrado la idoneidad de la terapia de presión negativa por vacío (TPN-VAC) en la cicatrización de heridas complejas en cirugía general y digestivo.

El hospital ha informado de que la utilización de esta terapia reduce el número de curas, controla el riesgo de infección y el dolor, facilita la movilidad y el confort del paciente, disminuyendo así la estancia hospitalaria.

Virginia Palacios, Rosa Mª Millán, Virginia Moreno, Alicia González, Dolores Maestre, Patricia Sánchez, Susana Velasco, enfermeras de la Unidad de Hospitalización de Cirugía General y Digestivo, y Purificación Pazos, jefa de Enfermería de esa misma Unidad han obtenido el premio al mejor poster presentado en la III Jornada Nacional de Enfermería celebrado recientemente en Madrid con el título 'Aplicación de la terapia de presión negativa en el abordaje de una herida compleja”'

El objetivo, según explican en una nota de prensa, ha sido describir el proceso de cicatrización de una herida en un complicado caso clínico en el que el paciente operado de hernia inguinal con antecedentes de hipertensión arterial y EPOC, presenta además un posoperatorio complicado y múltiples reintervenciones.

Este paciente de 67 años ingresó en el Marañón con una hernia paracolostómica, y presentaba además una fistula con herida abdominal compleja a la que se le aplicó la terapia de presión negativa por vacío.

Facilita la cicatrización


El procedimiento (TPN_VAC) es un sistema no invasivo que facilita la cicatrización mediante la aplicación de presión negativa en el lecho de la herida. El sistema se compone de una esponja porosa de poliuretano que se conecta mediante un tubo flexible y una ventosa, a una bomba de vacío fijándose con un apósito adhesivo. La bomba incorpora un reservorio para almacenar el exudado.

El vacío que se produce en la herida contribuye a su cicatrización, disminuye su tamaño y la protege de posibles infecciones. La aplicación de esta terapia evita además grandes intervenciones, reduce el número de curas y el dolor, así como una menor incidencia de complicaciones que suelen asociarse a este tipo de lesiones sin que la calidad de vida del paciente se vea afectada.

Según la jefa de Unidad de Enfermería de Hospitalización de Cirugía General y Digestivo del Marañón, Purificación Pazos, la utilización de planes individualizados según las necesidades del paciente contribuye a la mejora continua del proceso asistencial.

“Es necesario, para ello, que el personal de Enfermería tenga formación para realizar el procedimiento, solventar dificultades y complicaciones obteniendo el máximo beneficio para los pacientes”, asegura. 
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