Científica realizando pruebas en un laboratorio.

Científica realizando pruebas en un laboratorio. Imagen de Envato

Madrid

La sanidad perfila una Red de Vigilancia del Sermas interoperable y con atención 24/7

Organizaciones sanitarias y empresariales presentan sus alegaciones al decreto ley que creará la nueva institución

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Sociedades científicas, colegios profesionales y empresas del sector se han volcado con el diseño de la futura Red de Vigilancia de Salud Pública de la Comunidad de Madrid. En un momento marcado por el refuerzo de los controles ante enfermedades emergentes, nueve instituciones han presentado sus propuestas con el objetivo de que se incluyan en el real decreto que permitirá dar luz a esta nueva herramienta. El balón queda ahora en el tejado del Gobierno autonómico que deberá analizar qué iniciativas encajan en la idea que tenía diseñada para este departamento.

Entre las organizaciones que han presentado sus alegaciones en la fase de consulta pública destaca la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), que ha registrado una amplia batería de ideas con el objetivo de garantizar una “planificación anticipada, coordinada y resiliente”. La organización debe adaptarse en un contexto sanitario que ha cambiado especialmente tras la aparición de la pandemia de Covid-19 y de otras amenazas como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

En su petición han reclamado que la nueva Red de Vigilancia del Sermas sea un organismo interoperable que permita integrar los resultados de laboratorio, registros epidemiológicos, historiales clínicos o alertas de vigilancia. “Esto no solo facilita una respuesta más rápida y coordinada ante brotes, sino que también contribuye a la investigación, la generación de evidencia científica y la toma de decisiones clínicas y de salud pública basadas en datos fiables y completos”, han apuntado.

Además, la sociedad también ha señalado la importancia de alinearse con otras instituciones como la futura Agencia Estatal de Salud Pública, la Red de Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel para enfermedades de mayor riesgo o el Espacio Europeo de Datos Sanitarios. “La futura red debe enfatizar en una regulación amplia sobre la colaboración entre las administraciones y las entidades públicas o privadas, así como con las sociedades científicas”, han destacado.

El organismo ha pedido además que el decreto dedique un “especial énfasis” a la microbiología y la atención continuada, que deben estar disponibles las 24 horas del día y los siete días de la semana para garantizar “una respuesta ágil que permita tomar decisiones clínicas en tiempo real”.

El refuerzo de las capacidades de secuenciación para distinguir los ortopoxvirus entre sí, el establecimiento de programas de formación para los profesionales o la optimización del uso de antibióticos son algunas de las claves que también han reflejado en su informe de alegaciones de la ley.

Nuevos profesionales en Salud Pública

Uno de los elementos comunes en las alegaciones presentadas es la apertura de la labor de vigilancia a profesiones que históricamente no han estado tan adentradas en la salud pública. De ahí que psicólogos, fisioterapeutas, oncólogos o alergólogos hayan levantado la mano para contar con una presencia activa en la futura red del Sermas, lo que permitiría orientar la prevención a sus campos del conocimiento.

El Colegio Oficial de Psicología de Madrid ha planteado que se incorpore de manera “expresa” la salud mental y el bienestar en el circuito de vigilancia con nuevos mecanismos de observación y seguimiento de los indicadores. “La incorporación de esta dimensión permitiría disponer de una visión más completa del estado de salud poblacional y reforzaría la capacidad de prevención y detección temprana de necesidades emergentes y grupos especialmente vulnerables”, han apostillado.

Entre los elementos a vigilar se encuentran también determinantes sociales como la soledad no deseada, el aislamiento social, la violencia sexual, el acoso, la discriminación laboral o la sobrecarga por cuidados. Para garantizarlo, proponen que se incluya a los profesionales de la Psicología en los órganos técnicos, grupos de trabajo o comisiones que den apoyo a la red. “Las experiencias derivadas de la pandemia por Covid-19, así como de otras emergencias sanitarias, sociales y medioambientales, han evidenciado la necesidad de incorporar la dimensión psicológica y social dentro de los sistemas de vigilancia y respuesta en salud pública”, han agregado.

En la misma línea se ha pronunciado el Colegio de Fisioterapeutas de Madrid, que propone que se tenga en cuenta a su colectivo, especialmente como fuente de información para la vigilancia epidemiológica. “Los fisioterapeutas generan diariamente información clínica relacionada con la capacidad funcional, la movilidad, el riesgo de caídas, la fragilidad, la recuperación funcional, la adherencia al ejercicio terapéutico, la discapacidad y la evolución funcional de pacientes con enfermedades crónicas, procesos neurológicos, cardiovasculares, respiratorios, musculoesqueléticos y oncológicos”, han argumentado.

Más allá de su papel, han reivindicado la importancia de que se establezcan también indicadores sobre aspectos como la capacidad funcional, la movilidad, la fragilidad, el riesgo de caídas, la discapacidad, la recuperación, la capacidad cardiorrespiratoria, la tolerancia al esfuerzo o la condición física, con los que habitualmente trabaja la Fisioterapia.

El papel del cáncer en salud pública

Otra de las organizaciones que ha presentado alegaciones es la Asociación Española Contra el Cáncer, que ha subrayado la importancia de incorporar una perspectiva oncológica a la futura red. En concreto proponen integrar los registros de cáncer hospitalarios al sistema de vigilancia tanto por sus beneficios clínicos como económicos. “Los registros de cáncer son costo-efectivos y son instrumentos esenciales para medir el impacto de las políticas sanitarias”, han apuntado.

La asociación también ha pedido agregar a la ecuación datos sociales como el consumo de tabaco, alcohol, así como el impacto emocional de los supervivientes de cáncer. El objetivo es que esta base de información se actualice de manera periódica y que sea también accesible para las asociaciones de pacientes, entidades científicas y organismos nacionales e internacionales. La creación de un Comité Asesor permitiría, entre otras cosas, velar por su cumplimiento.

A su petición se ha sumado también la de la Asociación de Personas con Alergia a Alimentos y Látex que también ha reivindicado que se tenga en cuenta la dimensión de estas patologías como un “problema de salud pública insuficientemente visibilizado”. La creación de un registro dentro de la red de vigilancia o la identificación de los desencadenantes y de los antecedentes son algunas de las señas de identidad de sus alegaciones.

La industria sanitaria se vuelca con la Salud Pública

La creación de una Red de Vigilancia en Salud Pública también ha despertado el interés de las empresas del sector sanitario, que se han sumado a la consulta pública lanzada por el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Organizaciones como Baxter, Gilead, Valneva o Shionogi han presentado sus propias aportaciones en materia de control de enfermedades desde sus áreas de conocimiento.

El establecimiento de plataformas de datos, la vigilancia específica del Virus de la Hepatitis Delta (VHD), la Hepatitis C (VHC) o el VIH, la coordinación a nivel de vacunación internacional o el papel de los antivirales orales y antimicrobianos han sido algunas de las reivindicaciones que ha manifestado el sector privado.

Además, también se ha sumado a la consulta la Asociación Empresarial de Entidades Madrileñas en Defensa de Colectivos con Especiales Dificultades (AEMED), que ha reivindicado la incorporación de la discapacidad como un determinante social en la vigilancia de la salud. Por eso, han reclamado que se integre la perspectiva sociosanitaria o que se monitorice el impacto de las emergencias de salud pública para este colectivo.